Más allá de Bad Bunny: los puertorriqueños reivindican su cultura en Madrid: «Que no se quede solo en estas dos semanas»

La comunidad boricua asentada en la capital, con iniciativas como «La Placita», aprovecha el fenómeno del artista para mostrar que su identidad es mucho más que reguetón

La Razón, Santiago Cañas Bonci es reportero y colabora en la sección de Madrid desde febrero de 2024, 31-05-2026

Que la familia de la puertorriqueña Nuria Net viniera a Madrid en estas fechas, justo cuando Bad Bunny inicia su gira en la capital –en la que dará diez conciertos en el estadio Metropolitano

y que comenzaron ayer

–, significaba que no podían perderse la cita. «Estoy super entusiasmada por ir con mi familia, que viene desde Estados Unidos. Tengo una prima que habla más inglés que español y tiene 28 años. Yo tengo 44 años y vivo aquí. Mi tío tiene 70 años y vuela desde San Juan. O sea que en una misma familia somos la expresión de diferentes formas de ser puertorriqueños», cuenta Net por teléfono. La periodista reconoce: «Mi tío ni es fan del reguetón ni de Bad Bunny en particular. Es por ir juntos. Porque somos conscientes de que esto es un momento histórico, que nuestra cultura se está poniendo en lo más alto». En ese concepto de cultura: Puerto Rico es

Bad Bunny

, pero no solo. Y en eso andan los boricuas en la capital, aprovechando la ocasión para contarle al mundo que tienen –son– mucho más. Durante este fin de semana, Lola Montilla (Puerto Rico, 2001) y Fiama Morales (Puerto Rico, 1996), dos amigas que viven en Madrid, han montado «La Placita», un espacio con el que han buscado que la gente pueda vivir Puerto Rico y «se sienta en casa», tanto los madrileños como «los madrileños por adopción» como ellas.

Montilla y Morales querían que eso de «disfrutar Puerto Rico» no fuera una cosa exclusiva de los que tenían entrada para las dos horas del concierto ni que tampoco se redujese la identidad de la isla a la música del artista. Por eso estos tres días –hoy termina el evento, para el que se acabaron las entradas hace tiempo–, en un local de la calle del Noviciado, se han ido sucediendo las clases de salsa, de plena; la degustación de café, de chocolate, de cócteles; las charlas sobre música e identidad; la exposición de obras de arte y hasta lecturas infantiles. Se trataba de montar un «pedacito de la isla» en Madrid como antesala y acompañamiento de los conciertos. El Antillano, el bar que se ha convertido en el

lugar de reunión

de los puertorriqueños en la ciudad, se ha encargado de poner los tragos en La Placita.

El rincón de «La Placita» reservado para el bar El Antillano, lugar de reunión de boricuas en Madrid.

Cedida

Según explican las dos, que han organizado todo en dos meses, «nos gusta que Bad Bunny nos represente. Pero Puerto Rico tiene muchas cosas que la gente no comenta, que es importante que estén en la conversación», en palabras de Montilla. Aunque creen que el año pasado eso cambió un poco: «Que Bad Bunny

con su nuevo disco

haya impulsado más la cultura puertorriqueña ha sido gasolina para todos», dice Morales.

Y es que existe esa dualidad de sentimientos con el cantante global: por un lado, como artífice de poner en el mapa a Puerto Rico, pero por otro, de sentir que deja espacio para que la gente identifique la isla solo con el reguetón. Sin embargo: «Antes el reguetón estaba muy mal visto, por ciertas generaciones o clases sociales. Pero con el último disco, como incorpora elementos folclóricos, transgeneracionales… Habla de sus abuelos. Del amor a su patria. De su tierra. Se ha sentido todo el mundo muy orgulloso con ese mensaje al mundo», explica Net, que dio una charla sobre música e identidad ayer en La Placita.

Esos elementos culturales locales que ha ido introduciendo Bad Bunny progresivamente en su música, que no eran propios de sus inicios, los ha traído a Madrid

Jean Karlo Peré

(Puerto Rico, 1990), un músico y productor que llegó para quedarse un año pero ya lleva diez. Confirma que el estereotipo existe. «Eso es lo que siempre me decían: ¿Ah, pero tú no haces reguetón?», cuenta y se ríe. Después, dice que las personas que lo escuchan le transmitían su desconocimiento por su música, también procedente de la isla. Su proyecto se llama Peré, que mezcla géneros folclóricos y «ancestrales». Combina la guitarra, con el sitar de la India y lo fusiona con la bomba de Puerto Rico y también con el flamenco.

Cree hay otros artistas como Ricky Martin y Rauw Alejandro que han puesto de su parte para impulsar la cultura boricua, pero que Bad Bunny supo cómo e hizo más «hincapié». «Hace 10 años era impensable que alguien supiera qué es la plena [el género de la canción

Café con ron

]».

Otro proyecto hecho desde Madrid es el de Net, periodista cultural que llegó hace ocho años a España: un podcast que se llama «

Las Cosmos

». «Al mudarme a España me doy cuenta que la comunidad latina está al alza. Y que las artes, la cultura y la música hecha por latinos acá es muy interesante. Sentía que faltaba esa visibilidad en medios, instituciones. No veía nuestra cultura representada. Y, sobre todo, firmada y contada por los propios latinos». Su podcast, dice, es una plataforma para contar esas historias. Además, es profesora de audiovisuales en la Universidad Carlos III.

