El lamento gitano del diputado Escudero en la Asamblea de Madrid por el veto en tanatorios: ¿Valen menos nuestros muertos?

Denuncia la discriminación y desata un choque con el Gobierno en la sesión de Control en la Asamblea

La Razón, Redactora jefa de Madrid, 09-04-2026

«Imaginen que esta noche, al salir del pleno, fallece su madre. Fallece su hijo. Imaginen esa sala de hospital, sosteniendo su mano mientras ven cómo exhala su último aliento. Ese instante en el que el mundo se derrumba ante sus ojos y saben que nada volverá a encajar… Imaginen quedarse sin fuerza, sin aire, con el dolor agarrándoles el cuello».

Así situaba a los diputados en el pleno de la Asamblea el diputado de Más Madrid Samuel Escudero. Era el comienzo de su denuncia contra el antigitanismo en la Cámara, con la que acaparó la atención.

Escudero colocaba a los diputados en esa escena para, a continuación, denunciar esa discriminación.«Imaginen sosteniendo una carpeta de papeles entre las manos, con rabia, con desesperación. Empiezan a llamar: no hay salas disponibles». Y así, una y otra vez. «Dos horas arrastrando el alma por un pasillo. Y entonces llega una frase que congela la sangre: sí hay salas disponibles, pero no se las dan porque son gitanos», denunció. En realidad, el diputado de Más Madrid relataba un caso vivido en primera persona: la pérdida, el pasado mes de enero, de su sobrino de seis años. Él se encargó de los trámites. Después, según explicó, lo han vivido otros gitanos, como el caso ocurrido a Abraham Jiménez al enterrar a su primo: «Una hora de discusión, de humillación, con el cuerpo esperando en la calle», relató. Y una única solución: el Tanatorio Sur. Un tanatorio con 50 salas y solo una disponible (para gitanos), una de las no reformadas, una de las pequeñas. «Las de siempre», denunció.

Después, con un discurso de tono elegíaco, interpeló a la Cámara: «¿Vale menos nuestro dolor? ¿Valen menos nuestros muertos? ¿Valen menos las lágrimas de una madre gitana? Porque, señorías, en el momento en que el dolor de una familia molesta más por quiénes son, el problema no está en las normas. Estamos fallando como sociedad. Estamos fallando como seres humanos», dijo, entre el llanto y la rabia, en una Cámara primero enmudecida y que después prorrumpió en aplausos de sus compañeros de Más Madrid. El asunto derivó en un enfrentamiento con la bancada popular. Entre otras razones, porque el diputado lanzó su denuncia en plena sesión de control al Gobierno, cuando la pregunta incluida en el orden del día era si la Comunidad de Madrid impartía cursos de formación sobre igualdad de trato y no discriminación. «Yo le contesto a la pregunta: sí, tenemos más de 60 cursos», respondió la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, tras solidarizarse previamente con el diputado: «Siento mucho que haya vivido esa situación».

La consejera defendió que «no vamos a convertir a la Administración en una cadena de cursos ideológicos», lo que generó críticas desde la bancada de Más Madrid. «Estoy contestando a lo que me han preguntado. No puedo dar solución a un problema», afirmó visiblemente irritada. Albert arremetió además contra la «formación ideológica» de Más Madrid («cómo ponerse gafas violetas») y contra la «discriminación a quienes no piensan como ustedes». Recordó el caso de la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, que «entró en una capilla para decir cosas contrarias al Papa con esvásticas». «Nuestra formación es seria y útil, centrada en las discriminaciones que existen de verdad, no en adoctrinar a los funcionarios con el último eslogan», defendió. La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, calificó su discurso de «cruel» y le exigió disculpas.

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