Opinión

Los nuevos alcaldes negros de Francia

La Voz de Galicia, Abuy Nfubea, 17-04-2026

La noche del 15 de marzo del 2026, las elecciones municipales francesas produjeron un terremoto político espectacular, con la victoria de doce alcaldes y concejales negros en ciudades con más de 60.000 habitantes, introduciendo una variable diferente y diferenciada en el ejercicio del voto. Esto abrió un debate en un contexto hegemónico de guerra, el rap de la extrema derecha en las instituciones y la letra y flow de Von der Leyen. Además de Le Pen, en Francia existen grupos identitarios, nacionalistas, revolucionarios, antiinmigración, estudiantiles, neocolonialistas, tercera vía, sindicatos policiales, feministas, racistas, etcétera. Todos tienen un denominador común: la violencia. Tras las elecciones, mostraron indignación por la alta participación electoral, acusando a la población de malgastar el voto, pues las instituciones republicanas han sido invadidas por grupos extremistas.

Estos alcaldes participan en movilizaciones contra las resoluciones judiciales que absuelven a policías blancos acusados de brutalidad, como en el caso de la activista Assa Traoré, cuyo hermano fue asesinado; o el de un control policial que mató a Nahuel Merzouk —un adolescente de 17 años— en Nanterre, que incendió el país durante una semana cuando se comprobó que la policía había editado la cinta de vídeo. Los manifestantes denunciaron su frustración y estigmatización, ahondando en la fractura social. El agente acusado recibió dos millones de euros mediante un crowdfunding creado por Jean Messiha, político de extrema derecha. Producto de estas campañas, por primera vez ha sido condenado un policía.

Aunque los medios insisten en demonizar a los ediles como un producto del comunismo o de Putin, por concurrir en plataformas de izquierda, la mayoría no han surgido de partidos socialistas o comunistas; a veces, sus planteamientos son más radicales que los de Mélenchon. Proceden de ONG curtidas previamente en luchas concretas como la vivienda, la pequeña empresa y el sindicalismo, y son ingenieros, filósofos, docentes universitarios, propietarios de clubes de baloncesto y ligas de fútbol en barrios golpeados por el desempleo. Una burguesía responsable con narrativas de éxito compartidas cuyas bandas sonoras calaron entre los votantes de la generación hip-hop. Recibieron apoyo del futbolista argelino Riyad Mahrez o del jugador del Real Madrid Kylian Mbappé. Mientras, otros candidatos se gastaron en vano recursos de internet con poco impacto, aislándoles de las ciudades con voto negro, a las que insultaban al mismo tiempo que pretendían seducir. Una de esas ciudades con más de 150.000 habitantes es Saint Dennis, en la región de París, donde Bally Bagayoko ganó con el 50,77 % de los votos. Se ratificó así su autoridad política de primera magnitud. La lista continúa: Aly Diouara, Demba Traoré, Bassi Konaté, Yahaya Soukouna, Adama Gaye.

Comprender la acumulación que dio lugar a esta victoria es fundamental: es producto de la experiencia cotidiana de racismo en que se ha convertido el republicanismo. Las clases medias afros abandonan paradigmas como el universalismo, que eran consensos epistemológicos de narrativas y relatos republicanos, siendo sustituido por la conciencia negra, que supone una mayor movilización política entre las clases populares. Los antecedentes están en los años veinte del siglo pasado, cuando el senegalés Lamin Senghor, político garveyista (seguidor de Marcus Garvey, jamaicano fundador de la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro) y veterano de la Primera Guerra Mundial, abandonó el Partido Comunista francés para fundar el Comité de defensa de la raza negra y el periódico La voz de los negros, determinantes para los trabajadores, los sindicatos afroeuropeos y la lucha anticolonial. Desde la afroderecha, Gaston Monnerville fue presidente del Senado con De Gaulle. En los gobiernos de Sarkozy lo fue Rama Yade. Hay alcaldes árabes de derecha, porque el voto norteafricano mantiene connotaciones económicas de una experiencia política contrastada desde la guerra de Argelia. Para el escritor Ondo Angono, originario de Guinea Ecuatorial, es un cambio histórico, justo cuando Francia ha sido expulsada de África por la Alianza de Estados del Sahel.

En Francia hubo ministros negros. Condoleezza Rice, Colin Powell, votantes afros de Trump, Teodoro Obiang y otros dictadores africanos nos recuerdan que la raza de un edil no garantiza nada. El factor clave es un nuevo ciclo político determinado por alcaldes que expresan su voluntad de gestionar con determinación sus municipios. Como dijo uno de ellos: «No voy a ser como [Barack] Obama, la policía deberá respetar a todos los ciudadanos de cualquier raza, porque la república es de todos». Este nuevo ciclo ha alzado su voz, convirtiéndose en una agencia que fortalece las instituciones y reconecta la Unión Europea con un esperanzador futuro de convivencia basado en los valores de no la violencia de Silo (Mario Rodríguez, fundador del movimiento humanista).

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