«Noto que se habla mucho de Puerto Rico. Pero estamos aquí también. Somos parte de la sociedad española, y estamos haciendo cosas creativas»

Net piensa que faltaba ese reconocimiento en destino. «A veces sí noto que se habla mucho de Puerto Rico. Pero estamos aquí también. Somos parte de la sociedad española. Somos minoritarios, pero aquí estamos y estamos haciendo cosas creativas». No hay datos oficiales sobre población puertorriqueña ya que son ciudadanos estadounidenses.

Una de las obras de Carlos Mercado expuestas este fin de semana en «La Placita».

Cedida

A través de la pintura lo hace Carlos Mercado, artista puertorriqueño de 68 años, cuyas obras han estado colgadas en La Placita. Muy asentado en Puerto Rico, llegó hace tres años y montó su galería. Aunque ahora la cerró porque va abrir otra en el

barrio de Salamanca. «Mi misión en Madrid era que la gente conociera un poquito más de lo que era un puertorriqueño. Y que parte de mi función es ser un embajador de lo que es mi tierra. Porque la gente a veces piensa que Puerto Rico es solo la música de Bad Bunny. Él nos ha puesto en el mapa, pero Puerto Rico tiene una historia preciosa y rica». (A principios de este año, el Museo del Prado incorporó a su colección permanente la primera obra de un artista puertorriqueño, «Feria francesa» de Francisco Oller).

«Esta presencia de puertorriqueños en España es «redescubrimiento de los vínculos que siempre han estado ahí»

Puerto Rico es una isla caribeña que fue parte de la Monarquía Española durante cuatro siglos hasta la invasión estadounidense de 1898. Desde 1952 cuenta con el estatus de Estado Libre Asociado de Estados Unidos. Para Rafael Pérez Colón, presidente de la Casa de Puerto Rico en España, este cambio de soberanía no supuso una ruptura de los lazos afectivos ni culturales. A pesar de la salida oficial de España, muchas familias puertorriqueñas mantuvieron vivos sus vínculos con sus parientes gallegos, castellanos, andaluces o madrileños, manteniendo un flujo constante de idas y venidas que ha perdurado por generaciones. Pérez Colón cree que ahora se está haciendo notar más la presencia de puertorriqueños en España, pero lo califica de un «redescubrimiento de los vínculos que siempre han estado ahí». En la década de los 60 vinieron muchos universitarios a España:

se estimaba en más de quinientos

el número de estudiantes puertorriqueños en Madrid.

Hoy también están decidiendo venir a la capital, tal y como cuenta Alanis Morales, puertorriqueña de 19 años que llegó hace un año a Madrid a estudiar Ciencias Políticas. «En los últimos 5, 10 años las personas han estado buscando otra salida. Si hay una tradición en Puerto Rico es que solo se mira al norte, a Estados Unidos. Yo no quería ir para allí, no tuve una buena experiencia: racismo, machismo; se burlaban de mi por mi acento en inglés. Y que Estados Unidos es carísimo», cuenta. Desde que está aquí ha intentado traer la iniciativa

Boricuas Unidos en la Diáspora

(BUDPR) a la capital. De momento, hicieron un evento inicial en mayo en El Antillano. «Buscamos introducir el tema de Puerto Rico y la colonia en la política europea. Tenemos mucha ascendencia española y europea, y sentimos que es importante que ahora que ese está globalizando la música latina, las personas entiendan de dónde proviene esta cultura, estas canciones; qué significan y cómo también tienen que ver con la política europea». Y es que Morales también ha vivido que le digan aquello de «reguetón o Bad Bunny» para hablar de Puerto Rico, pero dice: «es muchísimo más: estamos en las ciencias, en las matemáticas, en las artes. Necesitamos que las personas vean eso». Además, explica esa necesidad del boricua de explica su cultura: «El puertorriqueño es proud (orgulloso)».

«Siempre escuché: Puerto Rico es pequeño. Y creo que el puertorriqueño vive con esa ilusión de decir: no, papi, es que nosotros somos grandes»

La isla de Puerto Rico, cuya extensión supera ligeramente a la de la Comunidad de Madrid, cuenta con unos 3,2 millones de habitantes. Cuenta Peré: «Cuando era niño siempre escuchaba a la gente esa frase: Puerto Rico es pequeño. Y creo que el puertorriqueño vive con esa ilusión de decir: no, papi, es que nosotros somos grandes. En el sentido de que tenemos una cultura. No somos estadounidenses». Esa lucha ha construido esa identidad. Y nuestro reto, dice, es «encontrar la manera de que el reconocimiento que ha venido por Bad Bunny no se quede en estas dos semanas, y habilitar espacios y conversaciones para seguir dándole vida a nuestra cultura». Al final, todo es equilibro. «A ver, que un perreito sano tampoco está mal», dice entre risas. «Pero también hay más música y más cultura. Todo puede convivir».

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