La ruta del Mediterráneo central bate récords de muertes mientras Europa endurece sus políticas migratorias
Al menos 70 personas murieron este domingo tras el naufragio de una embarcación que partió de Libia rumbo a Italia con 105 pasajeros. Este es el inicio de año más mortífero que se ha registrado en esta ruta. Las organizaciones señalan a Frontex por su inacción en los rescates y a las políticas de externalización de fronteras de la UE.
Público, , 06-04-2026El Mediterráneo central sigue siendo uno de los grandes cementerios de Europa. Al menos 70 personas murieron este domingo tras el naufragio de una embarcación que partió de Libia rumbo a Italia con 105 pasajeros, 32 sobrevivieron y las autoridades solo han recuperado dos cuerpos, mientras el resto permanecen desaparecidos en el mar. La tragedia fue detectada por el avión de reconocimiento Seabird 2, de la ONG Sea-Watch, que encontró la embarcación volcada con unas 15 personas aferradas “desesperadamente” al casco, mientras otras luchaban por mantenerse a flote entre cuerpos sin vida.
“Estábamos zarpando hacia una nueva operación de rescate cuando la noticia nos llegó. Los equipos del avión de rescate Seabird vieron un barco volcado en medio de la nada. Solo se salvaron aquellos que pudieron subir al fondo del barco y permanecer anclados, luchando contra el frío, las olas y el agotamiento. De 105, 32 sobrevivieron. Por suerte, el avión los encontró, presionó para un rescate inmediato, y dos barcos mercantes llegaron a la escena. De lo contrario todos se habrían ahogado y nunca lo habríamos sabido. Todavía tendríamos un naufragio invisible y silencioso como muchos otros”, ha relatado el rescatista griego Iasonas Apostolopoulos en X.
La embarcación, según ha compartido Sea-Watch, se encontraba en aguas libias, un territorio controlado por milicias armadas, por lo que, según explica el periodista José Bautista de porCausa, en estos lugares “los rescates dependen de organizaciones como Sea-Watch, que tiene medios muy limitados en comparación con los del Estado italiano o Frontex”. “Libia es un estado fallido. Estas milicias, a cambio de dinero de Italia y la Unión Europea, no dudan en dejar morir a la gente en el mar. Yo mismo he visto cómo abrían fuego contra embarcaciones de migrantes en mitad del Mediterráneo. Se dedican a hacer lo que les piden Frontex o el gobierno de Meloni: interceptar migrantes, llevarlos a tierra y encarcelarlos en condiciones infrahumanas”, explica.
“Este naufragio podría haberse evitado si la Comisión Europea hubiera creado un programa de búsqueda y rescate. ¡Hay que acabar con las muertes en el mar! ¡Transporte seguro ya!”, ha denunciado Sea-Watch en X.
Front-Lex, la organización que supervisa y denuncia las actuaciones de Frontex, ha documentado cómo la agencia europea de fronteras “obstaculiza sistemáticamente las operaciones de búsqueda y rescate” en el Mediterráneo central. Su director jurídico, Iftach Cohen, explica a Público que “el único objetivo de Frontex es impedir nuevos desembarcos en Europa. Cuando detecta una embarcación de personas refugiadas en peligro, evita sistemáticamente alertar a las ONG de rescate, incluso cuando se encuentran en las proximidades. En su lugar, notifica únicamente a la guardia costera y a milicias libias, entregando a estas personas a violaciones, tortura, esclavitud y muerte tras su retorno forzoso a Libia”.
El abogado explica que la maniobra de Frontex —evitar nuevas llegadas en lugar de salvar vidas— se evidencia cuando sus aeronaves de vigilancia detectan embarcaciones de personas refugiadas dentro de las aguas territoriales de un Estado miembro de la UE. “Incluso cuando las embarcaciones están extremadamente sobrecargadas y al borde de hundirse —como en los casos mortales de Pylos, en Grecia, o Cutro, en Italia— Frontex deja de clasificarlas como situaciones de peligro. De este modo, Grecia e Italia pueden evitar iniciar operaciones de búsqueda y rescate y tratar de devolver estas embarcaciones por sí mismas o incluso llamar a milicias libias para que entren en sus aguas territoriales y las devuelvan a Libia. Frontex es cómplice en la muerte de más de 700 personas en el naufragio de Pylos en 2023”, recuerda.
