Señalan la pasividad institucional ante la situación de los malienses

Salburuako Harrera Sarea advierte del agravamiento de la crisis humanitaria en Gasteiz tras el fin de varias cesiones de espacios que servían como alojamiento temporal. Denuncia la falta de respuesta institucional y alertan de un deterioro progresivo.

Gara, Markel de Bilbao, 01-06-2026

Son unos pocos metros los que separan el lugar de la concentración de los soportales donde las personas provenientes de Mali han tenido que dormir desde hace más de un año. «Queremos dejar claro que no aceptamos que la responsabilidad caiga sobre la solidaridad vecinal», expresó uno de ellos. Fue la organización vecinal Salburuako Harrera Sarea, creada a raíz de «la situación a la que las instituciones han condenado a estas personas», la que convocó ayer una concentración con el objetivo de denunciar no solo la cronificación e insostenibilidad de las condiciones que sufren los malienses, sino también la responsabilidad política que existe detrás.

Ha sido el trabajo de esta red vecinal el que ha permitido que, durante los últimos cinco meses, los solicitantes de asilo hayan tenido un lugar donde dormir. Tanto el Auzo Elkarte como las parroquias de San Joaquín y Santa Ana, y la de Nuestra Señora de las Nieves cedidas hasta ahora, han sido sus principales refugios, pero ayer la situación cambió. Ambos centros religiosos dejarán de acoger a los malienses, ya que el acuerdo entre la red vecinal y las parroquias se limitaba a la temporada de invierno, y el Auzo Elkarte será su único techo. «Consideraron que era una emergencia humanitaria y nos dieron permiso, pero han transmitido que no pueden hacerse cargo permanentemente», indicaba a GARA Zuriñe Rodríguez, miembro de la red vecinal, y añadía: «Lo entendemos; son las instituciones las que deberían hacerse responsables».

RESPONSABILIDAD CLARA
«Llegan a Gasteiz buscando protección y terminan convirtiéndose en personas en situación de calle», señalaba una de las portavoces de la organización ante la multitud congregada antes de añadir: «No solo no acceden a su derecho al asilo de forma efectiva, sino que las instituciones alavesas y vascas no les ayudan». Esta inacción institucional ha sido paliada durante este último año gracias a la organización vecinal, que, como señalan sus portavoces, «no debería ser responsable de ello».

Las campañas de recogida de alimentos y ropa impulsadas tanto por la red como por colectivos como el Sindicato de Vivienda de Gasteiz han representado gran parte de su sustento este año. Pero «la situación va a ir a peor», advierten desde la red. «Esta noche 50 personas van a dormir en una habitación donde solo caben 20», concluyó Rodríguez.

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