Jordan Bardella y Carolina De Borbón-Dos Sicilias: el delfín de Le Pen quiere ponerse la corona
El idilio entre el líder de la ultraderecha francesa y una heredera de la aristocracia europea ha desatado fascinación y suspicacias a partes iguales
La Razón, , 26-04-2026El romance entre
Carolina de Borbón – Dos Sicilias
y
Jordan Bardella
bien merece invocar el espíritu de Marcel Proust, el escritor que mejor describió la exquisita vida de la alta sociedad parisina. Si la crónica hubiese caído en su pluma, a estas alturas ya conoceríamos
el sabor de sus besos o el olor de su primera cita
, y sabríamos también
si este amor nació
de forma serena o por una leve desviación del azar.
María Carolina de Borbón – Dos Sicilias
Gtres
Pero son los medios, sin duda más prosaicos, quienes han tomado
esta historia que tiene hipnotizada a Europa
y, al escribirla, nos roban todo lo que tiene de realismo mágico tratando, en algún caso, de hacernos creer en una irrealidad cuidadosamente construida por este joven político conservador, discípulo de Le Pen y
presidente del partido ultraderechista
Agrupación Nacional. Ni aunque en parte tuviesen razón, el idilio dejaría de ser absorbente. Si añadimos que es el mejor valorado –especialmente entre los jóvenes–,
los 2,3 millones de seguidores en TikTok
o su capacidad de seducción como líder de la nueva derecha europea, podríamos estar
ante el próximo presidente de la República francesa.
Entre los suburbios y los barrios más acomodados
Bardella, nacido en 1995 en la periferia parisina, en Saint – Denis, e hijo de madre soltera, ha construido su relato político sobre la experiencia de
una infancia marcada, según sus palabras, por «la dificultad de llegar a fin de mes»
y la violencia de un barrio plagado de droga e islamismo radical. Sin embargo, «Le Monde» matiza esta imagen de hombre hecho a sí mismo. Sus reporteros investigaron y hallaron más rastros de él en la vida acomodada de su padre, un adinerado empresario de Montmorency, y en los colegios católicos en los que se formó, que en los suburbios. Lo que importa es la claridad de un joven que a los 16 años se unió a la Agrupación Nacional, entonces conocida como Frente Nacional.
Marine Le Pen y su delfín, Jordan Bardella
ASSOCIATED PRESS
Agencia AP
Ya entonces, lucía su característica imagen pulcra. Asistía a las reuniones políticas vestido de traje, con el cabello peinado hacia atrás y buscando romper con la demonización que persigue a Marine Le Pen y el pasado xenófobo del partido.
Mantuvo una relación sentimental con Nolwenn Olivier, sobrina de la diputada,
y es considerado su heredero político, pero no pertenece a la familia Le Pen, como se ha publicado. Ya entonces tuvo que defenderse cuando le acusaron de intentar llegar a la cima política a través de Olivier.
«Esas críticas son despreciables. Marine Le Pen me eligió como cabeza de lista cuando estaba soltero»,
señaló a «L’Express» en 2020.
El arrebato inesperado
Del otro lado, María Carolina,
la hija mayor del príncipe Carlos de Borbón – Dos Sicilias y la empresaria italiana Camilla Crociani,
representa a una Francia bien distinta. Nacida en 2003 y criada entre algodones en Roma, París y Mónaco, es heredera de una dinastía, la Casa de Borbón – Dos Sicilias, que, a pesar de que dejó de reinar en 1861, aún conserva cierta influencia en la alta sociedad europea. Su vida oscila entre la filantropía, la moda y una vida social propia del «jet set» internacional.
Portada de Paris Match
La Razón
Aunque sus miradas ya se habían cruzado de manera fugaz en el Gran Premio de Mónaco, en mayo de 2025. Fue en enero, durante los actos de celebración del bicentenario de «Le Figaro», en el Grand Palais, cuando fueron presentados. Hablaron sin prisa y, días después, volvieron a coincidir. Desde entonces, la relación avanzó. Se encontraron en lugares distintos, pero siempre lejos del bullicio. Un paseo en Córcega, una cena discreta, algún viaje breve…
Muchos rumores, pero nada que pudiera fijarse con claridad.
Por fin unas imágenes publicadas por «Paris Match» a principios de abril provocaron que Bardella rompiese lo que él define como
«su último bastión de libertad»,
refiriéndose a su privacidad. Esta misma semana confirmó en «Europe 1 – CNews» que, efectivamente,
la cosa «va en serio».
Y se deshizo en elogios: «Es una mujer sumamente valiente, inteligente y elegante… estamos muy felices».
Un amor con muchos relatos
Lo esencial no es solo que se aman, sino la forma que toma este idilio al pasar por la mirada de los otros.
Algunos celebran la unión como un curioso roce entre la política moderna y la elegancia de una aristocracia residual;
mientras otros, con una ironía cortante, ven en ella una contradicción o incluso un gesto de oportunismo. Columnistas y analistas insinúan que la relación contribuye a la «glamurización» de Bardella, suavizando su perfil político y acercándolo a una estética más presidencial. Las voces más críticas han ido más lejos. Creen que el romance podría formar parte de una estrategia para
insertar al líder en un imaginario más compatible con las élites
que, en teoría, combate.
Caprichos del corazón o estrategia bien calculada,
en una Europa saturada de discursos políticos sin imaginación,
la alianza entre la Casa de Borbón Dos Sicilias y la política de Bardella encarna una deliciosa mixtura de poder, deseo y símbolos de dos mundos que rara vez se tocan y que, precisamente por eso, resulta tan magnética.
La tensión convierte el romance en una novela abierta,
donde cada aparición o silencio alimenta la imaginación y refuerza la sensación de estar ante algo excepcional, casi novelesco, a pesar de que sencillamente, como ha advertido él, es un amor serio.
¿Puede un político que habla en nombre de las clases populares
enamorarse de una figura del más exclusivo universo europeo
sin pagar un precio? Sin necesidad de respuesta, Europa los mira como siempre ha mirado estas historias, con una mezcla de ironía y fascinación.
La princesa sin reino y el político que ansía conquistarlo todo.
El terciopelo y la pólvora. No hay más que lo que hay, dos jóvenes guapos en una portada que se quieren y un continente que, en el fondo, desea seguir creyendo en los cuentos.
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