Adegi urge un «gran pacto de país» para la transformación competitiva de Gipuzkoa

Reclama «tomar conciencia» de las graves amenazas que acechan a la industria del territorio y apela al espíritu de la gran reconversión de los 80 para pasar a la acción

Diario Vasco, Julio Díaz de Alda, 28-05-2026

La ‘foto fija’ de Gipuzkoa es buena, de hecho el territorio luce una «fortaleza económica excepcional», pero bajo la superficie laten «tensiones estructurales que amenazan el modelo de bienestar construido a lo largo de cuatro décadas», como por ejemplo la brecha de productividad europea frente a los grandes bloques económicos, la disrupción tecnológica, el desafío chino, el inexorable invierno demográfico o la crisis de la vivienda. Ante ese escenario, es imprescindible «tomar conciencia» y pasar definitivamente a la acción. Ese es el rotundo mensaje de alerta puesto hoy sobre la mesa por los responsables de Adegi en su tradicional Día de la Empresa, que se ha convertido en un aviso urgente a navegantes y un llamamiento a lanzar «un gran plan de país para la transformación competitiva del territorio» para poder superar «la encrucijada histórica» que viene y que, añadieron, amenaza en realidad a todo Europa.

Una hoja de ruta, han explicado José Miguel Ayerza y Paul Liceaga – director general y director general adjunto de Adegi, respectivamente, que inspirada en la gran reconversión industrial de los años 80 y vacunada de cualquier autocomplacencia aúne las fuerzas de todos los agentes económicos, desde las empresas a los sindicatos, pasando por las administraciones y la propia sociedad.

Un programa global en el que las posibilidades que ofrecen el Concierto Económico y la fiscalidad propia sean palancas esenciales de crecimiento, y que resumido en un libro editado en euskera y castellano que ha sido entregado a los numerosos asistentes a la jornada, celebrada en el edificio del centro de alto rendimiento Fabrika, en Donostia, y en el que se incluyen algunas propuestas de medidas concretas a analizar.

Lejos de la complacencia a la que podría arrastrar esa innegable buena situación que vive hoy el territorio (donde el empleo y la recaudación van de récord en récord cada mes, y los indicadores de renta, desigualdad o innovación sitúan al territorio en los primeros puestos en Europa), la organización empresarial ha encendido todas las luces rojas para, precisamente, pedir luces largas y planificación en un ejercicio si cabe inusual en Euskadi sólo por la gravedad con la que ha sido presentada la situación. «Debemos tomar conciencia y actuar rápido y de manera coordinada», afirmaron con vehemencia.

A través de una suerte de diálogo entre ambos, Ayerza y Liceaga han repasado el documento, planteando al inicio cuatro grandes retos. El primero, la brecha de productividad, por la que «Europa pierde terreno frente a EE UU y China, trabajando con una eficiencia sistémicamente inferior y un déficit de innovación tecnológica y organizativa». Junto a esto, han asegurado que «el 18% del empleo industrial guipuzcoano está en riesgo por la automatización y el coche eléctrico».

De la misma manera, han recordado que hasta 2040 faltarán en Gipuzkoa hasta 20.000 trabajadores cualificados, «lo que tensionará la sostenibilidad del sistema». Junto a esto, Adegi ha lamentado que el drama de la vivienda supone «un repelente demográfico» que bloquea la emancipación juvenil, impide la atracción de talento y fuerza a las empresas a elevar salarios «erosionando» su competitividad en costes.

El análisis fue compartido en el marco de una mesa redonda en la que participaron el histórico dirigente de Adegi y Elkargi Jesús Alberdi, Fermín del Río (vicepresidente de CIE Automotive), Nerea Aranguren (directora general de Danobat Group y vicepresidenta de Mondragon), Xiang Ma (director general adjunto de FIHI Forging Industry) y Lander Guibelalde (CEO de Hine Group). Un grupo de notables que aportaron toda la experiencia posible de los grandes cambios de los 80 y de los esfuerzos por sumar pequeñas empresas y generar otras más fuertes, el conocimiento de la tecnología que impera en el mundo y las dos visiones que ofrece China, la de quien se instala allí y la de quien desde allí accede a Euskadi.

