Ver para creer

La aplicación de la prioridad nacional se antoja imposible al ir contra el artículo 14 de la Constitución y contravenir las normativas europeas

La Razón, Susana Díaz, 27-04-2026

El debate sobre la prioridad nacional es un cambio de marco en la política española que puede ser determinante en la reconfiguración de las derechas en nuestro país, desplazando al PP a unas posiciones que le producen grietas en su propio electorado. Cuando los dos grandes partidos en España asumen posiciones extremas, a su derecha en el caso del Partido Popular o a la izquierda separatista en el caso del PSOE, se alejan de las amplias mayorías a las que deben tender a representar.

No estamos ante un acuerdo más ni un acuerdo menor. Contribuye a la división y al enfrentamiento social desde posiciones basadas en la identidad y en el señalamiento del diferente.

Al igual que ha sucedido en otros países, su aplicación se antoja imposible al ir contra el artículo 14 de la Constitución española y contravenir las normativas europeas, especialmente la Carta de Derechos Fundamentales y el atestado de Funcionamiento de la Unión Europea. Todo ello supondrá la actuación de nuestro Tribunal Constitucional y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ante normas que se dicten contraviniendo esas leyes.

Este planteamiento no es nuevo ni inédito de la extrema derecha europea. Ha sido impulsado históricamente en Francia por Le Pen y frenado por el Consejo Constitucional francés al chocar con la Constitución.

En Italia el planteamiento nunca se enunció como prioridad nacional, o los italianos primero, pero si ha tenido la limitación de los tribunales cuando se intentaba trasladar a normas elementos que fueran más allá del arraigo. Se han impedido todas las discriminaciones arbitrarias y desproporcionadas que se han ido dictando. Las diferentes interpretaciones de este acuerdo por parte de Vox y el PP hacen pensar que el planteamiento quiera acercarse al modelo italiano. Rechazable igualmente.

Es evidente que este planteamiento no es exclusivo de la derecha en España. Coincide de manera preocupante con la derecha y extrema derecha separatista y xenófoba en Cataluña. Tanto Junts Per Catalunya como Aliança Catalana han enarbolado la bandera de primero los de dentro, utilizando incluso al catalán como instrumento de segregación y discriminación en la comunidad. Algo que no afecta solo a la población inmigrante sino que señala directamente a ciudadanos españoles que no son catalanoparlantes.

Vaya por delante que me parece rechazable igualmente cualquier norma que intente discriminar en función del conocimiento o no de una lengua cooficial en nuestro país. Las similitudes entre el discurso mantenido en los últimos tiempos por estas fuerzas separatistas y el acuerdo adoptado por Vox y PP en Aragón y Extremadura, de momento, son más que evidentes.

Unos basándose en la identidad catalana y otros en la identidad española. Estos últimos olvidando la tradición de una tierra, solidaria, de generaciones de españoles que tuvieron que emigrar y de una cultura construida desde el respeto y la convivencia de distintos pueblos. Este debate no es ingenuo, ni inocente y aparece en un momento político y social de máxima tensión y crispación política.

Uniéndose además a la dificultad que tiene un amplio porcentaje de la sociedad de acceder a una vivienda digna y a servicios públicos de calidad, especialmente en el ámbito de la salud y la dependencia donde son necesarios más recursos. Frente a eso, la extrema derecha europea sigue planteando la vinculación de los servicios que garantizan el Estado del Bienestar a la pertenencia y a la cuna, fomentando el enfrentamiento y quebrando la cohesión social fundamental para el desarrollo de un país. Los países cuya economía se basa en el respeto a la igualdad de oportunidades de los ciudadanos son más prósperos además de más justos.

Más allá del debate legal donde los tribunales tendrán la competencia de frenar normas discriminatorias y contrarias a la Constitución y al derecho comunitario, lo más preocupante es la utilización política y partidista que se hace para determinar quién tiene la prioridad de acceso a determinados servicios públicos en una sociedad cada vez más diversa. No me sorprende que políticos xenófobos y racistas hagan este tipo de planteamientos que están en la base de su ideología, lo que me resulta profundamente preocupante es que lo haga una fuerza política conservadora que gobierna en la mayoría de las comunidades autónomas y que dentro de la alternancia política ha gobernado varias legislaturas y aspira a volver a gobernar en España.

Desgraciadamente, la política de bloques, trincheras y muros en nuestro país nos sigue abocando a estas situaciones y nos aleja del espíritu que alumbró nuestra Constitución y nos condujo a la democracia de la que gozamos hoy, nos empobrece como seres humanos y nos condena como civilización. No dejo de recordar esa imagen de miles de españoles con su maleta de cartón cruzando las fronteras en trenes abarrotados con sus caras de miedo, sus bolsillos vacíos y en sus cabezas la necesidad de ganar dinero para alimentar a la prole que dejaban atrás. Si muchas de esas personas estuvieran hoy entre nosotros sentirían bochorno, vergüenza y se ahogarían en lágrimas. Tanto desear la democracia y la libertad para terminar abrazando los postulados de políticos xenófobos y racistas. ¡Ver para creer!!!

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