El plato de comida diario que alivia el dolor en Lesbos

Un grupo de urretxuarras y zumarragarras realizará este viernes y sábado una recogida de alimentos para los refugiados atendidos por Zaporeak

Diario Vasco, Cristina Limia, 23-04-2026

Un grupo de urretxuarras y zumarragarras realizará este viernes y sábado la primera recogida de alimentos para el proyecto Zaporeak que se desarrollará en ambas … localidades. Se efectuará en los supermercados BM y Eroski de Urretxu, de 9.00 a 20.00 horas, con la siguiente lista de productos necesarios: pasta, lentejas, aceite de oliva y de girasol, alubias y garbanzos.

Ritxi Babarro y Uxue Zabala forman parte de este grupo de reciente creación. La recogida también se ha extendido a los centros educativos, con los que, a su vez, se está desarrollando un proyecto de concienciación sobre la situación de las personas refugiadas.

Ritxi Babarro conoce muy bien la importancia que adquiere una comida diaria en el campo de refugiados de la isla griega de Lesbos, donde estuvo realizando labores de voluntariado durante tres semanas en mayo del año pasado con Zaporeak. Esta última asociación sin ánimo de lucro trabaja para ofrecer a las personas refugiadas una comida completa, saludable y digna. Para ello, es fundamental llenar su despensa a través de la solidaridad de entidades y ciudadanía.

Ritxi explica que la tarea diaria comienza a las siete de la mañana en Lesbos, con toda una cadena de voluntarios repartidos en distintas labores. Al equipo de cocineros se unen los encargados de elaborar pan, los que se ocupan de emplatar las raciones, distribuirlas, recogerlas… Durante su estancia en Lesbos, Ritxi fue el responsable de la fruta. En aquel momento se servían 1.700 comidas al día, de modo que su labor consistía en preparar, habitualmente manzanas o naranjas, para todas ellas. También se dedicaba a limpiar utensilios, realizar pan, repartir la comida en los campamentos y recoger después las bandejas vacías.

Indica que la llegada de esa comida diaria de Zaporeak es uno de los momentos más importantes del día para las personas refugiadas. Durante la época que Ritxi pasó en Lebos había, sobre todo, personas procedentes de Afganistán. Cada una presentaba circunstancias muy diferentes. No obstante, todas compartían la tristeza de quien ha tenido que huir de su tierra y la incertidumbre ante lo que vendrá. Se acuerda especialmente de un joven refugiado que había llegado a Lesbos con 18 años y en esos momentos tenía 25. Junto a ellos, era voluntario de Zaporeak y se dedicaba a la elaboración de pan. «Había pedido los papeles para su regularización en Europa hasta en tres ocasiones y no los había conseguido, era homosexual, pero en un primer momento no se atrevió a declararlo, pese a ser uno de los motivos de huida por los cuales puedes emprender los trámites, pero sus orígenes musulmanes hacían que le costara dar el paso. Finalmente, supimos que lo había conseguido», reseña Ritxi.

También le resultó duro ver cómo los niños refugiados pasaban todo el día sin nada que hacer en los campamentos. «En un principio había ONGs que desarrollaban juegos y clases con ellos, pero fueron retirándose por los numerosos impedimentos que encontraban», lamenta.

Dar una vuelta por los barracones en los que viven las personas llegadas a Lesbos también era descorazonador. «Se dividen en tres zonas, una para familias y mujeres, otra para hombres y otra para las personas que no tienen ninguna documentación», explica. Fueron días duros, pero igualmente, gratificantes para Ritxi. «Pese a la difícil situación de las personas que estaban allí, siempre hallaban la manera de mostrarte su agradecimiento, lo decían todo con una sonrisa o un abrazo», describe, al mismo tiempo que elogia el trabajo que realiza Zaporeak. «Es un proyecto muy sólido y he vivido una experiencia muy buena como voluntario con ellos», afirma.

«A todo ello se añade una realidad que a mí, como voluntario de Zaporeak no me toco ver, pero es terrible», apunta sobre las devoluciones en caliente. «Antes de acudir a Lebos leí el libro ‘Con el agua al cuello’ del periodista y abogado penalista Hibai Arbide, donde describe muy bien la trágica desaparición y muerte de muchas personas en este tipo de operaciones», enuncia.

«Por Lesbos pasan refugiados de muchas procedencias. Su primer objetivo es llegar a Turquía y de allí a Lesbos, que se encuentra a 10 kilómetros. Lo que sería un camino natural para entrar a Europa se convierte en otro drama. A las puertas del continente afrontan otra fase, no menos complicada, necesitan regularizar su situación, pero el camino es largo y está lleno de trabas», indica.

Uxue no ha estado en Lesbos, pero al igual que sus compañeros del grupo que llevará a cabo esta recogida de alimentos en Urretxu y Zumarraga, siempre ha tenido una sensibilidad especial hacia las problemáticas sociales y viene participando en diversas iniciativas. Junto al acopio de alimentos, habla del trabajo de concienciación que se viene realizando con los escolares en todos los colegios. «Me parece importarte dar visibilidad a una realidad que, muchas veces, vemos por la televisión como si fuera una película. Pero no es una película, está pasando de verdad. Que tomen conciencia de ello y de lo que se puede conseguir poniendo un poquito por parte de cada uno de nosotros es el objetivo, tal y como refleja el lema de la recogida de alimentos que estamos desarrollada también en los colegios ‘Ikasle bat kilo bat’. Todos los kilos juntos adquieren un gran valor dentro de la cocina de Zaporeak», señala.

El tema se está abordando en las aulas mediante una unidad didáctica creada en los propios colegios, con los estudiantes de sexto de Educación Primaria y tercero de la ESO. «Ponemos la mirada en los flujos de migración del Mediterráneo, gran ruta hacia Europa, para darnos cuenta de la cantidad de personas que pasan por allí y tomar conciencia de que el migrante no es un turista, sino alguien que ha tenido que dejar su casa atrás huyendo de una guerra u otros conflictos con grandes necesidades», menciona. «En las aulas se da a conocer la labor que realiza Zaporeak y se extiende a los alumnos y alumnas la pregunta ¿y nosotros qué podemos hacer desde aquí para ayudar en esa cocina de Zaporeak?», explica Uxue. Junto a ello, el propio Ritxi Babarro y María Jauregi, que también participó como voluntaria del proyecto Zaporeak en Lesbos, acuden a las aulas para narrar a los escolares su experiencia.

«El fenómeno de la migración es una realidad que también se refleja en las aulas, el alumnado es cada vez más heterogéneo, hay un importante porcentaje de escolares cuyos padres o ellos mismos proceden de otros países», cita. «Ante todo ello, es vital hacer frente a los mensajes de ultraderecha, que a menudo llenan las redes con estímulos inmediatos que pueden calar fácilmente entre los jóvenes, y trabajar en la concienciación de las nuevas generaciones», considera.

Los propios escolares de Urretxu y Zumarraga de tercero de la ESO de La Salle, Lizeo y J. M. Iparragirre participarán como voluntarios en la recogida de alimentos de Zaporeak este viernes en los supermercados.

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