El recuerdo de la reconversión industrial como salida a la gran crisis de los 70 y 80, con la apelación por ejemplo a la creación de la Spri o al Plan de Relanzamiento Excepcional liderado por el Gobierno Vasco en 1985 (que permitió dar una segunda oportunidad a no pocas industrias, por ejemplo en la zona de Eibar) ha centrado buena parte del debate.

El diagnóstico ha dado paso a la propuesta de ocho palancas de actuación para esa imprescindible transformación, divididas en cuatro verticales y otras tantas horizontales, así como la sugerencia de diversos ejemplos de medidas concretas.

En el capítulo de la tecnología y la IA, en el que los responsables de Adegi apuestan por que el territorio se sitúe como un ‘smart second mover’, en el que la tecnología se aplique a la industria, Ayerza y Liceaga han sugerido la creación de un Centro de Aplicación Industrial de IA.

Al exponer la necesidad de inversiones de capital paciente (aquel que acompaña en el crecimiento y que no entra sólo para salir rápido y con plusvalías), Adegi propone que (todas) las administraciones acompañen a las empresas, por ejemplo en su apuesta por la I+D al inicio de sus carreras para que la inversión privada sea después la que impulse el crecimiento de las mismas. En este asunto, Ayerza propuso, entre otras cosas, la creación de un Fondo de Transformación Industrial de Gipuzkoa para, por ejemplo, desarrollar infraestructuras como las redes 5G o los centros de datos.

El reducido tamaño medio de las pymes guipuzcoanas se ha definido como el gran «talón de Aquiles» del territorio, para el que se ha sugerido la creación de un programa (Hazkundea – Crecimiento) que incentive «fusiones, adquisiciones y alianzas estratégicas» apoyado en incentivos fiscales. Al tiempo, el informe de Adegi plantea un plan para acompañar a un centenar de pymes de Gipuzkoa «con alto potencial en I+D y exportador», y también un programa de relevo generacional y profesionalización de directivos y un plan foral y municipal de revisión de barreras regulatorias y fiscales para ganar tamaño.

Al repasar el desafío demográfico y la necesidad de captar talento, sobre todo en la industria, el informe ‘Tomar conciencia’ apunta que la inmigración será un pilar fundamental, al igual que el ‘reskilling’ de los actuales trabajadores inspirados en el ‘Lanbidez’ de los 80.

En concreto, Adegi sugiere la creación de una ventanilla única que gestione visas y salud «para integrar a los profesionales extranjeros en un plazo máximo en 30 días», así como «duplicar las plazas» de FP dual en sectores industriales estratégicos o la creación de centros de Formación Profesional avanzada en los parques tecnológicos.

Los dirigentes de Adegi urgieron también a considerar la vivienda como una «infraestructura estratégica al mismo nivel que la energía o el transporte en la agenda política» y crear un programa específico que vincule la oferta de pisos asequibles con la atracción de talento y de alquiler asequible «para trabajadores desplazados o jóvenes cualificados», así como usar la colaboración público – privada para levantar residencias, viviendas temporales y alojamientos de transición en zonas tensionadas o movilizar suelo para aumentar la oferta.

Como palancas transversales, Adegi sitúa en primer lugar esa «fiscalidad inteligente» como primer eje desde el que trabajar en busca de una Gipuzkoa más competitiva. De igual forma, el documento recuerda la importancia de la Nueva Cultura de Empresa para «transformar las organizaciones en proyectos compartidos basados en la confianza», y de sostener el plan en una «alianza por el esfuerzo y el compromiso» entre todos los agentes.

La presidenta de Adegi, Isabel Busto, por su parte, recordó que Gipuzkoa ha disfrutado de cuatro décadas de éxito, «con un crecimiento sostenido y una cohesión social envidiable gracias a la cultura del esfuerzo y al buen hacer de todos los agentes». Es, dijo, un «logro colectivo». Pero advirtió de que «el mundo cambia a velocidad de vértigo». «Ante la tentación de pensar que el contexto va a mantenerse inalterable, hagamos lo que hagamos, conviene ser claros: si queremos preservar este bienestar es momento de actuar rápido, pues un exceso de confianza en el éxito pasado puede convertirse en una anestesia muy peligrosa».

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