Mujer de 37 años y migrante, el perfil de la prostitución en Galicia
Un estudio presentado en Vigo señala que los proxenetas «utilizan las drogas como método de control de estas mujeres »
La Voz de Galicia, , 28-03-2026El perfil de la prostitución en Galicia se corresponde con el de una mujer de 37 años, de origen migrante, víctima de trata y que consume, sobre todo, alcohol como método de evasión de su día a día. Así lo refleja el estudio que la asociación luguesa Aliad Ultreia y las investigadoras Laura Redondo (Universidade de Vigo) y Tania Corrás (Universidade Intercontinental de la Empresa) presentaron ayer en unas jornadas formativas en el Marco de Vigo. Para llevar a cabo el estudio, llevaron a cabo (o hicieron) entrevistas con 170 víctimas de explotación sexual en Galicia (158 mujeres y 13 mujeres transexuales), con la intención de registrar la relación entre la explotación sexual como factor de riesgo para la salud a través del consumo de sustancias.
El estudio también alerta de que la mujer explotada sexualmente en Galicia no es captada de joven. La mayoría comenzó a prostituirse a una edad cercana o superior a los 30 años (de las entrevistadas, la más joven tenía 18 y la de mayor edad, 65). Además, ponen el foco en que la mayoría de las migrantes son explotadas al poco de llegar al país y que se inician en el consumo de sustancias al poco de empezar. El 90 % de ellas consume alcohol y, según la investigadora Tania Corrás, «hay un patrón evidente de policonsumo», es decir, que toman más de una sustancia a la vez. «El 64,7 % indicó que había consumido cocaína alguna vez en su vida», continúa. El informe también relaciona directamente el riesgo de sufrir una adicción con la explotación sexual y recuerda que «cuanto antes se comience, mayor probabilidad hay de un mayor consumo, especialmente de cannabis y cocaína».
La investigadora Laura Redondo también puso el foco en que los «puteros y proxenetas utilizan las drogas como método de control de estas mujeres ». Muchas de ellas comienzan a prostituirse a través del consumo de sustancias; existen hombres captadores que fingen tener una relación para aprovecharse de su vulnerabilidad y someterlas. «Tienes dos estrategias: violarlas para generar vulnerabilidad y miedo o impulsar el consumo de sustancias para crear una adicción», añade la investigadora. Una vez captadas, las drogas les sirven a los proxenetas para mantenerlas atadas. Asimismo, muchas recurren a estas sustancias como método de evasión ante la violencia y el dolor que sufren. Por último, la adicción provoca que, tras salir de ese círculo vicioso, les sea más difícil adaptarse por las secuelas y los fallos de un sistema que todavía no ofrece suficientes recursos para mujeres con problemas de adicción.
El estudio liderado por Aliad Ultreia estaba centrado en las mujeres que ejercen, sobre todo, en clubes de alterne; pero trabajadoras de otras asociaciones presentes en la jornada, como Asfedro, recordaron que en sus centros también reciben a muchas mujeres , especialmente consumidoras de heroína, que se prostituyen para conseguir su dosis o que ejercen en habitaciones particulares. Insistieron en que es un perfil al que es todavía más difícil asistir.
Tras la presentación del estudio, la asociación Érguete (Vigo) y la Fundación Emet (Córdoba) detallaron cómo trabajan en sus recursos especializados para mujeres con problemas de adicción, quienes presentan una mayor vulnerabilidad a las sustancias y son víctimas de más violencia que los hombres. «Es un perfil que necesita una atención personalizada. Ellas nunca saben qué quieren. Viven por y para otras personas», indicó la psicóloga de la asociación, Vanesa Álvarez, que explica que las mujeres con estas adicciones también sufren cuadros de codependencia que dificultan su proceso para luchas contra la adicción, ya que no se priorizan a sí mismas.
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