David Martín, policía: «Una comisaría es un lugar hostil para denunciar el odio; hay que buscar espacios más afables»

San Sebastián se convierte en la primera capital vasca con un protocolo ante incidentes racistas y LGTBI+fóbicos para proteger a las víctimas que temen acudir a la policía

Diario Vasco, Martin Ruiz Egaña, 08-05-2026

Todo empieza con un chiste, una mofa, que deriva en acoso escolar o bullying hasta llegar al punto de cometer una infracción penal. Los delitos de odio siempre han estado ahí, desde los genocidios más crueles de la Historia hasta situaciones que uno puede presenciar en el día a día. El concepto es relativamente nuevo y la conciencia sobre este tipo de faltas es hoy mucho mayor que hace 20 años. Y qué decir si echamos la vista atrás a siglos anteriores. Pese a los avances logrados en este sentido, la polarización de los discursos políticos en la actualidad son el caldo de cultivo perfecto para los delitos de odio. La Ertzaintza registró 97 en 2024 en Gipuzkoa. David Martín, inspector jefe de la Policía Local de Fuenlabrada y uno de los principales expertos del Estado en este tipo de infracciones, recalca que sólo hace falta «un mensaje, focalizar el objetivo y convencer al autor».

Martín participó ayer en la jornada de conferencias ‘¿Cómo respondemos al odio?,’ organizada por el Departamento de Diversidad, Inclusión y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Donostia en el Palacio de Aiete. El acto se llevó a cabo con motivo de la presentación del nuevo protocolo municipal de actuación ante incidentes racistas, xenófobos, antigitanos y LGTBI+fóbicos en San Sebastián, que se convierte así en la primera capital vasca en contar con un documento de actuación ante estos incidentes.

Más allá de la crispación que predomina en el ambiente a nivel global en los últimos tiempos, el inspector considera necesario destacar que «haciendo un estudio comparado de todos los países de Europa, la sociedad española en su conjunto es bastante tolerante». Aclara que «con esto no quiero decir que no haya conductas extremadamente reprochables, pero sí que es cierto que es una sociedad muy sensible a todas estas cuestiones».

Antes de entrar en detalle, es importante dejar claro qué es exactamente un delito de odio. «Como tal, no está tipificado en el Código Penal. Lo que se ha hecho en España es definir qué se puede entender por un delito de odio y establecer qué infracciones encajan en esa definición. Por eso existe tanta ambigüedad en discursos tanto de políticos como de personajes públicos confundiendo el sentimiento de odio con el delito». Entonces, ¿qué elementos tiene que tener una infracción para ser considerada un delito de odio? «Primero, que sea una infracción al Código Penal, ya sea grave o leve. El segundo elemento, y el más importante, es que la motivación del autor sea racista, antigitana, LGTBI+fóbica, contra las personas sin hogar y un largo etcétera de formas de discriminación», detalla Martín.

El inspector de la Policía Local de Fuenlabrada incide en que se debe tratar de un ataque a «un grupo ’vulnerabilizado’». Emplea este término –y no la palabra vulnerable– porque considera que son «colectivos vulnerabilizados por el resto de la sociedad», explica. «En España, la gran mayoría de los delitos de odio son por motivaciones racistas, xenófobas y LGTBI+fóbicas, pero también se producen contra personas con discapacidad, por antisemitismo y otras formas», revela Martín.

Los cuerpos policiales atienden a «indicadores discriminatorios» para identificar posibles delitos de odio. «La estética, la vestimenta o los comentarios del autor de la infracción pueden arrojar información. La percepción de la propia víctima también es importante. De hecho, la mera percepción de la víctima obliga a los servicios policiales a investigarlo como un delito de odio».

La Policía Local de Fuenlabrada cuenta con un modelo basado en la protección de derechos humanos y abordan estos casos desde la perspectiva de trabajo de policía comunitaria. «Tenemos un servicio de asistencia a la víctima para hacer un apoyo psicológico, una contención emocional a estas personas, teniendo en cuenta que no es lo mismo que te roben a que te ataquen por cómo eres, sin restar importancia a los demás delitos», expresa el inspector.

«Estamos intentando que las unidades dedicadas a este tipo de investigaciones estén en lugares más afables, con un entorno menos policial, para hacer que la víctima se sienta cómoda. Una comisaría es un lugar hostil para mucha gente. Las víctimas de este tipo de delitos pueden ser migrantes que no ven a la policía como algo afable porque puede que estén en situación irregular».

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