Opinión

La prioridad nacional es el triaje

La Voz de Galicia, César Casal, 12-05-2026

Cuidado con lo que se desea. Cuidado con lo que se pone por escrito. Empezamos hablando de prioridad nacional en los acuerdos del PP con Vox en algunas autonomías y terminaremos cercenando derechos universales y básicos hasta que la justicia mandé parar. Construimos una Europa para todos y ahora queremos una Europa para algunos. En los pactos se habla de arraigo, hasta se pone un plazo de años para ayudas a la vivienda o a servicios sociales. Un amigo me pregunta: ¿qué es eso del arraigo? Y añade: ¿qué es el arraigo duradero? Es un camino que solo lleva a racionar lo que debería ser para todos. Se empieza por cortar esas ayudas sociales o a la vivienda, precisamente a quienes más las necesitan, y, enseguida, se pondrá coto a la sanidad y a la educación. Ojo. En el Congreso ya se habló de limitar la sanidad, en este caso para los migrantes sin papeles. Lo que precisan los profesionales sanitarios son medios, no que legislemos límites. Solo creo en una prioridad en la atención al paciente: el triaje. Hemos avanzado mucho con el triaje. Y debe ser para todos. Cuando iba con un familiar ya muy enfermo al hospital me pasaban enseguida, por muy saturadas que estuviesen las urgencias. Viví cómo funcionaba el triaje, el criterio profesional sin exclusiones. Me di cuenta de que hubiese sido mucho mejor que no nos pasasen tan rápido y haber estado más en la cola interminable que en ocasiones hay en urgencias. Mi familiar no hubiese estado tan grave y habría sobrevivido.

Todo lo demás, fuera del triaje, por ejemplo, en sanidad, es retórica política. Caza y captura de votos. No dejar que otros coman en tus caladeros de electores. Pero hay para todos. Escucho a Ábalos en el juicio de las mascarillas reconocer que se ayuda a los militantes del partido para que consigan trabajo, para echar una mano generosa a una mujer divorciada y con hijos. Qué bonito. Qué socialista y qué obrero. Es el triaje de las militancias. Vamos mal por el camino de las prioridades adulteradas por carnés de partido o de duración. Después de la prioridad de Ferraz o de Génova, por supuesto de Vox, ahora llega la prioridad catalana de Junts para frenar a la imparable Silvia Orriols de Aliança Catalana. Aplicado a la sanidad, llegará el triaje por ser catalán. Tal vez, por hablar catalán mejor. La única prioridad, insisto, es que llegue un paciente con un infarto o un ictus y que pase rápido, el primero. Nacionalistas catalanes, nacionalistas españoles… Ya escribió Stefan Zweig en El mundo de ayer que el nacionalismo se cargó el planeta, la vida razonable y civilizada de sus mayores, esa que él solo pudo disfrutar hasta la primera de las dos guerras mundiales que le tocó sufrir y que le llevó al suicidio en Petrópolis (Brasil), después de una huida por Londres y Bath.

Hagamos memoria. La Inquisición tenía una red clientelar. Te acercabas a ellos, espiabas para ellos, y pasabas a ser familiar del Santo Oficio. Hay lápidas que destacan esa ¿cualidad? A cambio, eras cristiano viejo con todas los derechos de la época. ¿De verdad tenemos intención de volver tan atrás con certificados de pureza de sangre? Lo que necesitamos es una regularización de migrantes bien hecha.

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