El retorno de refugiados sirios divide a la Gran Coalición alemana
Los socialdemócratas recuerdan a Merz que muchos ocupan empleos esenciales en sectores como los cuidados y el transporte
La Razón, , 03-04-2026La
vuelta a su país de origen de la mayoría de los cerca de un millón de refugiados sirios que vinieron a Alemania
durante la guerra parece concretarse. En el país que entonces gobernaba la canciller Angela Merkel, que los recibió con las puertas abiertas, se encuentra
la mayor diáspora siria de la Unión Europea.
A principios de esta semana, el canciller alemán Friedrich Merz, durante una visita del nuevo gobernante islamista del país, Ahmed al – Sharaa, aseguró que
la mayor parte de las personas que pudieron refugiarse en Alemania procedentes de Siria tendrá que volver más pronto que tarde.
El mandatario explicó en una rueda de prensa conjunta que habían acordado devolver alrededor de un 80 % de estas personas, lo que supondría casi 800.000. Unos 70.000 tienen un permiso de trabajo indefinido, 77.000 se encuentran en proceso de solicitud de asilo y 663.000 cuentan con un permiso de estancia temporal, según datos oficiales.
Dos días después, en una entrevista, Al – Sharaa desmintió dicha cifra y aseguró que
primero habría que reconstruir el país para que las personas deseen volver. El jueves, además, el ministro de Exteriores, Asaad al – Schaibani, aseguró en su cuenta de X, que
«rechazamos las deportaciones forzadas» y que la diáspora siria no es una carga para los países en los que residen, sino un recurso.
En Alemania trabajan actualmente más de 5.700 médicos sirios, y la Sociedad Alemana de Hospitales se mostró descontenta con las declaraciones del canciller. Una portavoz de dicha asociación aseguró a la agencia de noticias Redaktionsnetzwerk Deutschland que los sirios constituyen el mayor grupo de médicos extranjeros y se han convertido en una pieza fundamental del sistema sanitario.
El diario económico “Handelsblatt” comentaba que las declaraciones de Merz eran muy arriesgadas y podrían costarle votos. Cabe recordar que las mayores manifestaciones de los últimos tiempos tuvieron lugar después de que se conociera que el partido ultraderechista Alternativa por Alemania planeaba deportar a millones de personas. El experto en política exterior del partido cristianodemócrata, Roderich Kiesewetter, criticó al canciller y aseguró que se había enviado una señal equivocada, ya que con
una declaración así se genera la expectativa de que cientos de miles de personas, que en su mayoría están integradas y forman parte de la sociedad, se marchen pronto.
Y es que
muchos de los refugiados no quieren marcharse.
Por un lado, muchos llevan en Alemania más de una década, han encontrado trabajo y ayudan a sus familias en Siria mediante el envío de dinero. Para Alemania, además, esto supondría la pérdida de trabajadores en sectores cruciales como los cuidados o el transporte, que desde hace tiempo necesitan mano de obra y no consiguen cubrir todos los puestos debido al envejecimiento de la población. Este es el argumento del partido socialdemócrata, que gobierna en coalición con Merz y que se ha mostrado molesto con sus declaraciones.
Por otro lado,
a muchos sirios la situación en su país les sigue pareciendo demasiado peligrosa.
En el caso de algunas minorías, como los drusos, existe una sensación de inseguridad tras varias matanzas ocurridas después de la llegada al poder del nuevo gobierno islamista. En general, muchos sirios aseguran que la situación aún no les parece segura. En el hotel Ritz – Carlton, donde se alojó el lunes el otrora islamista, anteriormente buscado como terrorista y con una recompensa sobre su cabeza, un grupo de sus acólitos gritó «Alá es grande» a su llegada, mientras miles de personas se manifestaban en su contra a las puertas del edificio.
Otra de las razones por las que buena parte no quiere volver es
el desastroso estado en el que se encuentra el país, que tras la guerra tuvo que lidiar con una crisis económica y duras sanciones
que han impedido hasta ahora su reconstrucción. En ese sentido, el Gobierno alemán se ha interesado por estas labores y ha ofrecido financiar la construcción de varias instalaciones en el país. Cuarenta empresas alemanas se reunieron en Berlín con la delegación siria, interesadas en participar en la reconstrucción.
No todos critican al canciller Merz. El ministro del Interior del estado de Hesse, de su mismo partido, Roman Poseck, aseguró el miércoles que las deportaciones masivas podrían llevarse a cabo por medio de barcos si no fuera posible realizarlas en vuelos, especialmente en estos momentos, dada la situación internacional del tráfico aéreo. Afirmó que
apoya a Merz en sus declaraciones porque los sirios que se encuentran en Alemania «son necesarios en su país para la reconstrucción»,
según explicó al diario Die Welt. También aseguró que, sin más deportaciones, no será posible motivar el retorno voluntario.
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