Junts entierra el decreto de vivienda del Gobierno tras acusarle Díaz de "racista": "Imposible. Está muerto"

"Ya lo estaba, pero las acusaciones de la vicepresidenta lo certifican. No lo aprobaremos", confirman fuentes de la dirección independentista

El Mundo, Víctor Mondelo , Álvaro Carvajal, 17-04-2026

Yolanda Díaz puede perder toda esperanza de salvar el decreto de la prórroga de alquileres gracias a los votos de Junts. La formación dirigida por Carles Puigdemont nunca llegó a plantearse permitir su validación en el Congreso, pero las acusaciones de «racismo» y «clasismo» que la vicepresidenta segunda del Gobierno vertió ayer contra la formación independentista ratifican la defunción del texto, según confirman fuentes de la dirección neoconvergente a EL MUNDO.

«Es imposible que lo aprobemos. Está muerto. Ya lo estaba, pero las palabras de Díaz lo certifican», garantizan desde la cúpula del partido secesionista, que ha decidido suspender oficialmente toda relación con Sumar, a raíz de las palabras de Díaz, a pesar de que, en la práctica, «no existen conversaciones con el Gobierno ni con Sumar», precisan las mismas fuentes.

«Si el próximo 28 de abril deciden llevarlo a votación, lo pueden dar por perdido. No hay agua en la piscina. No tienen mayoría. Y, así, no van a aprobar una sola medida de vivienda», añaden las mismas voces.

Las palabras de Díaz dinamitaron un intento de tender puentes con el partido catalán para propiciar un clima más favorable para negociar un pacto en vivienda. Con ese afán, Sumar sopesó hacer un guiño a Junts el pasado martes para ayudarle con sus votos a que se admitiera a trámite su propuesta de ley para prohibir el burka. Sin embargo, la constatación de que la iniciativa iba a decaer y de que Junts no daba ninguna garantía de que fuera a cambiar de posición con respecto a la prórroga de los alquileres llevaron a Sumar a votar en contra. Pero ese sentido del voto como gesto a Junts se debatió internamente en el grupo parlamentario, como desvelaron diversas fuentes de Sumar.

Asimismo, la formación de izquierda había evitado también confrontar directamente con Junts a lo largo de las últimas semanas, cuando trataba de presionar con sus declaraciones públicas a la derecha para que cambiara de posición. En lugar de poner el foco sobre el partido independentista, los portavoces de Sumar cargaron toda la culpa en el PP y poco o nada decían de Junts.

En la entrevista en Más de Uno, de Onda Cero, en la que Díaz atacó a los independentistas ya aseguró que no puede «comprender» que las «tres derechas» se coloquen en contra del decreto y sostuvo de que toda la gente está siendo «víctima» de la subida de los precios y que, por tanto, esto no afecta a la gente por ideologías.

Más allá de las consecuencias que se avecinan para Sumar y, por ende, para el Gobierno que forma con el PSOE, Puigdemont se apresuró a replicar a Díaz, con la que decidió romper todo lazo al espetarle: «Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta».

El ex presidente de la Generalitat acusó a Díaz de «no conocer» a los votantes de Junts y de «vivir del mito fundacional del españolismo en Cataluña, según el cual todo aquello que es catalán (y catalanohablante) es de derechas, burgués, a menudo especulador y, por descontado, carlista».

«Como no le gusta lo que votamos en el Congreso, se revuelve insultándonos y no precisamente rebatiéndonos. Que es lo que hacen los populistas», completó.

Lejos queda ya el interesado acercamiento que Díaz realizó en septiembre de 2023 a Puigdemont, cuando acudió a Bruselas para verse con el independentista, rehabilitarlo políticamente e intentar allanar la investidura de Sánchez. Díaz viajó sin el beneplácito del Gobierno en funciones intentando tejer una relación bilateral con Puigdemont, que ayer dinamitó por completo con sus contundentes acusaciones hacia Junts.

A ese encuentro se sumó un mes después el del secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, para exhibir el pacto con Junts sobre la amnistía que desbrozó definitivamente el camino a la investidura de Sánchez. Acuerdo que acabó fracturándose el asado diciembre por los incumplimientos de los socialistas con Junts.

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