Slavoj Zizek: "Las grandes empresas tecnológicas están arruinando nuestro estilo de vida mucho más que los inmigrantes"
El filósofo más provocador del mundo reúne sus últimas reflexiones sobre Trump, Gaza, Gisèle Pelicot y el metaverso en torno al lugar de destrucción y regeneración donde vivimos hoy. "Desde que ha empezado la guerra de Irán se ha dejado de hablar del 'caso Epstein'", alerta
El Mundo, , 07-04-2026«Uno sólo es amigo de verdad de las personas a las que puede insultar o que le insulten. Aunque hemos hablado bastante últimamente, a usted no lo conozco lo suficiente. Así que no le diré lo que suelo decirle a mis amigos». Lo que viene después es un comentario escatológico-sexual irreproducible en estas líneas pero revelador del talante burlón, desmesurado y siempre políticamente incorrecto de Slavoj Zizek.
Para entrevistar al popular pensador, psicoanalista, crítico cultural y agitador que se define como «comunista moderadamente conservador» lo de menos es leer el libro que esté promocionando; en este caso, Punto cero (Paidós). Para entrevistar al filósofo más provocador del planeta lo de más es intentar seguirle el ritmo y asumir que sus respuestas pueden ser arborescentes u oblicuas, aunque también hilarantes y apelativas. Siempre generoso con su tiempo, es imposible saber cuándo es gato y cuándo pelotita: nunca deja de brincar.
Zizek (Liubliana, 76 años) reúne en el volumen algunas de sus últimas reflexiones sobre la reelección de Trump, la guerra en Gaza, el caso Pelicot y el metaverso. También la resaca de su polémico discurso en la Feria del Libro de Fráncfort de 2023, cuando se atrevió a introducir matices a la respuesta militar de Tel Aviv a los ataques de Hamas del 7 de octubre. El concepto punto cero, por cierto, hace referencia tanto al lugar de aniquilación como de regeneración en el que, sostiene, vivimos en estos tiempos de caos.
En un ensayo de 2023 mencionó la posibilidad de que un conflicto regional en Oriente Próximo escalara a guerra global y habló de los planes de Israel para cambiar el régimen iraní. ¿Qué balance hace de la operación ‘Furia épica’ de momento?
Tengo la impresión de que Netanyahu está manejando a Trump, porque este ataque no es lo uno esperaba de él. ¿Dónde están ahora los simpatizantes MAGA que decían Fuck Ukraine y a los que no les concernía nada que no fuera America First? Me preocupa que Trump se comporta cada vez más como un tipo inmoral y ajeno a cualquier acuerdo internacional. Al principio de la operación declaró que estaba liberando al pueblo iraní y llevando allí la democracia, como hizo con la operación en Venezuela. Después dijo que quería el control del programa sistema nuclear y blablablá. Lo de la democracia ya había pasado a un segundo plano.
¿Imponer la democracia a bombazos, además de un cliché, es una mala idea?
Es una locura. Lo vimos en Gaza. Israel siempre argumentaba: «Estamos liberando a los gazatíes del terror de Hamas». Ahora lo único que ha quedado en la Franja es Hamas, precisamente… Volviendo a lo que decía antes, Trump se comporta cada vez más como el amo del mundo. Interviene donde quiere sin reparar en las consideraciones legales. Yo estoy en contra del régimen de los ayatolás. Escribí recientemente un texto sobre su brutalidad. Puede observarse que en el seno del poder iraní existen conflictos y tensiones. Jamenei emitió una fetua [decreto religioso] contra el desarrollo, almacenamiento y uso de armas nucleares. La paradoja es que con el ataque a la República Islámica han surgido los verdaderos intransigentes. ¿Le suena el nombre de Ali Larijani, uno de los hombres fuertes del régimen? [la entrevista se realizó antes de su eliminación]
Sí, claro.
