Tuberculosis, indicador de desigualdad en Sevilla

Sube un 35% la incidencia en personas vulnerables de la ciudad, que casi triplica el umbral de contagios recomendado por la OMS

La Razón, Elena Genillo, 03-04-2026

La tuberculosis es una

enfermedad social p

orque su propagación y severidad están íntimamente ligadas a la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y la falta de acceso a los servicios de salud. Actúa como un

indicador de la desigualdad,

afectando desproporcionadamente a poblaciones vulnerables. Una evidencia que se plasma en Andalucía, donde esta enfermedad que ya se consideraba de otro siglo, ha vuelto a resurgir desde la pandemia.

La tendencia decreciente de casos de tuberculosis registrada desde 1992 se rompió en 2019. Lo normal era que, año tras año, la tasa de contagio descendiera en torno a un 2%. Pero, entre

2020 y 2022, creció casi un 4%

y se ha pasado de 657 casosen 2019 a 644 en 2024 y

723 el año pasado.

Almería y Sevilla son las que presentan las tasas más altas, principalmente por la situación desfavorable de algunos de sus barrios.

En Andalucía

cinco distritos superan los umbrales de baja incidencia

establecidos por la OMS, es decir por debajo del 5%: Poniente de Almería (24,51%), Sevilla (14,22%), Levante – Alto Almanzora (11,45%), Huelva Costa (11,33%) y Almería (11,11%), según los datos del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía para los años 2002 – 2023.

«La tuberculosis siempre se ha relacionado con

poblaciones con bajo nivel socioeconómico,

países pobres con mala infraestructura sanitaria y, básicamente las zonas descritas son las que tienen mayor vulnerabilidad tanto social como económica. Otro factor importante relacionado con lo anterior es que cuentan con

población migrante o denominada flotante

con difícil control epidemiológico de los casos confirmados y sospechosos, a lo que hay que sumar el problema de la vivienda y los hacinamientos», apunta el especialista en neumología del Hospital Vithas Sevilla, César Aurelio Gutiérrez.

Según este especialista, es previsible que la incidencia de la tuberculosis siga creciendo «debido a varios factores: «El retraso en el diagnóstico, la resistencia al tratamiento, el aumento de casos importados y la

dificultad del rastreo

de casos sospechosos por factores socioeconómicos». En esto, precisamente hizo hincapié el grupo de trabajo de la

Unidad de Tuberculosis del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Este grupo se constituyó para mitigar la incidencia creciente de la tuberculosis en la ciudad de Sevilla y lograr que los nuevos casos se puedan controlar con el diagnóstico y tratamiento temprano.

Los datos presentados en su último informe son demoledores: en la ciudad de Sevilla la

tasa de incidencia de tuberculosis aumentó un 82,9%

entre 2022 y 2024, y ha continuado creciendo un 10% en el último año situándose en 2025 en

18 casos por 100.000 habitantes.

Una consecuencia del alto porcentaje de

abandono del tratamiento,

que se sitúa en la ciudad en torno al 30%. Y es que para la curación de la tuberculosis se requieren entre

seis y nueve meses de tratamiento oral,

por lo que conseguir la cumplimentación del tratamiento «se convierte en una tarea muy complicada para los colectivos en situación de vulnerabilidad social: personas en situación de calle con toxicomanías, alcoholismo, que viven en situaciones de hacinamiento o inmigrantes en situación de exclusión social, por ejemplo», apuntó este grupo de trabajo.

En el estudio presentado en la VIII Jornada de Tuberculosis de Sevilla se demostró que entre los años 2021 y 2024 el í

ndice de complejidad social

de los casos (considerando factores como inmigración, personas sin domicilio fijo, residencia en zona de nivel socioeconómico bajo o muy bajo, drogadicción, alcoholismo y personas institucionalizadas)

aumentó un 35%,

mientras que el índice de complejidad clínica se mantuvo estable, «lo que refleja claramente que la tuberculosis es una enfermedad social y que es necesario disponer de recursos sociosanitarios si queremos conseguir su erradicación y cumplir con los objetivos de la OMS».

Según el especislita en nuemología César Aurelio Gutiérrez el acceso precoz al tratamiento, así como lograr su adherencia son dos de los grandes retos a los que se enfrentan los servicios sanitarios. Pero el más grave es, sin duda, la

resistencia a los antibióticos

utilizados para tratar esta enfermedad. «Desde las unidades de neumología trabajamos enfocados en un diagnóstico precoz, estudio de contactos, tratamiento dirigido y vigilad, y tratamiento específico para pacientes con resistencias bacterianas. En este sentido es cada vez más frecuente que los hospitales cuentan con consultas especializadas en tuberculosis para este fin», destaca.

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