Alemania reabre el debate sobre el aumento de la inmigración y los delitos de extranjeros

Desde 2015, cuando comenzó la crisis de los refugiados, las autoridades detectan un crecimiento de la delincuencia por parte de extranjeros, que son entre el 15 y el 21% de la población pero suponen el 43% de los detenidos

ABC, Rosalía Sánchez Corresponsal en Berlín, 24-04-2026

La Fiscalía de Ulm ha presentado cargos este jueves contra un ciudadano eritreo de 30 años por un ataque con arma blanca en una tienda de electrónica. Compró un cuchillo expresamente para ello y apuñaló varias veces a un dependiente, incluso cuando estaba ya en el suelo e indefenso. Otro empleado que intentó detenerlo también resultó herido. El presunto autor y la víctima no se conocían previamente. Según el informe del fiscal, el móvil no fue el robo, sino que «el acusado quería desahogar su ira y frustración sobre cualquier persona». Según información del Ministerio de Inmigración de Baden-Wurtemberg, carecía de permiso para permanecer en Alemania, pero no había podido ser deportado.

Lejos de tratarse de un caso aislado, es un típico delito del día a día policial alemán. Los datos más recientes de Statista indican que en Alemania se registraron alrededor de 29.000 ataques con cuchillo en 2024. Esto supone unos 80 diarios y los autores extranjeros están sobrerrepresentados, tanto en las estadísticas de criminalidad en general como en el área de delitos con cuchillo, respecto a su proporción en la población.

El Ministerio de Interior alemán, que ha publicado esta semana en Berlín los últimos datos de criminalidad, se esfuerza por subrayar que no deben hacerse deducciones directas ni utilizar los datos para demonizar a la población extranjera. La profesora de Criminología Gina Wollinger explica que no todos los autores extranjeros tienen residencia oficial en Alemania, lo que significa que se incluyen en el número de delitos cometidos por extranjeros, pero no en el número de residentes en Alemania, y eso da lugar a un porcentaje inflado.

Se refiere a las cifras presentadas por el ministro de Interior, Alexander Dobrindt, junto con el presidente de la Oficina Federal de Criminalística (BKA), Holger Münch, y el senador del Interior de Hamburgo, Andy Grote, que preside la Conferencia de Ministros del Interior. «Se puede leer en las estadísticas que los sospechosos no alemanes representan casi el 43% y, por tanto, están claramente sobrerrepresentados», explicó Dobrindt.

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La cifra de detenidos por cada 100.000 habitantes en 2025 fue de 4.788 extranjeros y 1.813 alemanes, lo que corresponde a un factor de 2,6 extranjeros por cada nacional. En el ámbito de la delincuencia violenta, la diferencia es aún mayor: el valor para sospechosos extranjeros es 628 y el de los sospechosos alemanes 158: una proporción de aproximadamente uno a cuatro. El hecho de que el partido populista de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), actualmente a la cabeza en las encuestas, utilice estos datos para avivar la xenofobia, no borra su importancia, sino que invita a profundizar en su significado.

La cifra de detenidos por cada 100.000 habitantes fue de 4.788 extranjeros y 1.813 alemanes el año pasado, un factor de 2,6 foráneos por cada nacional

Las propias estadísticas señalan varias razones para estas diferencias: por un lado, la mayor proporción de jóvenes en el grupo de personas con origen inmigrante y, por otro, factores sociales como las difíciles condiciones de vida y las experiencias de violencia. En números absolutos, los ciudadanos turcos constituyen el grupo más grande de sospechosos extranjeros con 79.205 casos, seguidos de sirios (76.755) y rumanos (65.556). A estos les siguen los sospechosos de Ucrania (56.909), Polonia (45.513) y Afganistán (40.461). Sin embargo, estas cifras solo representan números absolutos de casos, no tasas de estrés en relación con el tamaño de la población en Alemania. «Quizá lo acentuaría de forma un poco diferente: hay una disminución del 2,7% en los sospechosos extranjeros», puntualiza por su parte Grote, quien se fija también en que, entre los inmigrantes, la disminución de los delitos cometidos es del 9,2%.

