¿Cómo hemos normalizado?
Canarias 7, , 03-06-2026Cuando estudiaba en la universidad , hace más de 25 años, recuerdo que se rumoreaba en la facultad la presencia de un grupo marginal de los que entonces eran llamados skinhead, o cabezas rapadas. Aunque en sus orígenes, allá por Reino Unido, eran otra cosa, aquella estética se la apropiaron jóvenes neonazis.
No tengo claro si eran alumnos también de Periodismo o si merodeaban por nuestro edificio por el manido sambenito de que aquello era una fábrica de rojos. Sinceramente, nunca me los topé, ni en la calle ni en los pasillos de la universidad. Eran gente real, de carne y hueso, pero parecían una leyenda un tanto oscura. No se dejaban ver.
Un cuarto de siglo después observo con perplejidad que ya no se esconden. Te desfilan ufanos en mitad de una manifestación o te montan uno de sus rituales musicales en plena calle. Sin ir más lejos, días atrás se juntó medio millar en el Maresme, en Cataluña, en una especie de festival anual «para gritar canciones de exaltación a Hitler, bañarse en las playas tatuados con esvásticas y provocar incidentes y terror por las calles», según publicó Infolibre.
Me pregunto qué está pasando para que haya jóvenes que se integren en grupos que defienden ideas y sistemas tan nocivos (es un eufemismo) para el ser humano como el nazismo. No hay crisis ni corrupción ni polarización que permita justificar la apuesta, ni siquiera como alternativa, por regímenes tan totalitarios, por corpus ideológicos que, directamente, reivindican la violencia.
No entiendo cómo gente de a pie siente fobia y estigmatiza con una etiqueta gratuita e injusta a colectivos enteros como los migrantes por el mal hacer de unos pocos, pero, sin embargo, encaja y normaliza grupos, ideas y comportamientos que te dicen a la cara que, si pueden, te quitan de en medio solo por no pensar como ellos.
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