Profunda tristeza

El País, , 25-05-2026

Soy hija de migrantes españoles que en los años sesenta y setenta fueron a trabajar a Europa. Ese simple dato marca una forma de entender el mundo. Mi hermano y yo no seríamos hoy quienes somos si a nuestro padre no le hubieran dado la oportunidad de trabajar y formarse en Alemania. Por eso me produce una inmensa tristeza ver la insensibilidad y el desprecio de parte de la sociedad española hacia las personas migrantes. Creo que olvidamos fácilmente mirar al otro como un ser humano, con los mismos derechos y aspiraciones que nosotras. Parecen de pronto ser la causa de todos nuestros males, pero solo diré que las necesitamos tanto como ellas a nosotras. ¡A favor de la regularización ya! No me quiero seguir callando.

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