Migración

Canarias, punto de encuentro entre el Papa y los migrantes: “Él sabe lo que vivimos”

La primera visita de un pontífice a Canarias reúne a migrantes, supervivientes y testimonios de la ruta atlántica más mortífera

El País, Laura Llach, 22-05-2026

Si hace unos años le hubieran dicho a Thalia Johana Saldarriaga que algún día hablaría ante un papa, no lo habría creído. La colombiana, de 48 años, llegó a España en 2023 y, durante un tiempo, tuvo que sobrevivir en la calle hasta que encontró apoyo en el proyecto Ciprés de Cáritas, que acompaña a mujeres sin hogar. “Verme sin un techo donde quedarme fue muy fuerte”, recuerda desde Tenerife, la isla que terminó acogiéndola. Ahora, Saldarriaga se prepara para el encuentro con León XIV, que viaja a la isla el próximo 11 de junio, e intenta calmar los nervios. No desvela ni un solo detalle de la cita que supondrá la primera vez que un pontífice viaje a Canarias. Un recorrido que, más allá de su dimensión religiosa, tiene para quienes llegaron al archipiélago atlántico un significado de denuncia y visibilización de la crisis migratoria.

El viaje a las islas no era solo una prioridad para Robert Prevost, también fue un deseo del anterior pontífice, Francisco, que nunca pudo cumplir debido a su enfermedad. Ahora, León XIV recoge ese testigo con la intención de poner el foco sobre esta realidad. “El Papa Francisco, en su momento, fue a la isla italiana de Lampedusa, pero las rutas van cambiando y ahora la atlántica es la más mortífera. Esta visita no solucionará nada inmediatamente, pero va a mover algo a largo plazo”, dice Ricardo Iglesias, secretario general de Cáritas Diocesana de Tenerife. El viaje resuena de forma especial entre quienes llegaron a Canarias sin nada, no solo por el mensaje que representa, sino también por el camino previo del propio pontífice.

Prevost, nacido en Estados Unidos, vivió muchos años en Perú, país del que acabó adquiriendo la nacionalidad. De allí partió hace casi dos años Cecilia Cañote junto a su marido y sus dos hijos, sin saber que estaba embarazada. No lo descubrió hasta su llegada a España, cuando unas pruebas médicas lo confirmaron. La mujer, de 33 años, dio a luz ya en territorio español y ahora se encuentra en proceso de solicitar la reagrupación familiar para regularizar su situación en Gran Canaria. “Para mí el Papa es migrante también porque es estadounidense y llegó a Perú a realizar labores solidarias. Él es un reflejo de la migración y es un orgullo porque ha vivido lo que tiene que pasar un migrante. Él sabe las necesidades que tenemos”, sostiene Cañote.

Cecilia Cañote frente a Caritas Diocesana de Canarias este lunes.
Quique Curbelo
Aunque la migración africana es, en palabras del secretario general de Cáritas Diocesana de Tenerife, la “más visible por ser la más sangrante”, la migración latinoamericana es la más numerosa en el archipiélago. Sin embargo, la mirada sigue puesta en los cayucos. El año pasado llegaron 17.788 migrantes de forma irregular a la costa canaria, una cifra muy por debajo de los dos récords consecutivos registrados en 2023 y 2024, cuando se alcanzaron 39.910 y 46.843 personas, respectivamente. Esta ruta, que conecta África occidental con las islas, es una de las vías de acceso a Europa más peligrosas del mundo. “Al menos 70 embarcaciones desaparecieron con todas las personas a bordo durante el año pasado”, señala Jesua Pinar, referente de la Red de África y Europa para la Movilidad Humana de Cáritas. “De las más de 3.000 personas que murieron intentando llegar a España por diferentes rutas marítimas, casi 2.000 fallecieron en esta ruta”, añade. Entre ellas había 437 niños.

Mohammed Sellou Jallow conoce bien la dureza del trayecto ya que, para poder salir de Gambia, tuvo que intentar el viaje en patera en dos ocasiones. La primera fue con tan solo 14 años, acompañado por su tío, pero llegaron a Marruecos y fueron devueltos a su país. “Dormir por la noche me aterraba porque era muy pequeño y vi a mucha gente morir en la patera”, relata. Dos años después, su tío le dijo que tenían que volver a intentarlo. Él se negó al principio, todavía marcado por el recuerdo del primer viaje, pero le dijeron que tenía que hacerlo por su familia, porque en Gambia la situación estaba “muy chunga”. Esa vez sí llegó a Canarias, le ingresaron en un hospital durante una semana y luego le trasladaron a un centro de menores que tuvo que abandonar al cumplir los 18. Sin recursos, sin trabajo y sin una red de apoyo, a Mohammed no le quedó otra que dormir en la calle durante nueve meses. “Pasé miedo y muchas veces quise volver a mi país, pero me repetía a mí mismo que tenía que aguantar”, cuenta el joven, cuyos padres están muy orgullosos de él y le recuerdan en cada llamada que “se porte bien”.

Mohammed Sellou Jallow sentando en un banco del huerto ocupacional en La Laguna gestionado por Cáritas.
Miguel Velasco Almendral
Mohammed vive ahora en un piso en Tenerife con otros cuatro jóvenes que también tuvieron que dejar el sistema de protección de menores al cumplir la mayoría de edad. Ninguno de ellos es católico, pero todos quieren ir a ver al Papa cuando visite la isla porque les hace “muy feliz que quiera proteger a los inmigrantes en el mundo”. Aún no saben dónde podrán ver a León XIV, aunque una de las posibilidades es el puerto de Arguineguín, donde el pontífice mantendrá un acto con personas migrantes, trabajadores y voluntarios. El muelle grancanario se convirtió en uno de los grandes símbolos de la crisis migratoria en 2020 cuando se improvisó allí un campamento en el que llegaron a hacinarse cerca de 3.000 personas en apenas 200 metros. Seis años después, en Arguineguín, tanto el pontífice como los migrantes arrojarán una corona de flores al mar para recordar a las personas que perdieron su vida en la ruta atlántica.

En ese acto, la mayoría de quienes recibirán al Papa son musulmanes, explica María José Baeza, coordinadora de zona de Cáritas. “Van a ver a un líder de la Iglesia católica porque sienten que les acoge en su dolor y que les va a escuchar”, afirma. Baeza confía en que la visita marque “un antes y un después en la sensibilidad de la población” y contribuya a frenar “los discursos que señalan a los migrantes como responsables del problema, cuando en realidad son las víctimas”. No es la única voz que reclama un cambio de mirada y contrarrestar el discurso de la extrema derecha. El director de Cáritas Diocesana de Tenerife, Juan Rognoni, cree que el pontífice puede acercar la realidad cotidiana de la migración y mostrarla lejos de los bulos que se están difundiendo.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)