Irun pide el reconocimiento administrativo de su realidad fronteriza

La alcaldesa, Cristina Laborda, se reunió recientemente con el lehendakari Pradales para presentarle un primer informe al respecto

Diario Vasco, Iñigo Morondo, 19-04-2026

La teoría dice que las fronteras interiores de la Unión Europea desaparecieron en los noventa, pero aunque nadie pregunte ya si llevamos algo que declarar, … la realidad fronteriza sigue muy presente y no sólo en términos administrativos.

Irun lo sabe porque lo vive de cerca, lo siente a muchos niveles. Lo sabe el asociacionismo, que tuvo que movilizarse de manera masiva para atender a los migrantes que tenían en la muga un cuello de botella en su recorrido; los clubes, que enfrentan complicaciones para inscribir a jugadores de su cantera nacidos en el pueblo de al lado; los conductores, que varias veces al año ven sus rutinas saltar por los aires por una decisión del país vecino con respecto a su frontera. Tráfico de drogas, problemas de bandas, inseguridad, huidas a través de la muga… Los ejemplos son tantos, tan diversos; hay algunos que no se pueden ni decir. Pero están ahí también.

El empeño de la alcaldesa, Cristina Laborda, es que la singularidad que supone la posición fronteriza de Irun se tenga en cuenta. No pide un gesto político, sino un reconocimiento administrativo. «Cuando decimos que Irun necesita del apoyo de otras instituciones y una diferenciación no me gustaría que se entienda que pedimos un privilegio. Creo que históricamente no se ha entendido lo que supone el hecho de estar en la frontera. Ahora, el propio lehendakari reivindica ante el presidente del Gobierno de España la condición de Euskadi como frontera norte y las implicaciones que eso tiene. Si ajustamos el zoom, la frontera, en realidad, es Irun».

La petición del Ayuntamiento irundarra no es un discurso al aire. Laborda se reunió con Pradales recientemente armada de un informe jurídico de los servicios municipales. «Lo que vemos es que Ley de Instituciones Locales de Euskadi incorpora un principio de diferenciación y creemos que Irun tiene las condiciones para encajar en ese marco». Laborda expresa que «se nos trata como a una ciudad de 64.000 habitantes, pero la frontera nos plantea retos y problemas que no son los propios de una ciudad de ese tamaño. En movilidad, en seguridad y convivencia, en las relaciones sociales, en tantas cosas…».

La alcaldesa irundarra no niega que la posición de la ciudad al borde la muga tenga también sus beneficios. «Los tiene, como los ha tenido siempre y los seguirá teniendo». Una de las virtudes que tiene Ficoba, por ejemplo, es su cualidad transfronteriza que le permite atraer clientes y visitantes de Iparralde y más allá.

También en el futuro desarrollo del Distrito Urbano Innovador de Vía Irun se destaca esa cualidad, la ubicación estratégica a las puertas de Europa. «Pero no se puede negar que en el día a día, lo que implica esta frontera supera las competencias y las capacidades de un Ayuntamiento».

La manera en la que la línea fronteriza ha afectado a Irun no es, desde luego, un hecho exclusivo del presente. Lleva siglos siendo así. Es una ciudad que ha sido asediada, sitiada, destruida y reconstruida varias veces en los últimos siglos, que ha sido punto de entrada de refugiados de conflictos bélicos exteriores y de salida en los propios.

«Irun estuvo condicionada por las restricciones del siglo XIX que impedían la industrialización en zonas fronterizas», recuerda Cristina Laborda, un hecho que diferenció a la ciudad del resto del territorio, que sí desarrolló una estrecha relación con las fábricas de producción.

Irun tenía la Aduana, eso sí, generadora de riqueza, pero cuando en los noventa desapareció de un día para otro «Irun se tuvo que reinventar y lo hizo prácticamente sola». Laborda aplaude que en previsión de lo que venía «la ciudad pensara en hacer Zaisa, en crear Bidasoa Activa, en desarrollar nuevos suelos industriales». Destaca que «como tantas veces en la historia, Irun se supo adaptar». Recuerda que aunque en Gipuzkoa sea identificado como un municipio con poca industria, «Irun es una de las ciudades más industrializadas de España entre las mayores de 50.000 habitantes y eso ha pasado en los últimos 25 años». Pero esto tuvo un coste.

Para la primera edil «nunca se han terminado de respaldar esas situaciones porque era algo específico de Irun por su condición de frontera, no una recoversión de país. Para nosotros, no fue sólo el volumen de dinero que tuvo que invertir la ciudad, también el suelo. Mientras otros muncipios podían hacer ciudades deportivas, nosotros teníamos que dedicar el dinero y el suelo disponible a crear espacios industriales que nunca habíamos tenido. O a construir Ficoba a pulso».

«La frontera nos afecta de maneras que a veces quizá ni nosotros mismos somos conscientes», concluye Laborda. «Tal y como pintan los movimientos geopolíticos, no parece que la incidencia de la muga vaya a ir a menos, sino lo contrario. Creemos que históricamente no ha habido una comprensión institucional de nuestra realidad fronteriza y pedimos que se considere esa diferenciación que prevé la ley para no perpetuar esta situación».

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