No me da la gana
Y un sonoro bofetón se estampó en mi cara. Sucedió hace muchos años. Protagonistas: un servidor, mi madre y un plato de lentejas
Diario Vasco, , 19-04-2026«No me da la gana». Y un sonoro bofetón se estampó en mi cara. Sucedió hace muchos años. Protagonistas: un servidor, mi madre y … un plato de lentejas. Me puse farruco y la torta me bajó los humos. En ese tiempo, lo de «lentejas, las comes o las dejas» era solo un refrán. O las comías o las comías. No había más. Y si algo no te daba la gana, procurabas reprimir la expresión porque te desacreditaba como niño obediente y adulto educado.
«Si nos da la gana», razonó Vox en Extremadura hace una semana y nadie levantó la palma ni el dedo, tampoco afeó la expresión con un: «¡Vaya lengua!». O mejor: «¡Vaya razonamiento político!». Tras cuatro meses sin gobierno y negociando, el líder regional de Vox desnudó sus planteamientos: «María Guardiola será presidenta si nos da la gana». La gana o la desgana elevadas a categoría de ciencia política y ahora Extremadura, mañana Aragón, pronto España, dependiendo de la apetencia más que de los fundamentos.
Y de nuevo las lentejas: o las comes o las dejas. Ese era el planteamiento maximalista de Vox. En el PP, aseguraban que todo iba bien, pero en privado, cundía la desesperación. Al anochecer, tras horas perfilando medidas, los razonables negociadores regionales se retiraban a descansar con la seguridad de haber cerrado el pacto, pero al amanecer, llegaba la contraorden de Madrid exigiendo nuevas concesiones. ¿Qué pediría Vox: comida cristiana en los colegios, asfixiar a sindicatos y ONG’s que ayudan a inmigrantes , nada de programas para enseñar lengua árabe y cultura marroquí, nada de ayuda a países pobres? Pues sí, todo eso y más. Al final, el PP se come las lentejas y hay pacto. La alternativa era un bofetón, o sea, elecciones.
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