Urretxu, Zumarraga, Eibar y Arrasate tienen las tasas más altas de alumnos vulnerables
El Gobierno Vasco admite que el reparto «desigual» de alumnos extranjeros o de nivel socioeconómico bajo «es el principal factor de segregación en Euskadi»
Diario Vasco, , 23-04-2026El Departamento vasco de Educación ha actualizado en las últimas horas los índices de vulnerabilidad registrados en las distintas áreas de influencia de matriculación … para el alumnado de la etapa de Infantil (de 2 a 6 años). Este indicador, diseñado hace tres años por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI – IVEI), sirve para «identificar al alumnado que puede encontrarse en desventaja educativa debido a factores personales, sociales, culturales, económicos o educativos». Los valores calculados para el próximo curso 26/27, recién publicados, reflejan que las mayores tasas de alumnado vulnerable de Gipuzkoa se concentran en Urretxu – Zumarraga, Eibar, Arrasate, Beasain y Azkoitia.
En todos estos municipios las tasas de alumnado vulnerable entre las aulas de 2, 3, 4 y 5 años oscilan entre el 30% y el 40%. Es decir, casi cuatro de cada diez niños de estas zonas se encuentran, tal y como se puede leer en el informe de Educación, «en desventaja educativa». Antes de entrar a desgranar los datos de estas áreas del territorio, que son las que presentan las cifras de vulnerabilidad más altas, cabe reseñar que «el índice se calcula con el alumnado que vive en ese área», matizan desde el departamento, «no el que está escolarizado en ella». El objetivo, agregan, «es que los centros reflejen la diversidad del barrio o de la localidad».
El caso del área de influencia de Urretxu – Zumarraga es el más llamativo. Con tres centros educativos, esta zona del Alto Urola presenta una tasa de 38,46 alumnos vulnerables por cada 100 niños de entre los nacidos en 2023. Este valor, de hecho, ha crecido en relación al año pasado, porque la misma quinta presentaba un porcentaje del 33% al finalizar la matriculación del curso 25/26, cuando accedieron al aula de dos años. Eibar, con un 37,84% en el aula de 4 años; Arrasate, con un 34,31% en la misma etapa; Azkoitia con un 33,78% y Beasain con un 30,48% son otros de los municipios que presentan algunas de las tasas de alumnado en precariedad más altas de todo el País Vasco, donde se lleva la palma Sestao, en Bizkaia, con un 42,41% en el aula también de 4 años.
La cada vez mayor presencia de alumnado inmigrante o de origen migrante en las aulas vascas y el hecho de que tres de cada cuatro menores que llegan con el curso empezado sean extranjeros son dos de los factores que están detrás de estas tasas de precariedad tan altas.
Pero, ¿a qué alumno se le considera vulnerable? Según expone Educación en su último informe, es todo aquel que reúne «una o varias» de las siguientes características: necesidades educativas especiales; retraso madurativo; trastornos del lenguaje o la comunicación; trastornos de aprendizaje o atención; desconocimiento grave de la lengua de aprendizaje; situación socioeducativa vulnerable; altas capacidades intelectuales; incorporación tardía al sistema educativo y, por último, condiciones personales o historia escolar compleja. Con todo, hay que subrayar que en la etapa de admisión el indicador se centra en la vulnerabilidad socioeconómica, «ya que en edades tempranas (2 – 3 años) casi no existen diagnósticos formales de necesidades especiales de apoyo educativo y la información fiable proviene, sobre todo, de la situación familiar».
Para saber quién es vulnerable y quién no, los especialistas del ISEI – IVEI elaboraron poco después del fin de la pandemia un cuestionario para las familias en el que se recoge información sobre el nivel educativo y profesional de los progenitores o tutores; cuántos libros hay en casa; si hay acceso a internet; de qué recursos culturales y tecnológicos dispone; cuántos baños y dormitorios hay en casa; cuántos coches… Las respuestas a dichas cuestiones se agrupan en cinco variables, «cada una con un peso específico»: trabajo (27,7%); estudios y formación (21,6%); bienes económicos y culturales (17,2%); libros en el hogar (17,2%); y posesiones en la familia (16,3%).
Tras recabar toda esa información de las familias que solicitan una plaza escolar, se considera vulnerable al niño que está por debajo del percentil 15 (el 15% con menor índice socioeconómico). Entre las principales conclusiones del ISEI – IVEI se extrae también que «la segregación socioeconómica es la forma más extendida de segregación en Euskadi». En ese sentido, exponen que «los centros con mayor concentración de alumnado socioeconómicamente vulnerable presentan peores resultados educativos, mayores tasas de repetición y menores expectativas académicas».
El objetivo con el que se presentó esta estrategia a finales de 2022 era el de «combatir la segregación escolar» en el País Vasco. Para ello, se propuso un reparto igualitario de estudiantes en situaciones desfavorecidas entre la red pública y concertada, con la intención de que los colegios que reciben más estudiantes de este perfil bajen su índice de vulnerabilidad y, por el contrario, que los que menos acogen a este tipo de alumnos empiecen a recibir más.
Con todo, hay voces críticas dentro de la comunidad educativa vasca que lamentan que «nos colaron una pequeña trampa en este decreto del nuevo mecanismo de admisión de plazas». Las mismas fuentes apuntan a que «cuando la distancia entre el índice de vulnerabilidad del centro y el del área de influencia es superior a 10 puntos porcentuales, el colegio debe aplicar un diferencial de 10 puntos». Por ejemplo, si el índice de la escuela es del 5% y el del área del 29%, la tasa que deberán cumplir será del 15% –5% más 10%–. «No es lo que se nos dijo en un principio», protestan.
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