Hablar de seguridad en las calles desde la izquierda: ¿un debate oportuno o rendirse al marco de la ultraderecha?

Emilio Delgado habló en el acto que compartió con Gabriel Rufián en febrero sobre la necesidad de que la izquierda recupere banderas como la de la seguridad para no dejárselas en bandeja al PP o Vox. 'Público' pregunta al diputado de Más Madrid y a otras figuras relevantes del espacio sobre la cuestión. Sobresale sobre el resto una idea: la contraposición entre la seguridad restrictiva y la que aporta "construir comunidad".

Gara, Samuel Martínez, 04-04-2026

Han aparecido en los últimos tiempos voces entre las izquierdas que ponen sobre la mesa temas y discusiones poco frecuentes en el espacio. En alguna medida, incomodan. Pero también fomentan la reflexión alrededor de elementos que están en el ambiente, que forman parte de la discusión social. Uno de ellos es el de la seguridad. En el acto que compartieron Gabriel Rufián y Emilio Delgado en la Sala Galileo de Madrid en febrero, el diputado de Más Madrid en la Asamblea dijo lo siguiente: “Nos cuesta mucho hablar de seguridad, hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas”. Fue una sentencia que levantó sarpullidos.

En conversación con Público, Delgado afirma que, cuando expresó esa idea, se le “tiraron al cuello”. “La izquierda”, continúa, “se teme a sí misma… Y eso es un error”. El político madrileño considera que “secuestrar la izquierda y mantenerla sin poder acceder a una parte del electorado” es jugar el partido con un tiro en el pie. “Pisas líneas rojas y te atacan”.

Saltan a la arena, fundamentalmente, dos preguntas. La primera es si es necesario que la izquierda hable de seguridad. En otras palabras, si la seguridad es un problema en España o, en todo caso, si preocupa a la sociedad y, por lo tanto, es necesario ofrecer una respuesta alternativa al modelo punitivista que proponen las derechas. La segunda, en qué términos hay que hacerlo. Hay un cierto consenso en ambas, aunque con matices —que llegan a ser diferencias— en los planteamientos.

Gerardo Pisarello, voz autorizada en los Comuns y figura relevante en el espacio, resume en una respuesta su posición con respecto a las dos interrogaciones. “No podemos frivolizar con el impacto de los hurtos o de las agresiones que padecen las clases populares”, expone. Pero continúa con la que es la idea central de su argumentación, compartida, a grandes rasgos, con todas las fuentes consultadas: “En cualquier caso, hay que rechazar con datos y valentía la amplificación arbitraria que la derecha hace de estos fenómenos y la respuesta puramente represiva y demagógica que plantea frente a ellos”.

Gerardo Pisarello: “Hay que rechazar la amplificación arbitraria que la derecha hace de la inseguridad”

Es un razonamiento parecido al que hace, también para Público, Miguel Urbán, exeurodiputado y líder de Anticapitalistas. Parte de una premisa clave: “En España, no tenemos un problema de inseguridad ciudadana”. Desde luego, los datos de criminalidad le dan la razón cuando menos a nivel comparado. Los números del Ministerio del Interior reflejan que no hay un aumento de la criminalidad en nuestro país. Eso, en términos globales. Sí hay, en cambio, algunos delitos que han experimentado un repunte. Es el caso de los delitos sexuales.

También, por supuesto, hay zonas más problemáticas que otras y precisamente eso es lo que quiso enfatizar Delgado en el acto de Chamberí. “El otro día”, explica en conversación con este medio, “vi un panfleto de una plataforma vecinal de Vallecas en el que se enumeraban los problemas del barrio… El segundo era la seguridad”. Por eso, el dirigente de Más Madrid en la Asamblea se niega a entregar la bandera de la seguridad a la extrema derecha “como ocurrió con la bandera de la libertad”.

“La inseguridad que pueda haber en las calles”, completa, “es un indicador de desigualdad”. Por lo tanto, “es un debate en el que las izquierdas tenemos que entrar con un discurso propio”.

Enrique Santiago, líder del espacio, en este caso de Izquierda Unida (IU) y del Partido Comunista de España (PCE), impugna ese discurso. “Nosotros tenemos claro que uno de los objetivos programáticos de la izquierda es que tiene que haber seguridad, pero humana”. Para él, introducir en el debate de las izquierdas la seguridad a la manera que lo hizo Delgado en la Sala Galileo alimenta “un modelo que construye la seguridad sobre la represión y la limitación de derechos y libertades”. Pero “hay otro modelo que habla de seguridad humana y que lo que persigue es garantizar derechos y, por lo tanto, erradicar las causas de malestar” que pueden llevar a la inseguridad.
De todas formas, en declaraciones a este medio, el político madrileño también rechaza de plano la lectura que hacen las derechas de cómo afrontar el problema de inseguridad que puede darse en algunos barrios. “Ellos lo circunscriben a inmigración y Policía”, explica. “Yo creo que la inmigración no tiene nada que ver”, abrocha: “Lo que hay que mirar es la renta”. Se refiere a que quienes se pueden ver abocados a algún tipo de delincuencia, muchas veces, son aquellos a los que el sistema ha expulsado. Sean de donde sean. Delgado, en definitiva, considera que la inseguridad en algunos barrios es un problema que hay que tratar sin reservas y que hay que competir a la extrema derecha en ese marco para evitar que arrastre potencial voto de izquierdas que no encuentre en los partidos del espacio una propuesta alternativa.

