Y la vida seguía en Madrid

Las lectoras y los lectores escriben sobre la manifestación de Madrid por la vivienda, Gaza, la xenofobia y la encíclica de León XIV

El País, Cartas al Director, 27-05-2026

A pesar de nuestras quejas diarias por la situación de la vivienda, mientras la manifestación avanzaba, yo miraba a mi alrededor con desilusión. Había imaginado una marea inmensa, millones de voces alzándose contra una injusticia que ya forma parte del paisaje de las grandes ciudades, y cada vez más de las pequeñas y medianas. Pero la vida seguía en Madrid como si nada de lo ocurrido en los últimos cinco años fuera real. Los parques rebosaban bajo un sol de mayo que ya empieza a arder; las terrazas, desbordadas de risas y sonidos de vasos. Qué decepción comprobar cómo nos llenamos la boca de lamentos —desde sofás mullidos, desde barras de bar, en tertulias con amigos— mientras apenas un puñado de aullidos reclama un techo digno. Aplastados por alquileres imposibles, asfixiados por precios de venta delirantes, abrumados por una cesta de la compra que no deja de subir… y, aun así, la vida seguía en Madrid. Porque ese es el consuelo que falsamente nos han vendido, terrazas y cañas, que ya solo pueden ser dobles. Qué tristeza Madrid, qué tristeza la sociedad.

Paula Llorca Martínez. Madrid

Hacer algo por Gaza
Leo otra espeluznante noticia sobre Gaza. No sé cómo puede llegar tan lejos el odio, ser tan cruel, tan ciego. Me he sentado en un banco a llorar y escribir esto. Por hacer algo. Porque hay que hacer algo y no sé el qué. Todavía sonaba Rocío Dúrcal en mis auriculares. Hace sol, y los niños juegan con globos en el parque. Mientras tanto, todo ese dolor a la vuelta de la esquina. Cómo se hace. Cómo no mirar a otro lado. Cómo podemos hacer que nuestra mirada les hunda en la vergüenza. Parad ya, por favor.

Olga Iglesias. Madrid

Lo mío primero
¿Por qué hablan de “prioridad nacional” en vez de gritar “expulsemos al inmigrante”? Es una copia del eslogan de la ultraderecha francesa que disfraza como defensa de los derechos sociales su rechazo a la inmigración. Así enmascara el mensaje del odio y la xenofobia con la lógica aparente de quien protege los servicios públicos. La nueva consigna de la derecha española alimenta como antes la misma reacción primitiva de desprecio al extranjero más humilde, deshumanizado y descrito como una amenaza existencial. Pese al intento de disfrazarlo, alientan la falsedad supremacista de que el inmigrante causa todos nuestros males, la alimaña que no solo atenta contra nuestra seguridad y nuestra identidad, sino que también acecha para quitarnos las ayudas sociales, incluidas la vivienda, la escuela pública y la asistencia sanitaria. De paso, disimulan su responsabilidad en el deterioro de los servicios públicos.

Luis de Luxán Meléndez. Porrúa-Llanes (Asturias)

Me gusta este papa
Creo que la encíclica del Papa introduce ideas necesarias. Por ejemplo, el mal uso de la inteligencia artificial, conducida por los tecnomagnates, que está matando intelectualmente a una gran parte de la juventud. Pero lo que me atrae de verdad es dejar en claro esa falsa unión que el fascismo siempre ha tenido con la Iglesia. Este papa pone en solfa que esa unión es falsa, porque encierra un interés que solo existe para su beneficio.

César Moya Villasante. Madrid

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)