Josemi BeltránDirector del Festival de Cine y Derechos Humanos
«No sé si la programación es la 'agenda woke': para mí es la agenda humanista»
El director del Festival de Cine y Derechos Humanos, que empieza este miércoles, analiza la programación y la filosofía del certamen
Diario Vasco, , 21-04-2026Quince ediciones del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia contemplan a Josemi Beltrán como director del certamen. En esta ocasión, el programa … proyectará desde mañana y hasta el día 30 veintisiete largometrajes y 19 cortos de 35 nacionalidades. De los diecisiete largometrajes documentales y de ficción seleccionados para la Sección Oficial, catorce son a concurso. En esta entrevista, Beltrán desgrana buena parte de la programación y de las temáticas que abordan las películas seleccionadas, así como el criterio con los que cada año se confecciona un programa con vocación de reflejar el lado menos amable del mundo en el que vivimos..
– ¿Cree que este festival es más pertinente en 2026 que cuando se creó, hace veintitrés años?
– No le miento si le digo que hablando con otros compañeros al frente de festivales de Derechos Humanos del mundo con los que trabajamos, nos encontramos cómo en algunos lugares tienen dificultades reales para hacer su certamen. En Estados Unidos hay palabras vetadas por la administración, como «Derechos Humanos» o «genocidio» para referirte a Gaza. Imagínese que en festival de Derechos Humanos te nieguen la posibilidad de utilizar estos términos y que tengas que recurrir a subterfugios frente a la censura y el control.
– ¿Y en Europa?
– En Alemania, hay que ser más ambiguo con la cuestión palestina, como se vio en la Berlinale con Wim Wenders. Al final, es una cortapisa externa o interna a la libertad. Eso aquí no sucede.
– Quizás hemos hecho el camino inverso, con aquellas primeras ediciones celebradas aún bajo la violencia política…
– Sí. Es cierto que cuando nació el Festival, tenía que ver con una apuesta del Ayuntamiento frente a la violencia terrorista. Volviendo al origen de la pregunta, sí me parece más necesario que nunca mantener el certamen, pese a que nosotros no tengamos las dificultades que ahora sí tienen otros festivales. Los discursos y la forma de presentarlos en uno como el nuestro van contra los mensajes de odio, contra las mentiras que vemos en redes sociales o en boca de algunos representantes políticos. Mantener esta ventana me parece absolutamente necesario, aunque sea en una ciudad aparemente acomodada y confortable como es la nuestra.
– En esta edición, las películas seleccionadas abordan cuestiones como las migraciones, la crisis climática, Palestina, la infancia, las cuestiones de género… Habrá quien diga que es la ‘agenda woke’.
– (Risas) No sé si es la ‘agenda woke’, para mí es la agenda humanista y la de los Derechos Humanos. Si lo ‘woke’ es lo humanista, pues ¡viva la agenda woke’. La agenda nos la marcan los cineastas. Lo primero a la hora de seleccionar las películas es que son títulos que nos han tocado. Primero va la película y luego va el tema.
– Ya que lo menciona, ¿cual es el criterio de selección?
– Al final, elegimos las que nos parecen buenas películas y que tratan una determinada cuestión. A partir de ahí, puede pasar que veamos cuatro películas interesantes sobre refugiados y no seleccionemos las cuatro por buscar un equilibrio temático. Al final, la Sección Oficial es apenas una quincena de títulos. Sobre ese tema, este año tenemos dos películas:’L’enfant bélier’, con la que hablaremos de la situación de las fronteras, y en ‘Black Water’ trataremos el tema de los refugiados climáticos.
– ¿Aspira a que cada año la programación refleje las inquietudes del momento, de tal forma que al mirar la selección de 2015, por ejemplo, veamos por dónde iban los tiros?
– Al menos con un año o dos de retraso. Por ejemplo, este año había películas palestinas que nunca en el mercado de Amsterdam y había más títulos con la palabra ‘Gaza’ que en los últimos años, pero curiosamente, ésta es la edición en la que no vamos a poner ningún documental sobre Palestina. Sí inauguramos con ‘Palestine 1936’, una ficción potente. Creo que los cineastas necesitan un tiempo para que sus películas sean significativas. Algún vez hemos puesto algún documental en caliente, por ejemplo sobre Ucrania, porque la urgencia así lo requería, pero el cine de calidad necesita su poso.
– ¿Hubiera programado alguna película israelí, de haberse dado el caso?
– Pondríamos una película israelí si fuera interesante y aportara. Igual que ponemos una película estadounidense para clausurar un festival. Es la paradoja de esta edición para demostrar también que huimos de ese maniqueísmo: abrimos con una palestina y cerramos con una estadounidense. ‘Rebuilding’ es una ficción sobre los desheredados de EE UU y de la miseria derivada del capitalismo. Lo que miramos es el contenido y el mensaje que transmite la película.
–¿Le genera algún problema poner a competir documentales con películas de ficción?
– No, ninguno. Casi siempre gana en porcentaje el documental, pero este año tenemos más películas de ficción. Ha surgido así. Es una distinción de nuestro festival porque en otros sólo se dedican al documental. Nuestro objetivo tampoco es la competitividad, los premios son importantes, pero alguna vez hace ya años, parte del público reclamaba menos documentales y más ficción.
