Orriols y los catalanes, primero

Por qué ahora mismo el partido de Sílvia Orriols es un fenómeno político único

La Vanguardia, Lola GarcíaLola García, 07-05-2026

Aliança Catalana (AC) constituye en estos momentos un fenómeno político único en España. Es el partido que está creciendo de manera indiscutida, según todos los sondeos. Más que Vox, ya que algunas encuestas y las elecciones de Castilla y León apuntan a un cierto estancamiento de la formación de Santiago Abascal, con permiso de lo que puedan dictar las elecciones andaluzas del día 17. Pero el caso de AC es un ensamblaje perfecto en términos demoscópicos, ya que está ganando electores potenciales no solo de la abstención, sino de varios partidos. De seguir así, además, puede trastocar todo el reparto de escaños en el Parlament. ¿Por qué Aliança Catalana ha logrado estar ganando terreno de forma tan contundente, por encima de Vox?

Veamos ocho motivos principales:

1/ Es un producto netamente catalán, lo que siempre garantiza una mejor entrada en un territorio con una fuerte identidad nacional como es el caso de Catalunya. Sílvia Orriols debe intuirlo porque hasta ahora siempre ha negado que su partido vaya a presentarse a las elecciones generales. Veremos qué hace cuando llegue el momento. Otros partidos regionalistas se están convirtiendo en refugio de electores de izquierda en un momento en el que Podemos y Sumar están en crisis, como ha ocurrido con la Chunta Aragonesista, por ejemplo. También se prevé que pueda pasar con Adelante Andalucía, según los sondeos. En un momento de debilidad de la derecha nacionalista tradicional en Catalunya, es AC la que saca provecho. Pero si hay una comunidad donde un relato con fuerte componente identitario puede prender, es Catalunya.

2/ Aliança se introduce mejor entre el electorado catalán porque no se identifica con el franquismo ni con la ultraderecha españolista. Es un estereotipo muy arraigado en esta comunidad que funcionó en favor del procés, cuando todos los partidos que participaron de aquel movimiento, incluida Convergència, se escoraron hacia la izquierda y dibujaron la defensa de la unidad de España como un síntoma de nacionalismo ultraderechista. Aliança defiende postulados de extrema derecha, pero muchos electores no la consideran una formación “facha”.

3/ Es un partido nuevo, sin mochila. No se le puede reprochar un pasado. El resto de las fuerzas que tienen presencia en el Parlament han sufrido el desgaste del procés o el de la gestión o ambos. Aliança no ha gobernado ninguna administración relevante más allá de Ripoll.

4/ Su líder es una mujer, Sílvia Orriols, que se presenta como defensora de los derechos de las mujeres. Un ejemplo reciente: el Ayuntamiento de Ripoll cerró hace poco un bar regentado por marroquíes por falta de condiciones sanitarias, deficiencias de documentación y por tener el baño femenino cerrado con llave, según el expediente municipal. Pero ella subrayó en las redes sociales que se estaba impidiendo el acceso a las mujeres en el bar y por eso se había actuado.

5/ No necesita siquiera hablar de prioridad nacional para que quede claro el rechazo a la inmigración porque en su caso no se trata solo de la presión del aumento de la población sobre los servicios públicos, sino que entra en juego también un factor de identidad cultural y lingüística. Salvo en territorios concretos, Vox tiene más difícil explotar la teoría del reemplazo con un 14% de media de inmigración en España, de la cual una parte es latinoamericana, es decir, con una cultura y lengua muy cercanas. En cambio, Orriols puede explotar de manera más eficiente el temor al arrinconamiento de una lengua minoritaria como es el catalán frente al español. Además, en las zonas donde crece AC existe una mayor cuota de inmigración procedente de África, lo cual provoca un choque cultural más evidente.

El nacionalismo catalán de Jordi Pujol vendía un lema integrador que se resumía en la frase “Catalunya, un sol poble”, aunque luego las realidades eran diversas. El independentismo puso a Catalunya en el centro, no tanto a los catalanes con origen en ese territorio. Se trataba de conseguir un estado para que Catalunya gozara de la máxima capacidad de decisión en un mundo donde cada vez el poder está más repartido globalmente, y los líderes de ese movimiento apostaron por la ilusión colectiva a la que todos estaban invitados, fuera con el lema de la “revolución de las sonrisas” o a las enormes manifestaciones populares que jalonaron los hitos del procés. Esa exaltación comunitaria se suponía que no excluía a la inmigración porque pretendía convencerla. Al menos sobre el papel. Aliança Catalana plantea una Catalunya primero y los catalanes primero.

El mensaje de Vox, como el del resto de partidos de referencia en esa órbita, recibió su primer impulso como reacción al separatismo catalán. Se revistió de la bandera española. Pero a medida que el procés ha ido extinguiendo su eco, Vox subraya el discurso contra los extranjeros, en especial aquellos que no cuentan con recursos económicos boyantes. Así, ya no es solo el españolismo su signo distintivo, sino la prioridad nacional, es decir, que los servicios públicos atiendan primero a los españoles. Lo que no deja de ser una admisión implícita de la imposibilidad de expulsar a los inmigrantes que ya están trabajando en España, que era lo que en un principio defendía esa formación, dicho sea de paso.

6/ El malestar por la falta de resultados de más de una década de procés es otro de los factores que engorda a Aliança. Un sector del independentismo no perdona a sus líderes que no llegaran hasta el final en su desafío al Estado español. Orriols no necesita prometer nada sobre el advenimiento de la independencia. Sabe que sus electores no están dispuestos a escuchar más promesas, pero su desparpajo a la hora de plantearla gusta a quienes ven a Junts o ERC como partidos que se han plegado al PSOE para conseguir la amnistía de sus dirigentes.

7/ La falta de un liderazgo claro en la oposición en Catalunya favorece que la figura de Orriols en el Parlament haya ganado peso como contrapunto a Salvador Illa. Las intervenciones de Orriols en la Cámara catalana son replicadas en las redes sociales y le han dado una gran notoriedad.

8/ Todos estos ingredientes le permiten recoger votos al menos de la abstención, de Junts, de ERC o de Vox. Unos ponen más el acento en un punto o en otro, pero electores de todos ellos tienen algún elemento al que engancharse del plantel que les ofrece Orriols.

Por último, Orriols se está convirtiendo en la figura más conocida de la oposición en el Parlament, ya que ni Junqueras ni Puigdemont están sentados en el hemiciclo porque sigue sin aplicarse la amnistía. Cada quince días se produce un duelo entre Salvador Illa y Sílvia Orriols que al principio el líder del PSC no esquivó, al contrario. Pero el fenómeno sigue creciendo y ahora los socialistas tratan de evitar que los presagios se conviertan en realidad y el president procura darle menos cancha. Pero nadie ha dado con la fórmula. La complejidad de la política catalana vuelve a evidenciarse. Si AC se convierte en tercera o cuarta fuerza en el Parlament será porque el reparto de escaños sufre un terremoto inédito que puede alterar el tablero político como no se había visto hasta ahora. Y lo que ocurre en Catalunya siempre tiene consecuencias en la política española.

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