La natalidad de la inmigración se 'españoliza' y cae un tercio en 15 años
La integración "no supone una ventaja demográfica", sino una exposición a los mismos problemas que enfrentan los autóctonos
El Mundo, , 13-05-2026En los últimos años, España ha visto a la inmigración como la respuesta a la crisis demográfica, pero incluso los “volumenes extraordinarios” de entradas no han sido suficientes para corregir la tendencia desde su raíz. El propio régimen español de (muy) baja fecundidad “aplasta” el efecto de los inmigrantes que se incorporan. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España publicado por Funcas este martes.
Aunque el número de mujeres inmigrantes en edad fértil aumentó un 33% en 15 años (2009 – 2024), sus nacimientos totales cayeron un 10% y la tasa de fecundidad de las madres extranjeras se redujo un 32% hasta situarse en 1,3 hijos por mujer, una cifra que se aproxima rápidamente a los 1,17 de las españolas. Héctor Cebolla, uno de los autores del estudio, detalla que hay dos factores que empujan a los inmigrantes a tener menos hijos al llegar a España: una disrupción asociada al propio hecho de emigrar, que reduce temporalmente la probabilidad de tener hijos, y la incorporación a un régimen español que ya es de baja fecundidad. Por esto, explica que es un error pensar que los extranjeros no se verán afectados por las condiciones del país: “Viven en el mismo mercado de la vivienda, en el mismo mercado laboral y en el mismo régimen de crianza. ¿Por qué van a ser inmunes a los problemas que los demás vivimos?”.
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Y este último es el efecto que los autores llaman la españolización del comportamiento reproductivo. Los datos muestran que la integración no supone una ventaja demográfica, sino una exposición a los mismos problemas que enfrentan los autóctonos. “El problema no es la escasez de madres potenciales, sino que España configura un entorno estructuralmente poco favorable a la maternidad, capaz de reducir de forma similar el comportamiento reproductivo de autóctonas e inmigrantes”, apunta el informe.
Las mujeres llegadas en la infancia presentan niveles de fecundidad iguales o inferiores a los de las autóctonas. Por ejemplo, aquellas inmigrantes llegadas antes de los 10 años presenta niveles de infecundidad prácticamente idénticos a los de las nacidas en España en todas las edades. Héctor Cebolla y María Miyar, sugieren que esta socialización temprana en España “elimina casi por completo el diferencial de origen, de modo tal que, en términos reproductivos, su comportamiento es indistinguible del de la población autóctona”.
El fenómeno de la españolización se vuelve más intensa en el análisis de los hombres. Aquellos inmigrantes de 20 a 50 años son más infecundos que las mujeres en todas las categorías, pero también la diferencia por edad de llegada son mucho más pronunciadas. A los 30 años, cerca de la mitad de los inmigrantes llegados en edad adulta ha tenido ya su primer hijo, mientras que entre los nacidos en España o llegados antes de los 10 años, la proporción alcanza un 13%. Quienes llegan a ser padres y han completado su ciclo reproductivo, las diferencias en el número de hijos son mucho menores respecto a los valores de las mujeres. El informe sugiere que “la diferencia fundamental no está en la intensidad de la fecundidad, sino en el acceso a ella”.
Otro punto a conciderar es que la ventaja reproductiva de la inmigración es, en gran medida, “un efecto calendario”. Los datos indican que la transición al primer hijo es el punto en el que la inmigración parece marcar una diferencia más visible. Las mujeres llegadas en edad adulta y, en menor medida, las que llegaron durante la adolescencia acceden antes a la maternidad frente a las nacidas en España. Sin embargo, esa ventaja se reduce a medida que avanza la edad y, al final de la vida fértil, la probabilidad de haber tenido al menos un hijo es de en torno el 70%para prácticamente todos los grupos. “La inmigración no aumenta el número de madres, sino que adelanta el momento en que lo son”, explica el informe.
El estudio de Funcas apunta que España ha seguido una “adaptación reactiva” basada en ganar tiempo, pero advierte que seguir en esta línea exigiría atraer flujos cada vez mayores procedentes de países que también están envejeciendo y cuyos excedentes demográficos se reducen, especialmente en América Latina donde ya se ve una reducción en la fecundidad. Por esto, critica que “el cortoplacismo que domina el debate público sobre los beneficios de la inmigración no ha permitido el análisis de las consecuencias a largo plazo”. Esto ha favorecido la ausencia de una estrategia demográfica explícita, “de forma que los flujos migratorios han ocupado el espacio que debería haber ocupado, entre otros, la política familiar”, aseguran los autores.
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