Netflix enfrenta una demanda de compensación por un chiste “racista y cruel” de Tony Hinchcliffe
Más de 10.000 personas han firmado una petición para que la plataforma y Kevin Hart donen los beneficios del especial a una fundación vinculada a la familia de George Floyd
La Razón, , 24-05-2026Netflix
vuelve a verse en el centro de la polémica tras un comentario de
Tony Hinchcliffe
en el especial “Roast of Kevin Hart”, donde el comediante hizo un chiste sobre la muerte de
George Floyd
que ha sido calificado de “racista y cruel”. La reacción no se ha limitado a las redes: una petición con más de
10.000 firmas exige que la plataform
a y Kevin Hart destinen los ingresos del evento al Floyd Family Center for Social Equity, una organización creada por la familia de Floyd después de su muerte.
El caso llega en un momento especialmente sensible. La muerte de
George Floyd
, hace casi seis años, desencadenó una de las mayores oleadas de protestas por derechos civiles en la historia reciente de Estados Unidos, y cualquier referencia pública a ese episodio sigue siendo altamente conflictiva. En ese contexto, la broma de Hinchcliffe ha sido interpretada por muchos usuarios como una banalización de un hecho que marcó un antes y un después en el debate sobre el racismo y la violencia policial en el país. La controversia también reabre una discusión más amplia sobre los límites de la comedia en plataformas globales. Netflix ha apostado con fuerza por los especiales de humor en vivo y por figuras capaces de generar conversación, incluso cuando esa conversación nace de la provocación.
Hinchcliffe
, además, ya venía de arrastrar polémicas previas por comentarios ofensivos, lo que aumenta la presión sobre la compañía y sobre quienes participan en la producción y difusión de este tipo de contenido.
En
paralelo
, el episodio refuerza una pregunta cada vez más recurrente en la industria audiovisual:
hasta
qué punto una plataforma debe responder por el contenido emitido bajo su sello, incluso cuando el material procede del discurso de un cómico y no de una ficción guionizada. La demanda social no se centra solo en una disculpa, sino en una reparación económica concreta, lo que eleva el conflicto del terreno reputacional al de la responsabilidad corporativa. Netflix, de momento, afronta así una nueva crisis de imagen en un mercado donde la comedia “sin filtros” sigue atrayendo público, pero también genera costes reputacionales cada vez más altos.
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