La ultraderecha quiere eliminar el dinero estatal para las iglesias cristianas en Alemania
AfD pretende castigar a las iglesias católica y evangélica por mantener «posiciones unilaterales de izquierda»
ABC, , 15-04-2026El grupo parlamentario de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag ha presentado un proyecto de ley para eliminar los beneficios estatales a las iglesias católica y evangélica. Sin mayoría a su disposición, se trata de un brindis al sol que no será aprobado, pero el partido de ultraderecha toma así simbólicamente posición en contra de ambas conferencias episcopales. Ofrece un ejemplo a seguir en los estados federados en los que las encuestas auguran que pronto este partido estará formando parte del gobierno regional. Entre otras cosas, el proyecto contiene la definición de un procedimiento uniforme para determinar y evaluar las transferencias a la Iglesia Católica y a la Iglesia Evangélica y prevé el establecimiento de una oficina de coordinación federal-estatal para este fin.
La mayoría de las prestaciones estatales a la Iglesia Católica y a la Iglesia Evangélica en Alemania datan de 1803, el llamado ‘Reichsdeputationshauptschluss’, que incluye cargos por edificios eclesiásticos, subvenciones para los salarios del clero y muchos otros beneficios en efectivo y otros en especie, como reparaciones estructurales en edificios históricos o mantenimiento de casas parroquiales. En ese momento, numerosas propiedades eclesiásticas fueron expropiadas o nacionalizadas y se estableció esta compensación. En 1949, la Ley Fundamental asumió esta obligación en el artículo 140.
Los pagos a las dos iglesias ascienden a unos 600 millones de euros anuales. Nadie los había cuestionado en 200 años hasta que el anterior gobierno, del socialdemócrata Olaf Scholz, puso el asunto sobre la mesa. El proyecto fracasó por la resistencia de los Bundesländer. Ahora, el programa electoral de AfD en Sajonia-Anhalt, adoptado el fin de semana pasado, también contiene la demanda de eliminar esas transferencias y todo apunta a que el partido irá sumándose a esa reivindicación en todas las regiones.
El programa electoral citado formula por primera vez abiertamente una posición frontal contra las iglesias protestante y católica, a las que denomina «iglesias con impuestos eclesiásticos». AfD acusa a las iglesias cristianas de posiciones «unilaterales de izquierdas« y sugiere que quiere disciplinarlas imponiendo condiciones a los beneficios estatales en el futuro.
«Dado que las iglesias ya no transmiten esto y a menudo se han distanciado de la misión cristiana, convirtiéndose en sociopolíticamente activas, no pueden reclamar una posición especial a través de la recaudación de impuestos eclesiásticos y beneficios estatales», dice el texto.
AfD adopta este tono de hostilidad después de que innumerables obispos, tanto católicos como evangélicos, hayan calificado públicamente de «incompatible» el voto a AfD con el cristianismo y hayan cuestionado igualmente las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump. «La difusión de consignas extremistas de derechas, incluyendo el racismo y el antisemitismo en particular, también es incompatible con el servicio a tiempo completo o voluntario en la iglesia», ha excluido del trabajo en la Iglesia a miembros de AfD la Conferencia Episcopal alemana.
Este mismo mes, el cardenal de Múnich, Reinhard Marx, ha criticado el abuso de la religión para justificar la violencia y la guerra y ha denominado «blasfemia descarada» la justificación del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, que ha afirmado que reza para que cada bala en la guerra de Irán alcance su objetivo. También el Papa León XIV ha recordado que Dios no debe servir para justificar la guerra.
El jurista y canonista de Göttingen, Hans Michael Heinig, ve el programa de AfD como una toma de posiciones que rompe con «la larga tradición de un enfoque muy favorable a la religión y la Iglesia por parte de todas las fuerzas políticamente significativas en Alemania». Reconoce que AfD es «anti-iglesia», aunque reconoce parte de culpa de los cristianos. «La Iglesia protestante se veía a sí misma como un motor de modernización cultural. Al hacerlo, puede que haya reducido el alcance de la discusión en el debate sobre inmigración», intenta estimular una reflexión autocrítica.
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