– Con los años, han ganado terreno…
– Ya en festivales importantes como Cannes o San Sebastián, el cine de autor que tiene que ver con lo social ocupa mucho espacio.
– Este año, hay una incursión en el conflictivo pasado vasco, con ‘Lutxi eta zuhaitza’, que indaga en la muerte de la miembro de ETA Lucía Urigoitia.
– Siempre tenemos un espacio de apoyo al cine vasco y en esta ocasión, Lander Garro, que ya estuvo en el Festival con una película sobre la insumisión en Navarra (‘2 Años, 4 Meses’), nos ofreció este estreno. La película hace una investigación sobre la muerte de Lucía a manos de los agentes, en una mezcla de documental con la reconstrucción ficcionalizada de ese episodio, y con voces como la del forense Paco Etxeberria o miembros de la sociedad Aranzadi, hablando de lo que supuso aquella ejecución, a todas luces injusta. Además, nos parece que Garro es un creador interesante tanto en la literatura como en el cine.
– Y homenaje con premio para Imanol Uribe.
– Uno de los primeros que habló sobre el tema vasco en el cine y cuyas películas son básicas para entender aquello. Algunas son absolutamente atrevidas, como ‘La muerte de Mikel’, para mí una de sus mejores cintas, en la que refleja la violencia terrorista, la marginación de la homosexualidad y la Euskadi de los 80. Ypor supuesto, ‘La fuga de Segovia’ y ‘El proceso de Burgos’, que fue anterior a ‘La pelota vasca’, con esa polifonía que habla de la historia del País Vasco. Lo que Julio Medem hizo unos años más tarde estaba inspirado en lo que Uribe hizo en ‘El proceso de Burgos’. Gran parte de su cine tiene esa mirada social y política, a través de ficciones, con una visión casi comercial y sin un mensaje masticado, algo que hoy no se ve tanto. Hoy el thriller es menos descaradamente político y el cine político se convierte a veces en un mitin. Existen estos peligros. Pero el cine de Uribe ha envejecido mejor porque tiene la virtud de que, con el paso de los años, se convierte en un espejo de lo que era la sociedad del momento.
– La viceconsejera de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia, Arritxu Marañon, dijo en la presentación del Festival que ojalá algún día desaparezca por innecesario.
– ¡Fue una de las fundadoras del Festival cuando estaba en el Ayuntamiento! Sí, ojalá no fuera necesario, pero yo creo que siempre lo será. Ojalá fuera una celebración de lo bien que está todo en el mundo, pero eso nunca va a pasar. Puede haya cambios sociales en algunos lugares, pero seguro que en otros no los habrá tanto.
– Otro peligro es que a las proyecciones acudan los ya convencidos. ¿Le frustra?
– Tendemos a tener ese pensamiento porque ofrecemos películas que no son conocidas y hay ese componente de activismo. Pero espontáneamente suceden proyecciones concretas en las que ves a gente que va por primera vez o sólo a esa películas porque aborda una cuestión que le toca.
– Pero, ¿hay una sensación de ‘fenómeno misa’, a la que sólo van los ‘feligreses’?
– Yo creo que hay películas, como ‘La voz de Hind’, de cuya directora, Kaouther Ben Hania, fuimos unos de sus descubridores a nivel estatal, que han llegado hasta los Oscar. Es una película que ha llegado a un público más mayoritario. Siempre va a haber gente que no quiera ver dramas y prefiera ponerse las orejeras para no enterarse de nada. Sí puede pasar que tengas espectadores adormecidos hacia ciertas cuestiones y al que alguna película le despierte. Todos tenemos nuestros niveles de adormecimientos e insolidaridad, por muy solidarios que nos creamos.
– ¿Un par de recomendaciones entre las películas menos ‘obvias’ de este año?
– Yo creo que ‘Iván & Hadoum’, una película sobre las personas trans en el mundo rural, va a ser una de las cintas españolas del año, un pequeño fenómeno como ha sido ‘Sorda’. Y el documental ‘Girls & Gods’, que es un viaje por todo el mundo en plan ‘turismo religioso’ y en el que se entrevista a las principales confesiones religiosas para hablar del tratamiento que dan a las mujeres . Una película apasionante que puede levantar debate.
– ¿Qué presupuesto tiene el Festival?
– Ahora mismo está en torno a los 160.000 euros.
– ¿Suficiente?
– Sí, han crecido en los últimos años las aportaciones del Gobierno Vasco y del Ministerio de Cultura, lo cual nos ha permitido, más que incrementar la programación, hacerla mejor. Sobre todo, en la comunicación del Festival, en los invitados, en los coloquios, en las exposiciones… No es un festival que deba tener veinte proyecciones más, sino que lo que hagamos, tenga un poco más de calidad.
– Este año toca relevo al frente del Zinemaldia, con el que mantiene una estrecha relación. ¿Le afectará en algo?
– No, bueno, no lo sé. Esperamos tener la misma relación fluida con el Zinemaldia que hasta ahora. Estamos además en la mesa de la pantalla compartida de Tabakalera, en la que nos reunimos cada dos o tres meses, lo cual garantiza esa comunicación. Estoy seguro de que la nueva dirección mantendrá esa armonía que tenemos en el ámbito del cine en Donostia y que es una de las claves para que los grandes, los medianos y los pequeños eventos salgan como salen. Con esa generosidad me he encontrado yo en todos los años que llevo.
(Puede haber caducado)