Teruel

Teruel existe, claro que sí… Pero de milagro

Diario Vasco, J. R. Alonso de la Torre, 27-05-2026

Teruel existe, claro que sí… Pero de milagro. Es la única capital sin autovía directa a Madrid y la única provincia española sin tiendas de Inditex. En Teruel no es que los trenes se retrasen, es que no hay porque la vía lleva un tiempo en obras y los traslados se hacen en bus. Hay aeropuerto, sí, pero sin conexiones, es solo un garaje de aviones. Este desvalimiento convierte Teruel en un destino exótico. Confiesas que vas allí e inmediatamente te replican extrañados: «¿A Teruel?». Después reflexionan y se percatan de que igual tiene más interés que las Maldivas. Pues sí, Teruel tiene interés, aunque parece que solo lo entienden así los valencianos, que están a una hora de autovía y llenan sus hoteles los fines de semana. Hoteles, por cierto, de cadenas locales: no hay Meliá, NH ni Barceló, solo un par de Paradores.

He pasado una semana en Teruel y más allá de la belleza de las torres mudéjares de la capital, la arquitectura laberíntica de Albarracín y el encanto de Matarraña o el Maestrazgo, me he fijado en que la capital es la esencia de la provincia española sustanciada en dos plazas: la de San Juan con los sólidos símbolos del poder provincial —Diputación, Banco de España, Hacienda, Gobierno, Justicia, Círculo de Recreo Turolense y, naturalmente, un parking debajo—, y la plaza del Torico, en cuyas terrazas socializan 36.000 inmigrantes y nativos en un ejercicio de convivencia y asimilación que emociona. Esas terrazas son amplias, pero pertenecen a bares de minúsculo interior. En la provincia española con más días de helada (95), es una contradicción inexplicable. Pero ya decíamos que Teruel es un milagro y los milagros no se explican, se disfrutan.

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