VIOLENCIA MACHISTA
Las grietas del sistema que llevaron al crimen machista de Kim en Figueres: “Denunció, pidió ayuda y acabó asesinada”
Las múltiples vulnerabilidades de la mujer trans, migrante y empobrecida, favorecieron una desprotección estructural que la llevó a la muerte
El País, , 22-05-2026La mujer trans que fue asesinada el martes por la tarde en Figueres (Alt Empordà, Girona) por su expareja, un hombre que había sido condenado el día anterior por un delito de maltrato contra ella y con orden de alejamiento en vigor, había acudido al hospital pocas horas antes de ser brutalmente apuñalada para recoger un parte de lesiones y llevarlo al juzgado. Pero por motivos que se no se conocen, Kim no acudió al Juzgado de guardia. Sin embargo, todos los indicios ―las llamadas a emergencias, las visitas a centros sanitarios, las denuncias y la petición de partes de lesiones― apuntan a que ella tenía la intención de ir a declarar y a la exploración forense. “La víctima denunció, pidió ayuda, fue al hospital, se estableció una orden de alejamiento… y acabó asesinada. Parece que los mecanismos no han sido suficientes”, resume Mar Cambrollé, presidenta de Plataforma Trans. “El sistema falla y hay que buscar en qué lo hace”, continúa.
Kimberli D.G. o Kim ―que era como la mujer quería que la llamaran, aunque también se la conocía como Erica― acudió a varios centros sanitarios en tres días consecutivos: el domingo 17, el lunes 18 y el día que fue asesinada, el martes 19. A primera hora de la mañana del domingo, esta mujer hondureña de 33 años, que se crio en La Junquera y que residía desde hacía unos seis años en Figueres, llamó a emergencias. Una ambulancia acudió a su domicilio en la calle Sant Roc ―todo apunta a que residía con el agresor en un piso ocupado― y la trasladó al Hospital de Figueres. Allí, explicó que su expareja, Andrés R.C, de 48 años, la había golpeado ―presentaba varias lesiones y hematomas― y también que la había amenazado con un cuchillo. Fue atendida por un médico, que hizo el parte de las heridas y, como establece el protocolo en estos casos, lo hizo llegar al juzgado.
La mañana del lunes se celebró un juicio rápido en el juzgado número 7 de violencia sobre la mujer de Figueres: 6 meses de prisión y orden de alejamiento de 250 metros durante 16 meses. Sin embargo, sobre las 18.00 de ese mismo día, Kim llamó de nuevo a emergencias y otra ambulancia acudió a casa de la mujer. Ante la posibilidad de que el agresor, también conocido como Andy, aún estuviera en el interior de la vivienda, los sanitarios esperaron a que llegaran los agentes de la Guardia Urbana.
Cuando subieron al domicilio, Kim les contó que Andy le había pegado una brutal paliza: había intentado estrangularla y golpearla con un extintor. No lo consiguió gracias a la intervención de los vecinos. La Guardia Urbana la citó a declarar a la mañana siguiente en el juzgado y también para realizarle una exploración forense. La ambulancia la llevó al centro sanitario, pero cuando la llamaron para atenderla, Kim ya no estaba. De ahí que no haya un parte con fecha del 18 de mayo. No se sabe la razón de su marcha, pero fuentes de la investigación sospechan que podría estar relacionado con el problema de adicciones que tenía la mujer, que es una vulnerabilidad de las mujeres que sufren violencia.
Mientras, una patrulla de la Guardia Urbana ya había localizado a Andy, con antecedentes y bien conocido por la policía. Le detuvo por la agresión a Kim y el quebrantamiento de la orden de alejamiento. Fue trasladado a la comisaría de los Mossos d’Esquadra, donde pasó la noche. Al día siguiente, el martes, el hombre pasó a disposición del juez de guardia (la plaza 5 de la sección de instrucción del tribunal de instancia de Figueres), que le tomó declaración. El magistrado también esperaba que acudiera a declarar la víctima con el informe forense. También se desconoce la razón, pero Kim no apareció. El juez y la fiscalía decidieron dejar al detenido en libertad.
