Lolita: una matriarca gitana en «Mallorca Confidencial»

Protagoniza el filme de David Ilundain con los temas del narcotráfico, la corrupción y la especulación como trasfondo

La Razón, Eloi Xermán, 29-05-2026

Lejos del calor del apartamento y cerca del calor del asfalto en este verano prematuro se encuentran los

poblados gitanos.

Los reconocemos y mencionamos, pero realmente operan en una liga en la que los

payos

ni pinchamos ni cortamos. Porque lo que puede ser visto como un espacio degradado, para esas comunidades es el lugar donde está su felicidad. «Los gitanos nos ahogamos en un piso», dice en una secuencia de

«Mallorca confidencial»

Chusa, la matriarca en Son Canal, situada en Mallorca.

Lo que vemos en pantalla es parte del trabajo realizado por el equipo artístico, ya que no se usan ubicaciones verdaderas. Quien toma las riendas del personaje es

Lolita Flores

bajo la dirección de

David Ilundain

, cineasta que ya había tratado temáticas sociales, como el caso Bárcenas en su película «B» y el acoso escolar en «Uno para todos». La cinta se centra en la vida dentro del poblado donde reside Lolita con todo su clan, que se dedica al

narcotráfico.

Objeto de debate

Basada en hechos reales que ocurrieron a principios de siglo en el archipiélago, la obra nos transporta a 2007. Naturalmente, hace 20 años la vida, sobre todo en términos tecnológicos, era distinta. Sin embargo, en un plano ideológico, las relaciones con la comunidad calé siguen siendo objeto de debate. «No hay una fecha en la que todo haya cambiado,

sigue habiendo racismo

, pero espero que en un futuro se pueda erradicar», afirma la actriz con optimismo. «Es

cuestión de ignorancia y despreocupación

por cómo es una persona», prosigue.

Si bien creador e intérprete insisten en que la historia narrada permanece dentro de la ficción, porque «las pretensiones más allá de una película no dejan de ser eso», como afirma Ilundain, la cinta se ocupa de otra temática que, por desgracia, si hace dos décadas existía, actualmente más:

la especulación inmobiliaria. La comuna donde residen los personajes está en riesgo de desaparecer por un agente que quiere convertir el terreno en urbanizaciones. Así, el filme lanza un mensaje por el

orgullo étnico, pero también cultural e, incluso, habitacional.

«Todo el mundo ha de tener el derecho a una vivienda digna, ya sea un ático, un primer piso o poblado»

Lolita Flores

A pesar de que todos son temas que causan disputa y centrales en la actualidad, afirman que no es su intención sentar cátedra sobre las tramas utilizadas. «Puede ser entendido como un grito para la gente que no tuvo la suerte de crecer con otras oportunidades, pero

no hay que sacarle más punta

», apunta Lolita, lo que secunda asimismo el director.

Representación gitana

Más allá de la expectación que crea ver a la hija mayor de

La Faraona

en pantalla, en esta ocasión esconde otra sorpresa:

sus diálogos en catalán. «He tenido que aprender el dialecto mallorquín, lo cual ha sido más difícil, es un acento muy cerrado», dice la también descendiente de El Pescaílla. No es la única del legado Flores que actúa, ya que

Elena Furiase

, hija de Lolita, también colabora en un papel secundario. El elenco principal lo completan

Asia Ortega

, que es la joven rebelde que quiere dejar de lado las costumbres con las que creció, y

Jordi Sánchez,

policía corrupto que tapa las irregularidades a cambio de cheques. Entre el resto del reparto hay numerosos intérpretes gitanos. «La sangre, si se puede llamar así, es muy relativa,

estamos muy mezclados

», dice el realizador sobre la visibilidad de la etnia en la industria. «Hay que apartar las razas de este debate, para que así un no gitano pueda hacer de uno y viceversa», añade su compañera, que reivindica la necesidad de que un colectivo, tradicionalmente discriminado, no tenga que cargar con

«la mochila del estereotipo».

Esa lucha por la identidad está en perfecta consonancia con la necesidad que los habitantes del poblado llevan a cabo para proteger su hogar frente a aquellos que, incluso con agresiones físicas, se la quieren arrebatar, como ocurre en la cinta. «A la gente no hay que quitarle su manera de vivir, sólo mejorarla. Si en un poblado no hay agua, luz o carreteras para escolarizar a los niños, los gobiernos deben procurar que sean habitables y dignos», comenta Lolita. «Quizá la gente no quiere vivir en un bloque con 70 pisos, sino en una casa con su jardín», continúa, aclarando que

«todo el mundo ha de tener el derecho a una vivienda digna, ya sea un ático, un primer piso o poblado».

«Las luchas por el territorio son siempre de poder, y merecemos instrumentos democráticos para que nos protejan frente a los poderosos», le sigue Ilundain. Ellos recalcan que

no creen que con esta obra puedan transformar la sociedad

, aunque anhelan que sí. Los resultados quizá algún día serán visibles.

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