Cada vez hay más pobres en la España del progreso
La carestía se expande por España como una balsa de aceite
La Razón, , 20-05-2026Aunque aún no abra portadas ni acapare debates de petulantes y autosatisfechos contertulios, lo cierto y verdad es que la pobreza se abre paso de forma acelerada en la España de Pedro Sánchez. Una encuesta promovida por el sindicato USO con motivo de su XIII Congreso Confederal acaba de certificarlo al reflejar que casi la mitad de los trabajadores come menos y peor que hace apenas cinco años, y un tercio no llega con el salario que gana a fin de mes. La inflación desbocada y no contenida, y la masacre fiscal –que acaba de pasarle factura en Andalucía a María Jesús Montero, la ministra que la impulsó– están vaciando los bolsillos de los ciudadanos, privándoles de bienes básicos como la carne, el pescado o la fruta, y también de la calefacción, la luz o la gasolina. El 65% de los trabajadores atraviesa, de hecho, enormes dificultades para afrontar el gasto energético, lo que, dicho en otras palabras, significa que en la llamada España del progreso viven peor que años atrás. Si existe alguna duda, los datos oficiales lo ratifican, aunque el propio Gobierno pretenda hacer de la necesidad virtud y trate incluso de ponerse por ello una medalla, como si el reparto de subvenciones fuera un mérito en vez de un reflejo de la carestía general en un país. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) llegó en abril a más de 2,5 millones de personas o, lo que es lo mismo, a más de 846.000 hogares. En dichos hogares residen más de medio millón de menores. Los hogares protegidos han crecido en un 17,7% con respecto a un año antes, lo que significa que en apenas 365 días se han disparado todavía más las necesidades más elementales de los españoles. Ufana ella, Elma Saiz, ministra de Inclusión Social, Seguridad Social y Migraciones, y portavoz áulica del Ejecutivo socialcomunista, afirma que el ingreso no es solo una red de seguridad, sino también «una inversión social, ya que proteger a la infancia hoy es garantizar oportunidades mañana». Dicho en cristiano, esto se traduce en que el mismo Gobierno que saquea a los ciudadanos a base de impuestos, que es incapaz de contener la subida de los precios con sus políticas económicas y que demuestra su incompetencia para crear el caldo de cultivo que permita a las empresas aumentar los salarios es el mismo que se jacta luego de proteger a sus empobrecidos ciudadanos a base de pagas y subvenciones. ¿No es esto lo que ha venido ocurriendo en los países suramericanos subyugados por los regímenes populistas de ultraizquierda? Pregunten entre los numerosos inmigrantes que han venido a España huyendo de allí para comprobar que lo que sucedió en dichos estados hoy quebrados es lo que está pasando actualmente en España bajo el manto del PSOE y sus socios comunistas. Mientras la propaganda oficial inunda las pantallas con el viaje de Ayuso a México, barcos con hantavirus que nunca debían haber fondeado en aguas españolas, críticas a Florentino Pérez por la marcha del Real Madrid y huelgas educativas en la Comunidad Valenciana, la carestía se expande por España como una balsa de aceite y sus consecuencias empiezan a sentirse en forma de problemas habitacionales y de inseguridad. Es el mismo método que el socialismo ensayó durante años en Andalucía y que después se les volvió en contra, como pudo apreciarse con el vapuleo electoral del domingo.
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