La crisis en la educación
La Vanguardia, , 20-05-2026Resolver el conflicto educativo en Catalunya me parece prioritario. De ello depende el futuro del país. El espectacular avance de China en los últimos años se debe al alto nivel de exigencia en la enseñanza media y superior.
El capital humano es imprescindible para el progreso en el campo de la ciencia, de las letras, de la economía y de las artes. Tener desmotivado al sector educativo con protestas y paros de maestros frecuentes es un mal síntoma para la estabilidad, el bienestar y la paz social a medio y a largo plazo.
Me decía un viejo amigo que la cultura no es otra cosa que lo que se añade a las bases de un buen bachillerato. Bismarck es recordado todavía en Alemania por haber introducido un Abitur muy exigente para acceder a las universidades, escuelas superiores y los variados ciclos de formación profesional.
Los países que más prosperan son los que más invierten en educación y los que promueven sociedades más justas a través del hilo conductor del ascensor social colectivo.
Los educadores han de disponer de los medios suficientes para gestionar las escuelas inclusivas que acogen a tantos hijos de inmigrantes procedentes de otras culturas, países, etnias y creencias. Tienen que estar muy preparados y mejor pagados.
Son muchos los padres que se han sacrificado para que sus hijos tuvieran una educación mejor que la suya. Los presupuestos que presentará el Govern Illa tienen que tenerlo muy presente. Para que la educación sea el motor de la igualdad y el progreso colectivo hay que dedicar más recursos y más personas a la tarea de educar.
Para entrar en la lista de las cien mejores universidades del mundo –España no tiene ninguna– hay que priorizar mucho más la preparación de los alumnos que optan por los estudios superiores.
Una deficiente enseñanza pública en la primaria y secundaria es abrir el camino al ensanchamiento de las brechas sociales que cada vez son más visibles en los arrabales de las grandes ciudades.
En este campo el acuerdo en los parlamentos debería ser mayoritario siempre. El futuro no se inventa. Se está prefigurando en el esfuerzo y el talento en las escuelas, en los institutos y en las universidades.
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