Crítica de 'La familia Benetón +2': Pañales y biberones
Diario Vasco, , 25-04-2026Por desgracia, la supuesta comedia familiar comercial española ha degenerado, salvo excepciones, en un subgénero irritante. Productos con muchos niños, poca gracia, guiones sin fuste, … tópicos a granel y realización televisiva, apenas sostenidos por la simpatía de sus intérpretes.
Dirección:
Joaquín Mazón.
Guion:
Curro Velázquez, Benjamín Herranz.
Intérpretes:
Leo Harlem, Juan Manuel Montilla ‘El Langui’.
Fotografía:
Chiqui Palma.
Música:
Maria Vertiz.
Cines:
Antiguo Berri, Garbera, Príncipe, Urbil, Niessen, Mendibil.
Duración:
87 m.
‘La familia Benetón +2’ se inscribe descaradamente en dicho subgénero. En la primera, la de 2024, ya flojita, Leo Harlem encarnaba a un racista al que le tocaba cuidar a los hijos de su hermana fallecida, cinco chavales adoptados cada uno en una zona distinta del planeta. Ahora, el mismo equipo vuelve a la carga con ‘La familia Beneton +2’. Toni (Harlem) ya ha cambiado a casi «el mejor papá del mundo», combinando su gusto por los torreznos y su brusquedad machita con el cariño hacia sus niños. La novedad está en que ahora también tendrá que cuidar de dos bebés.
Aunque la película baje el pistón, sigue esparciendo bromitas racistas dichas con una sonrisa. Pero ahora se centra en algo al parecer divertidísimo: dos varones adultos (encarnados por Harlem y ‘El Langui’) que no saben poner pañales, dar biberones ni manejar a bebés. La monda, como la forma en que abordan la discapacidad de ‘El Langui’, al que hacen caer repetidamente. En fin, que los personajes caricaturescos y los diálogos postizos reinan en ‘La familia Benetón +2’, que estira sus anecdotillas y su humor escatológico hasta que, pasada la hora, como no saben que hacer, gritan: «¡Familia, que nos vamos a África!». Qué culpa tendrán los africanos…
Pese a todo, los muy aficionados al subgénero acaso la disfruten mientras el resto alucinamos con que la comedia familiar española no aporte ni realismo. También aquí los protagonistas (dos operarios de mudanzas que no trabajan) viven en un casoplón con jardín y piscina.
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