Minuto de silencio por el asesinato de Kim celebrado en la plaza del Ayuntamiento de Figueres el miércoles.
David Borrat (EFE)
“Este asesinato tiene un doble sesgo: de género y de odio”, remarca la activista Mar Cambrollé. “Las mujeres trans sufrimos, además de la violencia estructural machista y en el seno de las parejas que nos afecta a todas, una vulnerabilidad añadida”. Para el fiscal Félix Martín, especializado en víctimas vulnerables, “la interseccionalidad de las vulnerabilidades no opera como una suma, sino como una multiplicación de riesgos”. “En este caso, ser mujer, trans, migrante, o la precariedad socioeconómica no son capas independientes, sino que interactúan y generan una posición de desventaja mucho más profunda”, remarca el especialista.
Esas fragilidades no quedan reducidas al ámbito social, sino que también afectan al ámbito procesal: “Más dificultad para denunciar, más miedo, más exposición, más desconfianza en la administración de justicia. Esto es una variable que, sin ninguna duda, va a condicionar el posicionamiento de la víctima ante el proceso y hay que ser consciente de ello”, explica el fiscal Martín.
La misma mañana del martes, Kim regresó al hospital para pedir un parte por las heridas con las que había acudido la víspera. Enseguida, desde el centro le ofrecieron llamar a los mossos para comunicar la agresión. Ella dijo que no hacía falta: “El responsable ya está detenido”. A lo que añadió que necesitaba un parte médico, justamente, para poder entregarlo en los juzgados, aseguran fuentes cercanas a la investigación.
Ante la alta afluencia en urgencias, le plantearon a Kim que acudiera a un CAP (Centro de Atención Primaria). Así hizo. Consiguió el informe, que detallaba numerosas lesiones en diversas partes del cuerpo (abdomen, cuello, tórax). Además, constataba la presencia de hematomas de diferente intensidad, lo que apunta a que había sido agredida también en los días anteriores. Según fuentes cercanas al caso, Andy la había agredido al menos en media docena de ocasiones las jornadas previas al asesinato.
La cronología de los siguientes hechos es conocida (y viral en redes). A pesar de que ella creía que estaba detenido, pasadas las 14.00 se ve a Kim y Andy hablando, sentados en un banco en la plaza Josep Tarradellas de Figueres, cercana a un colegio, un instituto y a la vivienda de la víctima. De repente, Andy, empuñando un cuchillo de grandes dimensiones, apuñaló a Kim más de una veintena de veces. Después, el asesino, con parsimonia y sin mostrar ninguna emoción, fue a lavarse la sangre de sus brazos en la fuente de la plaza. Al poco, un grupo de personas que estaba allí consiguió retenerle hasta que llegó la policía.
Esa calma del presunto asesino es una evidencia de lo que el fiscal Martín define como “intuición de impunidad”. “Los agresores también detectan la intersección de vulnerabilidades, perciben que hay menos riesgo, lo que reduce su valoración de las consecuencias y aumenta su poder sobre la víctima. Se establece una relación mucho más asimétrica”, detalla. “El atacante se nutre de la idea de que la víctima tiene menos capacidad de defenderse, de denunciar o de sostener el proceso. La vulnerabilidad no solo afecta a la víctima, sino que forma parte del contexto que hace posible el delito”, ahonda el experto.
Por su parte, varias fuentes cercanas al caso destacan “el grave riesgo en el que estaba la mujer”. Justamente, una de las premisas de la atención a víctimas es que el proceso debe adaptarse a las personas y su realidad y no a la inversa; si esto no ocurre, el riesgo de impunidad aumenta. Estas mismas fuentes lamentan también que el asesino quedara libre justo después de haber sido condenado por un delito de violencia machista y sin haber tomado declaración a la víctima: “Confió en el sistema y este le falló. Parece que esta chica no le importaba a nadie”.
El número de víctimas por violencia machista se eleva a 22 en 2026 y a 1.363 desde 2003, cuando empezó el recuento.
La plaza del Ayuntamiento de Figueres ha acogido este miércoles el minuto de silencio convocado desde el consistorio por el crimen machista de Kim.
David Borrat (EFE)
El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
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