La verdadera "prioridad nacional" del PP

"No es exactamente lo mismo pensar que los inmigrantes reciben «demasiadas ayudas» que considerar que los españoles deberían tener prioridad a la hora de obtenerlas"

El Mundo, David Jiménez Torres, 21-04-2026

La cuestión no es si el PP está de acuerdo con Vox en que se debe establecer una «prioridad nacional» en las ayudas sociales. La cuestión es si los de Feijóo están de acuerdo con sus propios votantes. El punto más polémico del acuerdo alcanzado por ambos partidos en Extremadura ha sido interpretado como una cesión del PP a Abascal; una renuncia a un punto programático importante a un «principio», incluso a cambio de que se garantice la estabilidad del gobierno de Guardiola. No han faltado lecturas que insisten, además, en el efecto negativo que esto tendría para la campaña de Moreno. Aceptar la «prioridad nacional» haría aparecer al PP como un partido comprensivo con los postulados ultras; todo lo contrario de la imagen de centralidad que cultiva el presidente andaluz en su búsqueda de una nueva mayoría absoluta.

Estas lecturas parecen dar por hecho que la «prioridad nacional» es un concepto ajeno o incluso repulsivo para los votantes del PP. Pero no está nada claro que esto sea así. A falta de encuestas más recientes sobre este asunto, un estudio realizado a finales de 2024 por 40dB para El País encontraba que un 66% del electorado estaba de acuerdo con la afirmación de que los inmigrantes «reciben demasiadas ayudas públicas». La postura tenía un respaldo abrumador entre los votantes de Vox, pero también era mayoritaria entre los del PP e incluso por un estrecho margen entre los del PSOE.

Claro que no es exactamente lo mismo pensar que los inmigrantes reciben «demasiadas ayudas» que considerar que los españoles deberían tener prioridad a la hora de obtenerlas. Pero tampoco hay un salto grande entre una creencia y otra: si se piensa que algunos reciben «demasiada» ayuda es porque se cree que hay otros y qué otros podrían ser que la merecen o necesitan más. Puede, en definitiva, que el motivo por el que los populares han aceptado esta exigencia no sea solo que prioricen la estabilidad de sus gobiernos autonómicos, o de la alternativa a Sánchez. Más bien parece que estamos ante uno de los aspectos en los que aceptar una reivindicación de Vox le cuesta menos a los de Feijóo, al menos de cara a su electorado.

Esto arroja dos problemas para el PP. Si coincide con muchos de sus votantes en que la «prioridad nacional» resulta asumible y hasta deseable, entonces debe aclarar por qué necesita la presión de un partido ajeno para impulsarla. Resulta irónico que quienes apelan al «voto útil» indiquen a su electorado que, en este tema, el voto útil sería el de Vox. Si, por el contrario, la «prioridad nacional» va en contra del ideario del PP, si es imposible de reconciliar con los principios liberal-conservadores, entonces tendrán que realizar una labor de pedagogía entre sus votantes. No sirve escudarse en que la aplicación real de la propuesta será menos discriminatoria de lo que parece, o en que la legislación nacional impediría su lectura más lepeniana; estas excusas solo pueden durar hasta que Vox exija su desmontaje a cambio de investir a Feijóo. Si el PP está dispuesto a dar la batalla en este tema, e incluso a ceder en otras cuestiones antes que en esta, debería empezar ahora a explicar a sus votantes el por qué. Quizá sea esta su verdadera prioridad nacional.

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