Sánchez reivindica ante la OMS la salud global frente a la “prioridad nacional”

El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, hace un llamamiento a “dejar atrás la era de la dependencia de los donantes y abrirse a una nueva era de soberanía sanitaria”

El País, Patricia R. Blanco, 19-05-2026

Un día después del revés electoral en Andalucía, Pedro Sánchez se ha subido a la tribuna de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra con un discurso en el que ha presentado la defensa de la salud global como expresión última de la civilización frente a la tentación de la llamada “prioridad nacional”. “La primera huella de la civilización no fue la rueda, el fuego o la escritura; algunos creen que está en un fémur” de hace miles de años “que estaba roto y se había soldado” porque alguien lo curó, ha dicho el presidente. “La civilización no comienza con una herramienta, empieza con una mano tendida”, ha continuado Sánchez, en una intervención que ha terminado con la práctica unanimidad del auditorio aplaudiendo de pie.

En un momento en el que el multilateralismo sanitario atraviesa una crisis de financiación y legitimidad, el mensaje de Sánchez ha buscado situar a España en la trinchera opuesta a quienes “invocan prioridades nacionales para destruir”, en clara alusión al partido ultraderechista español Vox. “Muchos entendimos hace tiempo que la verdadera prioridad de todo país es proteger la salud de sus conciudadanos. Sin excepciones ni tampoco condiciones”, ha subrayado.

La intervención de Sánchez encajaba con el tono general que había marcado horas antes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Es el momento de dejar atrás la era de la dependencia de los donantes y abrirse a una nueva era de soberanía sanitaria”, había advertido Tedros Adhanom Ghebreyesus, en un arranque muy político de la asamblea, en el que reclamó “reformular” una arquitectura global sanitaria “cada vez más concurrida, compleja y fragmentada”.

El director general describió un escenario internacional golpeado por “conflictos, crisis económicas, cambio climático y recortes en la ayuda”, además de los “repentinos y drásticos recortes” en cooperación internacional en 2025, que, según dijo, han provocado “disrupciones” y “daños a la salud de las personas, las familias y las comunidades”. En ese contexto, aludió también a los brotes recientes de hantavirus y ébola en África central, como ejemplo de “las últimas crisis” en un sistema bajo presión. La OMS tampoco ha escapado a ese ajuste: Tedros admitió recortes presupuestarios, revisión de programas y despidos dentro de la organización.

Sánchez ha recogido ese guante y ha sostenido que la salud global “es una cuestión de seguridad”, pero también “una cuestión de justicia”. “No queremos vivir en un mundo en el que 12 personas tengan más riqueza que la mitad de la población mundial” o en el que “para millones de mujeres dar a luz implique más miedo que esperanza”, ha dicho.

No queremos vivir en un mundo en el que 12 personas tengan más riqueza que la mitad de la población mundial
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España
En una clara apuesta por el multilateralismo, el presidente español ha situado la pandemia de covid-19 como la gran demostración de la interdependencia global. “No podemos proteger la salud dentro de nuestras fronteras si no somos capaces de protegerla también fuera” porque “ningún virus entiende de fronteras, banderas ni pasaportes”, ha afirmado.

El discurso ha alternado la reivindicación del sistema sanitario español con la crítica a la privatización y a los recortes, que promueve la derecha. Sánchez ha recordado que España apostó hace cuatro décadas por “una sanidad pública universal y gratuita” y sostuvo que aquella decisión “transformó al país en apenas una generación”. “La mortalidad infantil se ha desplomado. Hemos ganado más de una década de esperanza de vida”, ha citado como indicadores.

En varios momentos, el presidente ha cargado contra quienes “quieren convertir la salud en un negocio” y ha denunciado que algunos dirigentes “desvían millones de dinero público hacia empresas privadas, debilitando en consecuencia los recursos públicos”. “Quienes convierten la salud en un privilegio y la supeditan a los dictados del dinero rompen el contrato social más básico de todo sistema democrático”, ha sostenido. Y ha esgrimido cifras globales: “1.600 millones de personas se arruinan tratando de hacer frente a gastos sanitarios” y “una de cada cuatro personas en el mundo afronta dificultades financieras para pagar sus costes de salud”.

Reformar la salud global
Sánchez ha estructurado su intervención en torno a tres grandes ejes de reforma del sistema de salud global. El primero, reforzar la capacidad de respuesta ante futuras crisis sanitarias. “Tenemos que invertir en las capacidades globales de respuesta”, ha defendido, con el objetivo de “garantizar que nunca más el acceso a vacunas dependa del poder económico del lugar de nacimiento”.

El segundo pilar ha sido la reforma financiera. “Necesitamos más recursos, pero también mecanismos más justos”, ha señalado, antes de insistir en que “ningún sistema internacional puede llamarse justo cuando se prioriza pagar a los acreedores por encima de financiar a los profesionales sanitarios”. “3.400 millones de personas viven en países que dedican más dinero a financiar la deuda que a invertir en educación y salud”, ha recordado.

En línea con Tedros, Sánchez ha hecho un llamamiento a fortalecer la gobernanza global. “Los países del Sur Global deben tener el papel que les corresponde en la toma de decisiones internacionales”, ha reclamado. “No va a haber seguridad sanitaria global mientras millones de personas dependan de sistemas sanitarios frágiles o infrafinanciados”, ha dicho frente a un auditorio especialmente sensible a esa demanda. Su mensaje entronca con el llamado “Accra Reset”, la iniciativa impulsada desde la OMS y varios países africanos —con Ghana a la cabeza— que propone reequilibrar el sistema, reducir la dependencia de la ayuda externa y dar mayor peso político y financiero a los países receptores en la definición de prioridades.

3.400 millones de personas viven en países que dedican más dinero a financiar la deuda que a invertir en educación y salud
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España
En ese contexto, el presidente ha tratado de situar a España como actor activo. “Hemos destinado 315 millones de euros al sistema de salud global para el periodo 2025-2027”, ha recordado, para admitir a continuación que “no es suficiente”, pero sí forma parte de “un viaje que debe acelerarse”. Sánchez ha insistido en que ese impulso solo puede sostenerse sobre “voluntad política, recursos económicos y alianzas”.

El discurso también ha incorporado ejemplos concretos para ilustrar esa cooperación. Sánchez ha destacado la reciente operación de evacuación coordinada con la OMS en la que “más de 150 personas quedaron atrapadas”, una situación que, según ha explicado, planteaba una disyuntiva moral sencilla: “Ayudar o abandonar”. “Esa decisión permitió evacuar a más de 100 personas y detectar casos de forma temprana”, ha dicho, reivindicando el papel de las instituciones internacionales frente a la inacción.

“La gran disyuntiva”, ha dicho Sánchez en el tramo final de su intervención, es elegir “entre quienes recortan y quienes defendemos un orden multilateral basado en la confianza, los sistemas públicos y la salud global, entre quienes creen en la imposición y quienes creen en el liderazgo compartido”. Y ha zanjado: “O luchamos juntos o caeremos por separado”.

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