La radicalización del Partido Demócrata
Los demócratas pretenden que los inmigrantes , legales o indocumentados, se conviertan cuanto antes en ciudadanos, y que en agradecimiento les voten
La Razón, , 25-04-2026La radicalización del Partido Demócrata
Raúl
En el siglo XX, varios presidentes del Partido Demócrata han pasado a la historia. Woodrow Wilson decidió que EEUU mandara tropas a Europa para garantizar la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial. Franklin Roosevelt con los programas del New Deal logró sacar al país de la Gran Depresión. Posteriormente, preparó al país para apoyar logísticamente a los aliados contra las potencias fascistas y gestionó con habilidad la participación de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. Bajo Harry Truman se desplegó el Plan Marshall para financiar la reconstrucción de Europa y promover una integración que sembró las semillas de la Comunidad Económica Europea. John F. Kennedy puso en marcha el programa Apolo para llegar a la luna y la ronda del GATT que lleva su nombre para liberalizar el comercio internacional. Con una cuarentena superó el peligroso desafío de Nikita Jrushchov al colocar misiles en Cuba. Lyndon Johnson hizo aprobar el Civil Rights Act, que acabó con la discriminación en el sur profundo, y creó los programas de cobertura sanitaria Medicare y Medicaid. Bill Clinton pactó con los republicanos reformas para frenar el abuso de la asistencia para los más pobres (welfare) y equilibró el presupuesto. Consiguió que el Congreso ratificara el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Impulsó el bombardeo de la OTAN que doblegó a los serbios de Bosnia, auspició el acuerdo de Dayton y liberó a Kosovo del yugo del dictador serbio Slobodan Milosevic.
El actual Partido Demócrata apadrina y ejecuta políticas completamente contrapuestas a las de los mencionados presidentes. Sus gobernadores y alcaldes evitan que inmigrantes ilegales con condenas penales sean extraditados. Amparan a miembros de grupos criminales a los cuales se dejó entrar y pedir asilo político bajo Joe Biden. Durante los mandatos de Barack Obama se expulsó a más de tres millones de indocumentados. Los legisladores demócratas causaron el cierre parcial del gobierno federal durante cuarenta y tres días el pasado octubre y noviembre. Desde febrero rechazan financiar el Ministerio de Seguridad Nacional (DHS), lo cual ha dejado sin paga a 260.000 funcionarios de sus diversas agencias: la de aduanas y fronteras (CBP), de gestión de desastres naturales (FEMA), Guardia Costera y seguridad en los aeropuertos (TSA). Esta irresponsabilidad de los demócratas provocó colas interminables en los aeropuertos, menor actividad económica y un mayor riesgo de atentados. Trump finalmente logró reasignar fondos para remunerar a TSA. La acción contra DHS persigue que se disuelva Immigration and Customs Enforcement (ICE). ICE tiene la desagradable tarea de encontrar y detener a los ilegales con antecedentes penales en las ciudades y estados dónde los cargos demócratas les protegen con los impuestos de los estadounidenses. Las agresiones contra agentes de ICE han aumentado un 500. Congresistas demócratas incluso exigen compensaciones económicas para los inmigrantes ilegales criminales, algunos de los cuales han asesinado a ciudadanos estadounidenses. Trump repite que prioriza la deportación de indocumentados con penas criminales. Pero los que carecen de ellas trabajan sin contrato, privando a la hacienda de impuestos. Son atendidos gratuitamente en los hospitales.
Los demócratas se oponen al proyecto de ley Save America Act que exigiría mostrar un documento con fotografía para poder votar, práctica vigente en los países desarrollados y que 71% de votantes Demócratas secunda. Los demócratas vaticinan e incluso desean la derrota de las fuerzas armadas de su país que luchan contra una teocracia islamista en Irán que desestabiliza Oriente Medio desde 1979. La mayoría de canales televisivos y periódicos se alinean con los demócratas. Describen con tono apocalíptico el final de la democracia en EEUU debido a un supuesto tercer mandato que Trump no persigue. Los demócratas toleran que millones trabajen sin ninguna documentación en fábricas, negocios y grandes almacenes. Un 9% de los nacimientos en el país en 2013 fueron de personas en situación irregular, turistas o ricos chinos a los cuales empresas les organizan viajes lujosos a territorios de EEUU en el Pacífico. Este fenómeno permite que los padres puedan obtener la residencia permanente y posteriormente ciudadanía de EEUU. Por ello los republicanos propugnan una enmienda constitucional que eliminaría el derecho automático a la ciudadanía por el hecho de nacer en territorio estadounidense. Los demócratas la rechazan.
El número de personas indocumentadas asciende a 14 millones, la cifra más alta de la historia. Durante su discurso de la nación ante el Congreso en febrero, Trump pidió que se levantaran los legisladores partidarios de anteponer los intereses de los estadounidenses a los de los inmigrantes indocumentados. Solamente lo hicieron los republicanos. Los demócratas pretenden que los inmigrantes , legales o indocumentados, se conviertan cuanto antes en ciudadanos, y que en agradecimiento les voten. Así se explica que rechacen la propuesta de ley Save America Act y que cobijen a los ilegales, incluso con condenas penales. En este sentido, actúan exactamente como el presidente Pedro Sánchez, que desea legalizar a 500.000 personas en situación irregular. En las encuestas, solamente una tercera parte de los votantes expresa un sentimiento favorable a los demócratas, su peor registro en 30 años.
Dr. Alexandre Muns
es profesor EAE Business School.
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