Supuestamente, fue él quien dirigió la represión de las protestas callejeras donde murieron entre 3.000 y 30.000 manifestantes. ¿Sabe qué formación tiene? Me resulta fascinante: es licenciado en Informática y Matemáticas y tiene un doctorado y un máster en Filosofía Occidental. Dedicó su tesis doctoral a Kant. Pero no a las ideas del pensador alemán sobre Dios y la religión, sino a la noción kantiana de las matemáticas, el tiempo y el espacio. Es una persona con una formación elevada que siempre había mantenido un perfil moderado y ahora se ha radicalizado. Mis amigos en Irán me dicen que la cuestión ya no es quién está a favor o en contra del régimen. El sha no es popular, los ayatolás tienen el respaldo de entre el 10% y el 20% de la población… y la mayoría sólo quiere sobrevivir. Está desesperada y tiene miedo. Los que simpatizaban con EEUU y estaban dispuestos a tolerar cualquier acción con tal de que cayese el régimen están cambiando de opinión. El único plan que veo detrás de todo esto es el de Israel para lograr la seguridad absoluta en Oriente Próximo a través del control de la región.
“Cada vez más países están recurriendo al apoyo discreto de organizaciones ilegales o violentas”
Como practicante del humor negro, tengo que preguntarle si la idea de Trump de convertir Gaza en la Riviera de Oriente Medio le hizo reír o llorar.
Las dos cosas al mismo tiempo. Trump se mueve en el territorio de la posverdad. Él dice cualquier cosa, alguien lo refuta empíricamente y demuestra que está equivocado, pero a él no le importa. Sigue y sigue y sigue. Le pongo un ejemplo. Melania, el documental sobre la primera dama de EEUU eslovena y muy odiada en mi país, por cierto ha sido un fracaso. Sin embargo, Trump ha declarado que ha sido un éxito rotundo. Lo que quiero decir es que él mantiene su enfoque a toda costa. Quiere decir quién es el presidente de Venezuela, el líder supremo en Irán… A pesar de todos los compromisos que ha suscrito con él, ha declarado sobre el primer ministro Starmer: “No le conviene a Reino Unido, más vale que lo sustituyan” o algo así. Trump y, a otro nivel, Putin están jugando al mismo juego de las grandes potencias. Trump está aplicando esta violencia fuera y también dentro de su propio país, como hemos visto con el ICE. He escrito sobre este paralelismo. Cada vez más países están recurriendo al apoyo discreto de organizaciones ilegales o violentas. Los colonos israelíes de Cisjordania han creado sus propias bandas. Israel, la única democracia de Oriente Próximo, alega: «Nosotros no somos». Pero lo consiente.
Reconoce que el comunismo se ha vuelto inoperativo como visión política para confrontar grandes desafíos de nuestro tiempo como la IA, la guerra o la crisis climática. ¿Por qué lo dice y qué comentarios le hacen sus lectores de antiguos países comunistas?
No recibo muchos mensajes de estos países porque prácticamente ya no quedan comunistas en ellos… Algunos neomarxistas siguen al italiano Domenico Losurdo, intentan rehabilitar a Stalin y Mao… Hay una figura que no es de izquierdas sino más bien conservadora cuyos comentarios políticos se escuchan hoy con atención. Me refiero a la alemana Sabine Hossenfelder, divulgadora de Física Cuántica. Recientemente ha dicho que, con la marcha actual de la economía, nos acercamos a la autodestrucción. También que hace falta un mecanismo transnacional que regule la economía con independencia del mercado. «Algo como lo que tiene China», ha señalado. En este sentido, sigo siendo comunista. No hablo del Politburó, sino del sentido común. Necesitamos cierta coordinación global. El mercado ya no puede hacerlo. Trump y Putin lo saben. Hay otro autor italiano que me gusta y que imagino que será popular en España. Me refiero a Giuliano da Empoli, el autor de la novela El mago del Kremlin (Seix Barral). Dice que están surgiendo unos políticos, como Bukele en El Salvador o Traoré en Burkina Faso, a los que llama depredadores y que se presentan como los únicos capaces de actuar con eficacia. Esa es la tendencia dominante en la actualidad: ser brutal. El auge de este perfil es una tragedia. Sigo pensando que la mejor herramienta para analizar el mundo actual es la Ilustración europea, aunque lo que los europeos consideramos argumento racional ya no tiene ningún valor.
«Con el auge de la derecha populista en Europa, la izquierda ha alcanzado su punto cero, por lo que tendrá que reinventarse a sí misma por completo o perecerá», escribió tras la reelección de Trump. ¿La izquierda ha avanzado algo desde entonces?
