Entre tiendas de ropa, fogones y reformas: así construye Cáritas oportunidades de empleo para personas vulnerables en Murcia
El Diario, , 15-04-2026
Hace tiempo que la ropa de segunda mano dejó de ser una moda y ha pasado a formar parte de la vida de muchos ciudadanos. En el local de Calle Platería de Moda Re – , en el corazón de Murcia, la clientela es diversa y abarca todas las edades. Muchos de sus visitantes acuden a las instalaciones con frecuencia: lo demuestra la dependienta Jessica González al despedir al perro de un cliente por su nombre.
“Para mí ha sido volver a empezar a vivir. Vengo una hora antes porque me encanta mi trabajo”, explica a este diario la malagueña, que reside en Murcia desde hace 14 años, emocionada al pensar en el giro de 180 grados que ha dado su vida desde que es parte del proyecto de inserción Eh! Laborasortancias de Cáritas. “Nunca había cogido un ordenador en la vida. Me han puesto un maestro para mí nada más, de lenguaje y matemáticas”. A sus casi 50 años, ha encontrado su vocación, añade.
Cáritas tiene cuatro tiendas de segunda mano en la Región de Murcia: una en la capital, una en Cartagena, una en Lorca y otra en Caravaca de la Cruz. Durante 2025, Eh! Laboras recogió 567.051 kilos de ropa a través de 121 contenedores distribuidos en 27 municipios, aumentando un 15% el volumen con respecto al año anterior. Para Francisco Martínez, responsable de la línea textil de la empresa de inserción Eh! Laboras de Cáritas, lo más importante del proyecto es su impacto en la huella ecológica: “Hay que entrar a comprar por el beneficio medioambiental que podemos dejar a las generaciones siguientes”.
Toda la ropa recogida en contenedores de Cáritas se traslada a una planta donde se decide de qué manera se puede reciclar o reintroducir en circuitos de venta o donación. Tomasz Pyzik, un ciudadano polaco de 43 años, residente en Murcia desde hace nueve, se encarga de la logística. Sus ojos han visto ya muchos rincones de la Región. La vida le dio un revés personal hace un tiempo y en Cáritas ha encontrado una familia. “En la Región de Murcia hay mucha explotación y el trabajador no vale mucho. Pero aquí he encontrado mi valor de nuevo como persona y como hombre”, cuenta, con una sonrisa.
El proyecto textil de inserción de Cáritas se desarrolla a nivel estatal, donde existen casi 200 tiendas de Moda Re – . Martínez asegura que cada año se aumenta la recogida de prendas, porque la gente está más concienciada. El siguiente paso, cuenta, será conseguir que poco a poco las pedanías de la Región de Murcia también se sumen a ese esfuerzo colectivo.
Caminando junto a Adela y Antonio, educadora y trabajador social, respectivamente, nos acercamos al barrio de San Antón. Todas las personas que trabajan en la empresa de inserción les guardan un especial cariño: su labor consiste principalmente en trazar un plan de acción personalizado para cada uno de ellos, con objetivos que deben cumplir y formaciones que pueden completar para enriquecer su experiencia laboral y lograr insertarse con éxito en el mercado una vez finalizado su tiempo en Eh! Laboras. Pueden estar un máximo de tres años, pero la media suele quedarse entre seis meses y un año.
En la calle Santa Cecilia se encuentra la Escuela de Hostelería de Cáritas, que cuenta con un restaurante y una cafetería. En nueve años que lleva la escuela en marcha, 1.500 alumnos de 52 nacionalidades han pasado por sus modernas instalaciones, ya sea en cocina o en sala. La tasa de inserción, asegura Pilar García, su coordinadora, es del 95%. “Para mí, ellos son ejemplo de amor y supervivencia; aprendo todos los días”, comenta, arropada por dos alumnos de origen subsahariano, Mahamadou Keita y Mohameth Ngom. Este último, un senegalés de apenas 17 años, compagina su trabajo en la empresa de inserción —donde ahora mismo se encuentra en la cercana cafetería Detroit, también gestionado por la Escuela de Hostelería— con sus estudios de electricidad y su rol como delantero en el club de fútbol de Beniaján. Si tuviera que elegir, se queda con la hostelería: “Me gustaría ser jefe de sala”.
García explica que los alumnos y trabajadores de la Escuela de Hostelería tienen la oportunidad de formarse en instalaciones de primer nivel y participar en la preparación de caterings para más de 400 personas. Gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento de Santomera, también proporcionan comida de lunes a viernes a una escuela infantil del municipio, además de atender a los clientes de la cafetería y el restaurante. Los menús, muy elaborados, utilizan productos de la tierra, incidiendo en la importancia de la economía circular y sostenible.
La tercera rama de Eh! Laboras está centrada en reformas y construcción. La coordina Juan José Lucas, ingeniero de profesión. “Hacemos todo tipo de trabajo, en albañilería, carpintería, cerrajería… Estamos más especializados en albañilería, pladur y pintura. Mantenemos tanto nuestras instalaciones como distintas viviendas de particulares. También tenemos un convenio con el Ayuntamiento de Murcia para el mantenimiento de los centros culturales, centros de mayores, bibliotecas, auditorios…”, explica a este periódico.
Para Lucas, lo que más valor tiene es la responsabilidad y el compromiso. El equipo lo componen cinco oficiales y cinco trabajadores de inserción: “Hemos pasado de tener muy pocos trabajadores a tener un grupo de cinco y cinco. Mucho más volumen de trabajo, mucha más facturación, muchos más proyectos, muchos más compromisos, muchos más objetivos y muchos más compañeros con los que trabajamos”.
Lucas reconoce que le da pena cuando un compañero se marcha. Él mismo conoce bien el mercado y hace todo de su parte para que sea contratado en una empresa afín, desde sugerir formaciones hasta rotar a los trabajadores en diferentes proyectos para que adquieran la mayor experiencia posible. Juan Antonio Gil, sentado a su lado, asiente mientras habla. “Yo entiendo que esto tiene que ser un ciclo. Igual que a mí me ha hecho falta, entiendo que le puede hacer falta a otra gente”, señala, asegurando que le gustaría continuar dedicándose a la albañilería. Al igual que el resto de trabajadores de inserción, destaca la importancia del buen ambiente y la familia que forma el equipo, que va mucho más allá de lo profesional: también fomenta un cambio psicológico y personal para todos los que forman parte, especialmente después de haber vivido situaciones complicadas.
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