No hablar la lengua del paciente pone en peligro la precisión diagnóstica, según un estudio
Un estudio sobre el impacto de la discordancia lingüística en la atención sanitaria desarrollado en diversos países, entre ellos Euskal Herria, concluye que no garantizar la atención médica en la lengua de los pacientes puede poner en peligro la precisión diagnóstica y la calidad asistencial.
Gara, , 20-05-2026Un estudio de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona ha constatado que no garantizar la atención sanitaria en la lengua de los pacientes puede poner en peligro la precisión diagnóstica, la confianza entre médico y paciente y la calidad asistencial.
El trabajo, publicado en la ‘Revista de Llengua i Dret’ y elaborado por la investigadora Joana Pena-Tarradelles, alerta de que la situación no solo afecta a los recién llegados, «sino también a la población autóctona con una lengua minoritaria o minorizada en distintos países del mundo», según ha informado la UPF este lunes en un comunicado.
La investigación ha consistido en una revisión bibliográfica que incluye un centenar de trabajos de distintas disciplinas sobre el impacto de la discordancia lingüística en la atención sanitaria en territorios como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Finlandia y también Euskal Herria, con «investigación incipiente sobre el tema».
Migrantes y autóctonos
En el caso de la población de origen migrante que no domina ninguna de las lenguas del país de acogida, la discordancia lingüística puede tener consecuencias «graves», como diagnósticos erróneos, menos adherencia a los tratamientos o realización de pruebas excesivas.
Sin embargo, una de las principales novedades del estudio es que «constata que la discordancia lingüística no solo afecta a la población migrada, sino también a la población autóctona con una lengua minoritaria o minorizada, aunque sea bilingüe y pueda expresarse también en la lengua dominante con mayor o menor fluidez», explica la investigadora de la UPF.
En investigaciones realizadas con hablantes de galés en Reino Unido, de francés en zonas angloparlantes de Canadá, del sueco en Finlandia o del euskara en Euskal Herria se ha concluido que la capacidad de expresarse en una segunda lengua «disminuye especialmente en situaciones de estrés, vulnerabilidad, miedo o dolor intenso».
«Utilizar una lengua distinta a la propia supone un esfuerzo mental añadido y puede provocar la invisibilización de matices vitales para el diagnóstico», indica la investigadora.
En la mayoría de estudios anteriores, excepto en Finlandia, se ha constatado que las personas mayores y los niños son los grupos «más expuestos» a los riesgos de la discordancia lingüística en la atención sanitaria.
Así, en el caso de los mayores, el deterioro cognitivo puede empeorar sus competencias en una segunda lengua, lo que dificulta la atención sanitaria.
En los estudios de Gales y Euskal Herria, también se ha concluido que los niños, especialmente si son pequeños y todavía no han podido desarrollar sus competencias bilingües, dependen de su lengua materna para describir síntomas «de forma precisa».
Entre hablantes de estas comunidades, también se ha constatado el valor identitario de la lengua para muchas personas. «La imposibilidad de poder hablar en la lengua propia hace que algunas personas se sientan menospreciados por el sistema sanitario, lo que puede afectar a su bienestar emocional y la posibilidad de crear una relación de confianza con el facultativo», indica.
«En definitiva, el estudio aporta numerosas evidencias científicas sobre la importancia de garantizar la atención sanitaria en la lengua preferida de los pacientes autóctonos», destaca la UPF.
Después de este primer estudio, seguirá una investigación sobre las consecuencias específicas de la discordancia lingüística en Catalunya, una cuestión «inexplorada» hasta ahora y cuyos resultados se presentarán próximamente.
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