El abrigo del niño en el parque
Urbán ofrece una perspectiva muy distinta. “No podemos extrapolar casos de inseguridad aislados a marcos generales”. “Lo que hace eso”, remacha, “es alimentar los pánicos morales de la izquierda progre, que tiene miedo a los barrios obreros”. El político usa su caso personal para exponer su forma de encarar la cuestión. Urbán vive en el barrio madrileño de Lavapiés. “Es un lugar en el que existe una percepción de inseguridad”, que no es lo mismo que una realidad de inseguridad.

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¿Y cómo combatir esa percepción? Con comunidad. “Construyendo lazos comunitarios en el barrio”. Urbán señala, en este punto, cómo la gentrificación y el ataque constante de los fondos buitre o Airbnb ha convertido en tarea casi imposible tejer amistades, complicidades y apoyos en el vecindario. “Lavapiés pierde cuatro vecinos al día”.

“En los barrios muy atomizados y desestructurados”, continúa, “crece el elemento de inseguridad”. Porque también lo hace el de la soledad. “Y eso es lo que usa la extrema derecha para dar una solución securitaria excluyente con el binomio inseguridad-migración”. “Para la extrema derecha”, remata, “la gran propuesta es la expulsión de una parte de la sociedad y, por lo tanto, fracturar de nuevo la comunidad, los barrios y la sociedad”. Esa es la razón por la que ve tan importante “no comprar el marco punitivo” que ofrecen fuerzas como Vox.

Completa la idea. “Tú tienes que poder dejar a tu hijo bajar a la calle a jugar al fútbol” —recoge el ejemplo que usó Delgado en el acto con Rufián— “porque conoce al resto de niños del parque”. “Lo que te da seguridad no es más Policía, sino conocer a tu vecino, saber cómo se llama, poder confiar en él”. “¡Eso es seguridad!”, exclama el que fuera eurodiputado entre 2015 y 2024: “Que tu hijo pierda el abrigo en el parque y un padre de otro niño lo recoja porque sabe que es suyo y te lo lleve a casa”. A fin de cuentas, abrocha, “tú le dejas las llaves a tu vecino, no al policía”.

Miguel Urbán: “Tú le dejas las llaves de tu casa a tu vecino, no a la policía”

Es la misma idea que aportó, en una entrevista con Público, Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Asamblea: “En los barrios, cada día hay más pisos turísticos, se van cerrando los comercios de toda la vida y eso genera inseguridad porque se va la vida. Lo que hay que hacer precisamente es volver a tejer lazos comunitarios”.

En la misma entrevista, Bergerot habla de la “sensación de abandono” de algunas zonas, que “se traduce en sensación de inseguridad”. También en ese esquinazo se encuentra con Urbán. “Tú ves el nivel de limpieza que hay en algunos barrios y te das cuenta de que hay un elemento de planificación institucional de degradación del barrio”. Se refieren a que es una decisión política mantener Chamberí con un nivel alto de limpieza y de confort para los vecinos y Vallecas o Carabanchel, con otro.

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En lo que hay un consenso total entre todas las voces que han intervenido en este reportaje es en la importancia de la prevención por encima del castigo o la represión. “Hay que mostrar con evidencia a la ciudadanía de a pie que un modelo de seguridad integral, basado en la prevención y en una mayor justicia social es más eficaz, más realista y humanista que las soflamas demagógicas de la ultraderecha”, condensa Pisarello.

Coinciden Delgado, Urbán y Santiago. Este último señala la necesidad de crear empleo para generar seguridad en los barrios. Además, remarca también la relevancia de que la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana —encima de la mesa desde hace meses— esté a la altura.

Enrique Santiago propone que las sanciones sean “proporcionales” según los ingresos de quien ha cometido el delito

“Necesitamos que las sanciones sean más restaurativas”, concreta. “Y también que reviertan en beneficios para la comunidad”. El portavoz de IU en el Congreso cree que tendrían que existir “mecanismos de gradación” de las sanciones según los ingresos, es decir, “que sean proporcionales a los posibles que tiene quien comete el delito”. También aprovecha Santiago para posicionarse de nuevo en contra de leyes como la de multirreincidencia, aprobada hace pocos días en la Cámara Baja. Recuerda que existen estudios que evidencian que una pena de prisión para un delincuente menor le da muchas papeletas para acabar convirtiéndolo en un perfil complicado.

Pisarello recuerda un caso de éxito de su etapa teniente de alcalde de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, que fue desde 2015 hasta 2019. “Nosotros logramos que muchos manteros de origen migrante pudieran convertirse en cooperativistas y vender sus productos legalmente”. Fue un movimiento que permitió que “lo que se veía como un problema de seguridad se convirtiera en un ejemplo de una economía diferente, inclusiva y beneficiosa para el conjunto de la sociedad”.

Es todavía una incógnita si la seguridad ciudadana se impondrá como un debate entre las izquierdas o si se quedará en una tentativa de Delgado que le salió rana. Las figuras políticas con las que ha hablado este medio no rehúyen el asunto, pero sí reprochan al de Más Madrid los términos en los que lo aborda. Delgado cree que la izquierda no debe renunciar a temas para que los ostente sin competencia la extrema derecha. El resto de políticos consultados —y es un convencimiento generalizado entre las fuerzas políticas que integran el espacio— creen que partir de la premisa de que existe un problema de seguridad en España ya es comprar un marco interesado e instalado desde el extremo derecho del tablero político.

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