Fernando García Novo: «En el sector hacen falta 3.500 nuevos trabajadores al año»

Busca atraer a los jóvenes y las mujeres para cubrir 2.000 jubilaciones anuales y los puestos de nueva creación

La Voz de Galicia, Xurxo Melchor, 29-04-2026

El sector de la construcción vuelve a centrar todas las miradas y sus problemas se convierten en asuntos que afectan al conjunto de la economía. El principal reto es la falta de mano de obra, especialmente la cualificada, algo con lo que lidia a diario Fernando García Novo (Monterroso, 1977), gerente de la Fundación Laboral de la Construcción en Galicia. «Somos el único sector que tiene un ente paritario [es estatal] dedicado a la formación y captación de personas. El año pasado pasaron por la Fundación más de 6.500 personas, por lo que estamos haciendo un esfuerzo muy grande para conseguir dotar de trabajadores a las empresas», señala.

—¿Falta tanta mano de obra en la construcción o es un poco una idea que se ha instalado en la opinión pública?

—No, no, es verdad. Gente que trabaje, hay, porque si vemos el número de afiliaciones a la Seguridad Social está creciendo y, por lo tanto, la masa salarial está creciendo. El problema es estructural. Con la crisis financiera del 2007 se paró el sector, cayó a cerca de la mitad y las empresas redujeron sus plantillas también a la mitad. Se quedaron con la gente que tenía más experiencia y más conocimientos. Entre ese 2007 y el 2015 el sector no incrementó su actividad, las empresas estuvieron manteniéndose y, claro, ahora empieza a aumentar la necesidad de capacidad productiva y nos encontramos con que necesitamos gente. Entre otras cosas porque calculamos que se van a jubilar 2.000 personas al año en el epígrafe de la construcción.

—¿Hay alguna estimación de cuántos trabajadores hacen falta?

—Con la tendencia de los últimos años, salvo sustos internacionales que puedan provocar alguna variación, estamos hablando de que en Galicia hacen falta 3.500 nuevos trabajadores al año en la construcción. La cifra sale de sumar los 2.000 que se van a jubilar más los más o menos 1.500 que harán falta para hacer frente al aumento de la actividad.

—¿Por qué los jóvenes no quieren trabajar en la obra?

—Es así, con los jóvenes a los oficios de construcción nos cuesta mucho parecerles atractivos, pero si hablas con los mecánicos dicen lo mismo, y también los carpinteros, los electricistas o los fontaneros. No creo que sea un problema solo de la construcción.

—Y eso que las condiciones y los salarios de hoy en día no son los de antes.

—La construcción es un sector atomizado, con 8.700 empresas, por lo que esto que voy a decir es una media, pero la realidad es que el convenio de la construcción, a nivel salarial, es de los mejores y a nivel de derechos también, porque la jornada continua está cada vez más extendida en las empresas y somos el primer sector que tiene un plan de pensiones sectorial por el que es obligatorio que las empresas paguen un plan de pensiones a los trabajadores. Esto ha evolucionado mucho, pero muchos nos siguen viendo con esa imagen decimonónica de la obra, aunque es algo que está empezando a revertirse.

—Imagino que la llegada de trabajadores migrantes estará paliando el problema.

—El colectivo migrante es cada vez más importante en el sector. No hace falta ser un experto para darse cuenta de esto, basta con ir a las obras. ¿Qué pasa? Que es un colectivo necesario, pero al que en la mayoría de los casos hay que formar. Ayuda a corto plazo en muchas cosas y a medio plazo es una solución porque si España está creciendo en población es por los migrantes, ya que el índice de natalidad en el país es muy bajo.

—¿No hay otro nicho en atraer más mujeres a la construcción?

—Sí, junto con los jóvenes, las mujeres son el otro colectivo en el que nos tenemos que centrar. El sector está muy preocupado por la dificultad que tiene para atraer a mujeres y yo siempre digo que no existe ninguna barrera objetiva que haga que una mujer que quiera trabajar en la construcción no pueda hacerlo. Hoy la excepción es la necesidad de fuerza física.

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