Aita Mari denuncia que la política de Bruselas causa un importante número de víctimas migrantes
Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) ha denunciado las «trabas administrativas y bloqueos» que sufre por la actual política que aplica Bruselas, obstaculizando el rescate de personas migrantes y provocando la muerte de un gran número de ellas, como sucedió con el ciclón Harry a comienzos de año.
Gara, , 20-04-2026«Mientras el Gobierno italiano y Bruselas ponen trabas a los barcos humanitarios, cientos de personas siguen desapareciendo en el mar. El caso del Ciclón Harry a primeros del año, con más de 1.000 posibles víctimas desaparecidas, es un grito de auxilio que la Europa fortaleza prefiere ignorar».
Es la conclusión de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) tras la decimoctava misión del buque de rescate Aita Mari, que se ha desarrollado entre el 15 de febrero y el 13 de abril, en la que ha asistido a 106 personas –rescate de 32 y asistencia en tránsito de 74– y ha podido comprobar «cómo patrulleras libias, con la colaboración aérea de FRONTEX, interceptan y devuelven sistemáticamente a personas a un país que no garantiza su seguridad».
Durante esos 58 días, en los que el barco Aita Mari ha navegado 3.478 millas, «lo que debería ser una labor humanitaria de salvamento se ha convertido, una vez más, en una lucha contra una estrategia política europea diseñada para evitar el rescate de personas, vulnerando sistemáticamente el derecho marítimo internacional y el principio de non-refoulement (no devolución)», explica dicha organización.
SMH denuncia que la llamada “ley Piantedosi” en Italia y el marco legal de la UE «no buscan la seguridad, sino la criminalización de la solidaridad». Pone como ejemplo la inmovilización del Humanity 1, un acto que «forma parte de un ciclo recurrente de obstrucción que deja al Mediterráneo con menos recursos de salvamento en los momentos de mayor peligro».
Como consecuencia de esta mayor presión sobre las embarcaciones que transportan personas migrantes, se está produciendo el efecto de «buscar rutas mucho más largas y peligrosas hacia el Este, partiendo incluso desde Bengasi o Egipto. El Aita Mari ha constatado un aumento de casos de socorro en zonas mucho más alejadas (las denominadas zonas SAR 2 y 3), donde las embarcaciones, extremadamente precarias, deben navegar hasta 400 millas, multiplicando exponencialmente el riesgo de naufragio».
Subraya que, mientras los jueces italianos continúan anulando bloqueos ilegales contra otros buques de la “Flota de la Justicia” –Sea-Watch 5 Aurora y Sea-Eye 5–, «es imperativo que las instituciones europeas abandonen esta estrategia de externalización de fronteras que convierte el Mediterráneo en una fosa común».
Además de las operaciones en el mar, SMH recuerda que la misión ha desarrollado «una intensa labor de sensibilización, con numerosas charlas y conexiones en centros educativos, acercando la realidad del Mediterráneo a la sociedad civil».
Aita Mari ya ha puesto rumbo desde Siracusa en dirección a Euskal Herria, donde permanecerá por espacio de dos meses en diferentes puertos –Bilbo, Portugalete, Bermeo y Pasaia–, «llevando a cabo labores de mantenimiento, puertas abiertas y actividades de sensibilización con la ciudadanía».
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