Admito que soy pesimista, pero veamos qué ha pasado con Zohran Mamdani. No ha promovido una gran visión para llegar a la alcaldía. Simplemente ha dicho: «En Nueva York tenemos estos problemas concretos». El alcalde de Mineápolis también ha plantado cara al Gobierno federal. No hay que subestimar a estos movimientos locales que se centran en cuestiones específicas: así nació el trumpismo. Al margen de Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y Mamdani, el Partido Demócrata se ha desintegrado. Está sumido en la desorganización y no ofrece ninguna contravisión. Asistimos, como diría Gramsci, a una lucha por la apropiación de ciertos elementos ideológicos. La izquierda no debería regalar a sus rivales temas como la forma de vida o el patriotismo, sino pelear por ellos. No todo patriotismo es fascismo. A quienes se oponen a la inmigración hay que decirles: nos gusta nuestro estilo de vida, pero las grandes compañías tecnológicas lo están arruinando mucho más que los inmigrantes. Seamos realistas y planteemos soluciones que estén en nuestras manos a problemas concretos: que haya guarderías gratuitas, etc. Mamdani lo sabe.
“Sigo creyendo que la mejor herramienta para analizar el mundo actual es la Ilustración europea”
Tengo curiosidad por saber su opinión sobre ‘Diella’, la IA que Albania ha convertido en la primera ministra no humana del mundo para combatir la corrupción.
Déjeme decirle de entrada que no soy de los que creen que la batalla contra la IA está perdida y que seremos dominados por la tecnología. ¿Ha visto la serie Pluribus, en la que sólo 13 personas de todo el mundo resultan inmunes a un virus alienígena?
Pues sí, ¿por qué?
Los espectadores se fijan en los 13 supervivientes, pero a mí me interesan más las personas que forman la mente colmena y se hacen pasar por personas felices. Hay una escena en la que se ve lo miserables que son sus vidas, durmiendo todos juntos en el suelo de un pabellón deportivo. El gran error del marxismo fue vincular las relaciones sociales al desarrollo de las fuerzas productivas. Recuerdo que internet surgió como un poder descentralizador. La IA puede ser muy peligrosa si permanece bajo la tutela de los grandes emporios tecnológicos.
Confiesa que disfruta escuchando pódcasts sobre los trucos de los magos. ¿Qué podemos aprender de la magia en estos tiempos tan poco propicios para la fantasía… pero tan favorables para los tramposos?
Trump y otros líderes emplean trucos para distraer la atención. Por ejemplo, desde que ha empezado la guerra de Irán se ha dejado de hablar del caso Epstein. He reflexionado sobre el Estado profundo como espacio social de corrupción y explotación sexual en el que conviven desde Steve Banon hasta Noam Chomsky.
¿Sigue recibiendo mensajes, amenazas o insultos por su discurso en la Feria del Libro de Fráncfort?
No. Sucede algo aun más paradójico. Al Jazeera y algunos izquierdistas eslovenos ahora me tachan de sionista por insistir en proponer la solución de dos Estados. Sé que ya no es posible. Pero la alternativa a que israelíes y palestinos se sigan matando entre sí es encontrar alguna forma de cooperación. Esto ya es sionismo para los fanáticos propalestinos, que ven a Hamas como un movimiento de resistencia. Yo me opongo frontalmente. Nadie habla de que Israel permitió la financiación de Hamas durante años para para dividir a los palestinos. Es una cuestión complejísima y yo no creo en fórmulas simplistas.
Volviendo al tema central de ‘Punto cero’, ¿qué piensa cuando oye la expresión «Todo va a estar bien»?
Pienso: depende de para quién. Cuando algún idiota me pide que le recomiende una película con una final feliz, le respondo Melancolía, donde la corrupta civilización humana es borrada de la faz de la Tierra. Esta es mi postura básica. Hay quien piensa que fui yo quien trajo de vuelta y tradujo mal la famosa frase de Gramsci: «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos». No estoy de acuerdo con Gramsci en estos. Los monstruos no son una excepción. La historia se encamina hacia una catástrofe mórbida. Necesitamos actuar y coger un desvío porque si no, estamos perdidos.
¿Me recomienda ver ‘Melania’?
[Risas] ¡No!
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