Ayuso se convierte en la primera «guerrera» del PP: azote de la izquierda... y de Vox
La presidenta madrileña se presenta como la dirigente más crítica con el partido de Santiago Abascal en pleno pulso de la derecha en España
La Razón, , 27-04-2026Hay quien se empeña en introducirla dentro de una casilla.
«Ultra, facha, dura».
Son algunos de los adjetivos que le dedican sus adversarios. En general, hay consenso en que se ha erigido en el rostro más preclaro del ala conservadora del Partido Popular. La quinta esencia de la derecha. Pero pasa una cosa:
Isabel Díaz Ayuso
usa el mismo colmillo afilado para combatir a la izquierda… y a Vox.
Para muestra, el reciente debate de la «prioridad nacional», que ella conoce de primera mano, porque es una reivindicación que el partido verde lleva a la Asamblea de Madrid cada cierto tiempo. Fue leer el sintagma en el acuerdo extremeño, y la presidenta madrileña proclamó:
«No se puede dejar al margen a quien contribuye».
Sonaron sus palabras como una crítica conjunta a su partido y a Vox por la alianza sellada. En realidad, el dardo iba dirigido a una de las dos partes. Y es que Ayuso, con el paso del tiempo, ha terminado por convertirse en la primera
«guerrera»
del PP. El perfil más combativo en la defensa de sus ideas, gusten o no. Sean populares o no.
Poco a poco, la baronesa popular ha ido forjando un carácter político de marcadísima personalidad. Siempre identificada como la eterna rival de Pedro Sánchez. Merecedora de su némesis. Pero también, de
Santiago Abascal
, aunque el combate con la izquierda, reducido a una inquina mutua personal, opaca el duelo que la presidenta madrileña libra contra su rival por la derecha.
Resulta obvio concluir que si el PP en la Comunidad de Madrid ha logrado contener a Vox de forma consecutiva es, sobre todo, por el perfil de Ayuso. Gusta a los electores más encendidos contra el sanchismo su desparpajo y rotundidad a la hora de defenderse de los ataques del presidente del Gobierno. O de proferirlos.
«Me gusta la fruta»
como epítome de una diatriba que no tiene fin.
O la condena al Fiscal General del Estado, por filtrar información reservada sobre un litigio del novio de la presidenta madrileña. Nunca se ha visto contienda parecida en la política nacional. Las mil batallas que ha librado Ayuso, internamente, en su partido, pero sobre todo contra el Gobierno socialista, le han granjeado la adhesión inquebrantable de toda la feligresía antisanchista.
Para disgusto de Vox, que se afana por plantarle cara tirando la red a otros caladeros: los nichos obreros. La inaccesibilidad de la vivienda en la región para escenificar un contrapunto a las políticas liberales de Ayuso.
La “batalla cultural”
Este caso concreto viene a confirmar que la confrontación de la presidenta madrileña no se limita a cuestiones personales. Si no que entra en el terreno de lo que se denomina como la
«batalla cultural». Es ahí donde ella rebate con la misma intensidad los postulados de la izquierda y de la derecha de Vox.
«Están tratando a los inmigrantes como escoria. Yo defiendo la ley y el orden», le espetó Ayuso el pasado 16 de abril, durante una sesión de control en la cámara autonómica, a la portavoz de Vox,
Isabel Pérez.
Estalló el debate cuando la delegada de Abascal en la Asamblea madrileña le recriminó a Ayuso su enfoque humanista de la inmigración, porque una semana antes había defendido que la Sanidad madrileña no podía dejar atrás a los ilegales.
«Nos demostró lo buenísima persona que es usted. Presumió usted que aquí, en su Madrid del no a los muros y en el que caben todos los acentos, se han atendido más de 700.000 ilegales desde que usted gobierna.
Además, insinuó que en Vox queremos ver a gente muriendo en las puertas de los hospitales y los centros de salud
», ironizó la dirigente de Vox.
A lo que Ayuso respondió con su verbo pesado: «Comprenderá que están tratando a los inmigrantes como escoria, pleno a pleno, en esta Cámara. Y siempre sembrando sospecha, inquietud, culpabilidad en cada tema.
¿Cuando se cruzan con ellos por la calle qué hacen, les viran la cara?».
Ahora, con el debate de la «prioridad nacional» que Vox usa como propaganda para hacer creer que los españoles de pata negra irán por delante en el acceso de las ayudas sociales en nuestro país, la dirigente popular que se ha pronunciado con más contundencia ha sido ella.
«Yo creo en la ley y en el orden y, por tanto, pienso que no puedes ilegalmente dejar a nadie fuera de requisitos
para los que tiene derechos. Y pienso que muchos de esos requisitos no son legales y el tiempo lo pondrá todo en su sitio. Pienso que no se puede dejar al margen a nadie de un sistema en el que ha contribuido y por ejemplo, dejarle al margen del sistema sanitario, como se nos ha pedido a nosotros también en Madrid», replicó Ayuso al partido verde, que ahora trata de presentarla como una «socialista» disfrazada de conservadora.
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