Regularizar es hacerlo solo regular

El Consejo de Ministros aprueba el proceso para dar papeles a medio millón de inmigrantes pero la techumbre sigue goteando sin una política migratoria

Deia, Iñaki González, 15-04-2026

Desde China, con amor, salió ayer sutilmente Pedro Sánchez a cuestionar el procesamiento de su señora que pretende el juez Peinado. Que la Justicia haga Justicia, vino a decir el presidente español. La mentada es una señora armada de espada y balanza y con los ojos vendados. Sin la espada, parece una frutera invidente; si se le quita además la balanza, parece Núñez – Feijóo dando palos de ciego contra la regularización de extranjeros, siguiendo la estela de un Santiago Abascal que lanza mandobles con la espada contra los extranjeros pobres. Contra los ricos no ha mostrado tener nada, sobre todo si le financian el chiringuito.

Hacer tabla rasa de la situación irregular de quienes han llegado buscando un futuro o huyendo de su ausencia no es una política de inmigración. Es como vaciar la palangana de la gotera cuando va a desbordar. Pero hablamos de personas, no de un agujero en el tejado. Tristemente, en Europa se ha impuesto una gestión de palanganeros con más miedo que vergüenza a la opinión publicada, que en este tiempo tiende a convertir esos miedos en odio, en intransigencia y en individualismo.La gota que colmaLos mercados no son el bolsilloSuben la Bolsa y el IPC. Como era fácil de augurar, esta situación de incertidumbre que golpeaba con fuerza a los mercados de inversión ya se han estabilizado. Algunos han aprendido a ganar con las malas perspectivas en todo caso. Fracasa el diálogo EE.UU. – Irán, sube el petróleo pero la Bolsa ya no tiembla, solo acomoda el ritmo de subidas y bajadas a las noticias, pero siempre haciendo dinero. Ustedes no son inversores de éxito si están preocupados por el IPC que les vacía el bolsillo a mayor velocidad de lo habitual. No es fácil entender la lógica de la economía financiera cuando no te la puedes comer.

Dos crisis atrás ya renunciamos a apoyar con fondos el desarrollo y la democracia ajenas y ahora nos estorban las legiones de famélicos – y de muchas y muchos mejor formados, más humanos y más comprometidos que nosotros – en nuestra puerta. Que pasen, nos limpien las calles, nos sirvan una caña, cuiden a nuestros ancianos y se vayan a dormir de vuelta a su país. A diario, si es posible.

Pero tranquilos, que este ‘sindios’ de dar derechos a quien no ha cantado el himno ‘lololó’ a beneficio de la selección de fútbol lo finiquitarán Vox y PP, que ya se han repartido la Mesa del Parlamento de Castilla y León como antesala de todo lo demás. Ahora, que hasta ultras europeos como Giorgia Meloni intentan parecer otra cosa, quedan los nostálgicos de aquella España, reserva espiritual de Occidente frente a la democracia.

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