Desde 1987, Alemania diferencia en sus estadísticas de criminalidad los delitos cometidos por ciudadanos no alemanes, lo que abre este debate año tras año. «Con esta presentación de las cifras, se propicia que la inmigración aparezca como el principal problema, en lugar de analizar las causas de forma diferenciada«, se queja la parlamentaria verde Irene Mihalic. «El alto nivel de criminalidad entre ciertos grupos de inmigrantes ya ha sido correctamente abordado por el canciller Merz. Es un acto de equilibrio político abordar este desafío sin estigmatizar a los inmigrantes no delincuentes ni a los alemanes con origen migratorio. Pero, por otro lado, es necesaria mucha mala voluntad o estupidez para hablar de racismo», ha zanjado el debate Reinhard Müller, responsable editorial del ‘Frankfurter Allgemeine’ especializado en Estado de derecho.

Autores de delitos en Alemania

%

autores

extranjeros

Autores

alemanes

Autores

extranjeros

Total

2010

184.884

45.321

230.205

19,7

2011

175.627

221.632

46.005

20,8

2012

170.047

45.985

216.032

21,3

2013

45.521

153.287

198.808

22,9

2014

48.851

146.000

195.751

25

53.834

2015

134.075

187.909

28,6

2016

59.423

133.352

192.775

30,8

195.317

2017

133.561

61.756

31,6

2018

128.486

60.934

189.909

32,1

2019

126.628

58.496

185.124

31,6

121.393

2020

55.959

176.889

31,6

2021

51.911

111.445

163.356

31,8

2022

61.251

179.744

118.493

34,1

70.075

187.183

117.108

2023

37,4

75.176

39,1

2024

117.127

192.303

Porcentaje de ataques con cuchillo por parte

de población extranjera

Bremen

61,4

Baden-Württemberg

58,3

Berlín

56,4

Hesse

54,7

Sachsen

51,6

Renania del Norte- Westfalia

49,7

Turingia

46,1

Schleswig-Holstein

41,2

37,6

Brandeburgo

Mecklenburgo-

Pomerania Occidental

32,8

Fuente: Estadística Criminal de la Policía de Alemania / ABC

A vista de pájaro, el porcentaje de delitos cometidos por extranjeros experimentó un auge visible a partir de 2015, el año en el que oficialmente comenzó la crisis de los refugiados y ha mantenido un ascenso sostenido, aunque decreciendo en intensidad. La realidad, sin embargo, es más compleja. En 2025, la Estadística de Delincuencia Policial (PKS) anota un total de dos millones de sospechosos, de los que alrededor del 40% (823.609) no tenía la ciudadanía alemana. Sin violaciones de la ley de extranjería, se reducen a 1,9 millones de sospechosos, de los cuales 677.951 no eran alemanes, lo que corresponde al 35,5%. En el caso de delitos de asesinato y homicidio involuntario, la proporción es de 10 a 2. La proporción de ciudadanos extranjeros en la población residente total en Alemania es de entre el 15 y el 21%.

Huella cultural
Si alguien ha estudiado a fondo la relación entre criminalidad y extranjería en Alemania es Frank Urbaniok, autor y profesor de Psicología Forense en la Universidad de Constanza, que prefiere no distinguir entre alemanes y extranjeros, sino entre nacionalidades. «La imagen solo se aclara cuando comparas grupos de personas de una nación con los de otra», argumenta. Además, rechaza que los traumas por la guerra o la persecución jueguen un papel en la comisión de delitos posteriormente. «Muchos de los traumatizados rechazan explícitamente la violencia», explica. A su juicio, el factor clave es la «huella cultural» de las personas, que está compuesta por actitudes y creencias sobre la masculinidad, el estatus de la violencia, el umbral en el que se desencadena la violencia e incluso la religión y el extremismo.

Desde 1987, Alemania diferencia en sus estadísticas de criminalidad los delitos cometidos por ciudadanos no alemanes, lo que abre este debate año tras año

Los inmigrantes y refugiados de los Balcanes, el norte de África y Oriente Próximo, por ejemplo, tienen tasas de criminalidad particularmente altas, señala. En cambio, la tasa de criminalidad entre los inmigrantes de países asiáticos es significativamente más baja. Volviendo a la estadística, los nacionales con una proporción relativamente alta de sospechosos en Alemania incluyen argelinos, marroquíes y tunecinos, así como nigerianos, pero también georgianos y albaneses. Urbaniok considera además determinante la capacidad o voluntad de integración e indica que, en última instancia, «la delincuencia es un indicador claro de una mala integración».

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