Colectivos sociales denuncian ante Anoeta el papel de Aperribay en la industria militar
Colectivos sociales se han concentrado en Anoeta para denunciar la relación del presidente de la Real Sociedad con la industria armamentística a través de su empresa SAPA. Critican la creciente dinámica belicista y reclaman un modelo socioeconómico basado en la paz y la justicia social.
Gara, , 17-05-2026Aprovechando el último encuentro de la Real Sociedad en su estadio, colectivos antimilitaristas y agentes sociales agrupados en Euskal Herriko Eskubide Sozialen Karta se han concentrado este domingo frente al Estadio de Anoeta, en la plaza Aita Donostia, para denunciar «la normalización del negocio de la guerra» y, en concreto, la relación del presidente del club txuri urdin con la industria armamentística mediante su empresa SAPA.
Durante la protesta, convocada dentro de la dinámica Su Txikien Itsasoa, se ha realizado una performance.
Aunque con una historia que se remonta al siglo XVI, la actual SAPA (Sociedad Anónima Placencia de las Armas) se constituyó en 1935 con la compra de las instalaciones y el traslado de la producción desde Soraluze a Andoain. Denuncian que su actividad principal está centrada en sistemas de movilidad para vehículos militares, especialmente transmisiones para blindados y carros de combate. Y que la compañía trabaja con grandes grupos internacionales y organismos como la OTAN.
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Señalamiento a la familia Aperribay, propietarios de la empresa SAPA. (Jon URBE | FOKU)
La empresa es propiedad de la familia Aperribay, y por su Consejo han pasado el exministro de Defensa español Pedro Morenés, el exsecretario general de Industria y expresidente de Renfe Raül Blanco o el exalcalde de Donostia Ramón Labayen. SAPA, a su vez, es accionista de Indra.
Contra la dinámica belicista
Desde la dinámica Su Txikien Itsasoa señalan que la dinámica belicista, la economía de guerra y la militarización «son tendencias estructurales contrarias a un modelo que garantice vidas dignas y va en contra de una transición ecosocial justa, priorizan el gasto militar frente al gasto social».
Tal y como explican, en un contexto de crisis, las grandes compañías busca seguir acumulando beneficios y las principales potencias ven en el militarismo la forma de velar por sus intereses. «Que la OTAN imponga subir el gasto militar al 5% del PIB, la agresión imperialista de EEUU a Venezuela, el bloqueo total de Cuba, el genocidio que Israel está llevando a cabo en Palestina, o el ataque imperialista a Irán y la guerra en oriente próximo son parte de lo mismo», explican.
«La Unión Europea, los Gobiernos español y francés, el Gobierno Vasco y el Navarro, son agentes indispensables de esta estrategia, mediante leyes, planes, inversiones y cobertura política e institucional. La guerra empieza aquí. Las consecuencias de esto son sobre todo dramáticas para quienes sufren directamente estas guerras: muerte, migraciones forzadas, destrucción de territorios, comunidades e infraestructuras para la vida, violencia machista. Sin embargo, también perjudica a la clase trabajadora en su conjunto, a través de la los recortes de derechos sociales, civiles y políticos, vinculados a la subida del gasto militar», añaden.
Así, piden a las patronales y empresas que no apuesten por la industria militar, y a los Gobiernos de la CAV y Nafarroa que no realicen inversiones que fortalezcan la industria militar directa o indirectamente.
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