Las políticas migratorias de la UE
La mortalidad en la ruta central del Mediterráneo ha alcanzado cifras históricas. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se han registrado más de 768 muertes o desapariciones en enero y febrero —aunque alertan que el número podría ser mucho mayor por los llamados naufragios fantasma, en los que embarcaciones desaparecen sin dejar rastro—, siendo el inicio de año más mortífero que se ha registrado en esta ruta. Solo en los dos primeros meses del año, casi 11.000 personas lograron llegar a Europa, pero una de cada 15 no lo consiguieron y desaparecieron o murieron en alta mar, casi seis veces más que la media de los últimos cinco años, cuando la ruta ya era letal. Así, solo los primeros dos meses del año concentran ya más del 30% de todas las muertes documentadas por la OIM durante 2025.
Estos datos, según denuncian las organizaciones, reflejan el efecto de las políticas migratorias de externalización de fronteras impulsadas por la Unión Europea. “La UE apuesta por subcontratar a gobiernos africanos para que frenen de forma violenta esos flujos migratorios. España, otros países europeos y la propia Comisión Europea entregan cientos de millones de euros, equipamiento policial y entrenamiento a dictaduras de todo tipo, desde Marruecos y Libia hasta Mauritania. Es pan para hoy y hambre para mañana: estos regímenes violan derechos humanos y mantienen a la gente en condiciones de vida miserables”, denuncia Bautista.
Relacionado con este tema
Al menos 70 muertos en el naufragio de una embarcación frente a las costas de Libia
Agencias
Naufragio de una embarcación en Turquía que ha dejado 70 personas muertas.
“La militarización de estas rutas migratorias, como la del Mediterráneo central o la ruta atlántica hacia Canarias, se traduce en más muerte y más dinero para la Industria del Control Migratorio y para quienes trafican con la desesperación humana. Estas políticas tienen un coste humano y económico enorme, pero no sirven para frenar el movimiento de personas”, añade el periodista.
Mónica López, presidenta de CEAR subraya que, aunque ha descendido el número de personas que llegan de manera irregular a las costas europeas, el número de muertos ha aumentado. “Esto refleja que la ruta se ha vuelto más peligrosa. Las condiciones de salida, desde Libia, Túnez o Argelia, son peores que antes, y la criminalización del rescate marítimo complica todavía más la situación”, explica. Las trabas burocráticas impuestas por países como Italia —como la obligación de asignar un puerto de desembarco y limitar las operaciones de rescate— dejan a las ONG con menos capacidad de intervención, lo que aumenta las muertes en alta mar. “Italia una de las cosas que está haciendo es no autorizar el desembarco en el puerto más cercano, sino que a veces manda el desembarco para hacerlo en puertos del norte y las organizaciones no tienen combustible suficiente para llegar a ese punto”, denuncia.
A esto se suma que el escenario internacional, con la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y la expansión del conflicto hacia zonas del Mediterráneo oriental, podría aumentar aún más los flujos de esta ruta. “Von der Leyen declaró hace un mes y medio que había que poner en marcha la diplomacia migratoria para impedir que pudieran llegar refugiados por toda la desestabilización en Oriente Medio. Con el Pacto de Asilo y los reglamentos la Unión Europea ya está mostrando que intenta blindar Europa”, denuncia López.
La última medida que ha generado alarma en las organizaciones de derechos humanos es la aprobación en el Parlamento Europeo del nuevo reglamento de retorno. Este texto permitirá la deportación de migrantes a terceros países, siguiendo la lógica de la política de externalización que ya ha aplicado Italia en Albania, bajo el mandato de Giorgia Meloni. La norma autoriza la detención de niños y niñas, la separación de familias y facilita la creación de centros de migrantes fuera de las fronteras de la UE. Además, permite la deportación de personas hacia países con los que no tienen ningún vínculo. Para López, estas medidas “no solo dificultan la llegada segura de quienes huyen de conflictos o persecución, sino que también ponen en riesgo su vida y sus derechos fundamentales. Muchos migrantes quedan atrapados en centros de detención donde sufren torturas, violaciones y detenciones arbitrarias que vulneran la Convención de Ginebra”.
(Puede haber caducado)