España es el país de la UE en el que menos ha crecido la tasa de actividad desde 2015, con la de los extranjeros en mínimos históricos
Desde la pandemia se revierte levemente esta dinámica, aunque podría ser una mejora cíclica que esconde una tendencia de estancamiento
El Mundo, , 12-05-2026España es el país de la Unión Europea en el que menos ha avanzado la participación laboral de la población de 15 a 64 años entre 2015 y 2025, con un incremento de tan sólo 0,6 puntos porcentuales en su tasa de actividad, frente a un aumento medio de 4,2 puntos en la UE, y una tasa de los extranjeros en mínimos históricos.
Así lo constatan los datos de Eurostat, que recogen alzas muy superiores en esa tasa en países como Italia (2,9 puntos), Francia (3) o Alemania (3,8), siendo Malta el país con el mayor incremento, de 13,8 puntos en la última década, junto con Polonia (8,4) y Hungría (+8,1).
La parte positiva está en que desde 2020 la tasa en España ha crecido 2 puntos, habiendo diez países con peor desempeño, aunque expertos como Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, reflexionaba hace poco sobre si este cambio será sostenible en el tiempo o si se explica por factores cíclicos de la recuperación post covid, y concluía que “la participación aumenta, pero de manera temporal, y la tendencia subyacente es de estancamiento”.
Con todo, la tasa de participación para ese grupo de edad en España se sitúa en el 74,9%, lo que supone que todavía hay siete estados miembro en una peor posición. La media de la UE se sitúa en el 75,7%, siendo Países Bajos el líder, con una participación del 85,6%, e Italia el que se sitúa en la cola, con un 66,7%.
Si se mide la tasa de actividad como el porcentaje de personas mayores de 16 años que trabaja o quiere hacerlo, como hace el INE, ésta se sitúa en el 58,9% en el primer trimestre de este año, de nuevo sólo 0,6 puntos por encima de la del mismo periodo de 2016. Esa leve mejora se ha producido pese a que la participación de los varones ha caído (del 69% al 64% en ese periodo, cinco puntos menos), gracias a que la incorporación femenina al mercado laboral ha crecido mucho (del 48% al 54%, seis puntos más). Pese a la divergente evolución, todavía hay más proporción de hombres que mujeres empleados o que quieren estarlo.
En ambos géneros se observa en los datos una fuerte caída de la participación de los jóvenes de 16 a 24 años, que posiblemente ahora dan más importancia a los estudios y retrasan su entrada al mercado de trabajo, con lo que empiezan a estar activos más tarde. Por contra, se ha producido un fuerte aumento de la participación en las capas de más edad. A partir de los 55 años crece con fuerza el porcentaje de población que trabaja o quiere hacerlo, sobre todo entre las mujeres, lo que está relacionado con el aumento de población en esa franja de edad a medida que envejece la pirámide demográfica, así como con la creciente necesidad de prolongar la carrera profesional antes de acceder a la pensión pública.
La mayor presencia de las mujeres en el empleo supone que en la franja de 35 a 39 años su participación ha crecido 12 puntos en la última década mientras la de los hombres ha caído 2,2 puntos.
El tímido aumento en la tasa de actividad en España de los últimos años se produce pese a que la participación laboral ha caído entre la población española en 0,2 puntos en el periodo. La de los extranjeros y ciudadanos de doble nacionalidad siempre ha sido muy superior a la de los nativos, pero la brecha entre ambos va convergiendo poco a poco. De hecho, la tasa de actividad de los extranjeros (en el 68,7%) se sitúa en el nivel más bajo de la década si no se tiene en cuenta el covid y 8 puntos por debajo que en 2016.
Más en El Mundo
Los varones de otros países tienen una participación más alta que la de los autóctonos, pero entre las mujeres es menor, debido a cuestiones culturales en algunos casos. Por lugar de origen, los procedentes de América Latina son los que tienen mayor participación (73,6%), seguidos de los de la UE (71,5%), los del resto del mundo (63%, donde se incluyen los africanos, con una muy baja participación femenina) y los del resto de Europa (53,3%, con alta proporción de rusos y británicos que vienen a España para disfrutar de su retiro).
“En España, Italia y Portugal, los inmigrantes presentan tasas de actividad más altas que los nativos, mientras que en Alemania y Francia ocurre lo contrario. En España, los inmigrantes son más jóvenes (especialmente por el menor peso de la población entre 54-65 años), tienen menor nivel educativo promedio (por el menor peso de los universitarios); se concentran en sectores de actividad con alta rotación y mayor riesgo de desempleo (hostelería, comercio y actividades del hogar) y en ocupaciones más precarias (aquellas de bajo nivel de cualificación). En general, estas tendencias están más marcadas que en otros países como Alemania o, en menor medida, Francia, donde las características de los inmigrantes se asemejan más a las de los nativos”, explica Funcas en un informe reciente.
(Puede haber caducado)