A Coruña ciudad
Luciana Peker: «En A Coruña miraba y sentía en todos lados a mi abuelo Benito»
Periodista, escritora y activista argentina, está especializada en narrativas migrantes y colabora con Ecos do Sur
La Voz de Galicia, , 10-05-2026Luciana Peker Villanueva (Buenos Aires, 1973) solo estuvo una vez en A Coruña, una ciudad en la que cuenta que tenía la sensación de ver a su abuelo gallego en todas partes. Periodista, escritora y activista, volverá a la urbe dentro de dos semanas para impartir el taller «Narrativas del goce migrante. Comunicar con acento», que organiza Ecos do Sur.
—Estas entrevistas también son con acento, ¿cuál le gusta transmitir a usted con este taller?
—El acento que tengo es un acento argentino que viene además de Galicia. La diferencia de acentos enriquece, potencia, enamora, da vida, energiza, sube la curiosidad y la gracia en la conversación y en la interacción social. La diferencia de acentos es una maravilla. Para mí, el acento es poesía, es una de las marcas de identidad más fuertes e indelebles en el tiempo. En vez de borrar los acentos, lo que hay que hacer es valorarlos.
—En una sociedad en la que se ve la migración como un problema, resulta subversivo hablar de goce.
—Lo hago con mucho cuidado y respeto. Yo escribí un libro que se llama Puta golosa, por un feminismo del goce, que es un libro muy fundacional en Argentina, que habla de violencia de género, de violencia sexual y de poder darle vuelta para decir que justamente estamos en contra de la violación porque queremos el sexo. Estamos en contra de que el amor sea un lugar opresivo donde la mujer puede morir a manos de la persona con quien duerme, pero porque creemos en el amor. Y estamos en contra del racismo y el colonialismo porque creemos en las sociedades en donde la búsqueda de una vida mejor nos hizo mejores. Yo creo que puede haber goce en recibir migrantes, que puede haber goce en migrar, que puede haber goce en las raíces y la identidad.
—En los muelles de A Coruña se tomó la famosa fotografía de Manuel Ferrol de un hombre y un niño que despiden a su mujer, a su madre, que precisamente se iba a Buenos Aires. Hoy, que somos nosotros puerto de llegada, ¿percibe usted que somos un lugar que acoge?
—En España lo que siento es que hay personas muy buenas y muy solidarias. Y a la vez, yo creo que hay una España que olvida ese pasado, que olvidó a ese niño llorando, que olvidó el hambre con la que se fueron los españoles, se olvidó de ese llanto que también tuvo tanto de cultural, porque cuando después hablamos de tango, por ejemplo, la palabra viene del africano y viene del llanto de los migrantes que extrañaban su tierra. Cuando fui a A Coruña, que fui una sola vez, lo que sí noté es que miraba y sentía en todos lados a mi abuelo Benito, la persona que yo más quise antes de tener a mis hijos. Por el pelo blanco, por el acento, y entonces me sentí realmente muy en casa. Y lo que sí me pasó es que siento que hoy España se ha vuelto mucho más racista y despectiva de lo que yo creía que era justamente por ese lazo indeleble.
—El curso tiene dos partes: una sobre la escritura y otra sobre formatos audiovisuales, ¿cómo será?
—Una parte es de escritura, tomando esta idea de goce y de poder buscar otra mirada, porque además en España un gran problema es que en los medios de comunicación casi no hay personas migrantes, pero a niveles alarmantes e indignantes. Se soporta que los migrantes sirvan y cuiden, pero no se soporta escucharlos. Ni sus propias historias, ni la España que ya forman. Y por otro lado, que puedan grabar vídeos para producir contenido en redes sociales, y que sea también una forma de transmitir noticias en grupos internos.
Para participar: El taller que impartirá Luciana Peker los días 20, 21 y 22 de mayo, está abierto a cualquier interesado. Presencial y gratuito, es necesario inscribirse en el correo comunicacion@ecosdosur.org. Esta actividad forma parte del Laboratorio de Narrativa y Memoria Migrante de Ecos do Sur.
«Este nivel de odio social va a romper nuestras formas de entablar lazos»
Con una larga trayectoria en Argentina, se fue de su país tras las amenazas sufridas por la cobertura de la noticia de la violación de la actriz Thelma Fardin por el actor Juan Darthés. Se le concedió la nacionalidad española por carta de naturaleza.
—Tuve amenazas que están comprobadas en la Justicia, con una orquestación organizada para amedrentarme por la narrativa feminista de todo el trabajo, y muy especialmente de la cobertura periodística del caso. Hoy es un día de mucho triunfo, porque la Justicia de Brasil, que es a donde él escapó, rechazó todos sus recursos para apelar esta sentencia. Lo que muestra es el lazo de los sectores ultrarreaccionarios en lo económico y en lo político con la defensa de abusadores sexuales. Fuimos castigadas, y no solo por sectores informales o personales, sino también por sectores que tienen vínculo directo con el Estado y con el actual Gobierno
—Después de escribir varios libros sobre el amor, acaba de publicar «La odiocracia, al fondo a la derecha». ¿Cómo ha pasado del amor al odio?
—Vengo de escribir sobre el amor, pero también de buscarlo, de ver cómo se encuentra, de ver cómo se mejora. Y creo que sí es alarmante que hoy haya una respuesta tan fuerte de odio frente a personas que simplemente quisimos decir: «¿Cómo hacemos un mejor amor? ¿Cómo hacemos un amor donde se repartan las tareas de cuidado? ¿Cómo hacemos un amor donde no se mate?». Y yo creo que, después de este auge del odio, tenemos que volver al amor, pero no se puede dejar pasar este odio, porque con este nivel de odio social lo que va a pasar es que se van a romper nuestras comunidades, nuestros corazones y nuestras formas de entablar lazos.
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