La ONU reconoce la esclavitud de africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave»

La Unión Africana y Amnistía Internacional (AI) celebraron que la ONU haya reconocido la esclavitud de los africanos como el «crimen más grave contra la humanidad». EEUU, Israel y Argentina rechazaron la resolución.

Gara, Naiz, 27-03-2026

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el miércoles una resolución impulsada por Ghana que reconoce la trata y esclavitud de africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave» debido a su «magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias duraderas» en el marco del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. La Unión Africana (UA) y Amnistía Internacional (AI) lo celebraron como un paso hacia la justicia.

El texto –aprobado con 123 votos a favor, 52 abstenciones y tres votos en contra– reafirma su «reconocimiento colectivo de las repercusiones profundas y duraderas de los abominables regímenes de la esclavitud y el colonialismo», así como «la persistencia de la discriminación racial y el neocolonialismo sobre los africanos y las personas afrodescendientes».

Remarca que «todo ello sigue causando inmenso sufrimiento, alteración cultural, la explotación económica, trauma emocional y discriminación incesante» en los africanos y las personas afrodescendientes a lo largo de la historia.

El texto reconoce que «las secuelas de la esclavitud y la trata transatlántica de esclavos persisten hoy en día en forma de racismo estructural, desigualdades raciales, subdesarrollo, marginación y disparidades socioeconómicas que afectan a los africanos y a las personas afrodescendientes en todas las partes del mundo».

La resolución recoge que, en diversos contextos históricos, se han concedido «reparaciones y otras formas de resarcimiento ante delitos graves cometidos contra grupos concretos», si bien «aún no se ha establecido un marco de reparación integral para la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos, a pesar de su magnitud, duración y consecuencias duraderas».

También pide «la restitución inmediata, sin trabas y sin costo alguno de los bienes culturales, objetos de arte, monumentos, piezas de museo, artefactos, manuscritos y documentos, así como de los archivos nacionales uue tengan valor espiritual, histórico y cultural o de otro tipo para los países de origen».

La Presidencia de Ghana indicó que la propuesta «busca hacer avanzar el diálogo global más allá del reconocimiento simbólico hacia la responsabilidad jurídica».

El secretario general de la ONU, António Guterres, se refirió a la trata transatlántica de esclavos como una «traición profunda a la dignidad humana» y denunció que se convirtiera en «una maquinaria de explotación masiva y deshumanización deliberada».

“Es el momento de hacer frente a las secuelas duraderas de la desigualdad y el racismo. Nunca olvidaremos a las víctimas de la esclavitud. Y nunca debemos olvidar el sistema perverso que la mantuvo durante tanto tiempo”, declaró.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, aseguró que el comercio de esclavos es una de “las violaciones más graves de los derechos humanos de la historia de la humanidad”, que constituye una ofensa a los principios recogidos por la Carta de las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Votaciones

Israel, Estados Unidos y Argentina votaron en contra de la resolución, mientras que el Estado español, Portugal, Gran Bretaña, Países Bajos o Alemania se abstuvieron.

Dan Negrea, representante de EEUU ante el Consejo Económico y Social de la ONU, justificó el sentido de su voto por ser «muy problemático en innumerables aspectos».

El presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, aplaudió esta «decisión histórica que representa un paso importante hacia la verdad, la justicia y la sanación, y refuerza la urgente necesidad de abordar el legado de la esclavitud».

Pidió «impulsar una agenda global de justicia reparadora» que compense los daños de la esclavitud y la trata trasatlántica de esclavos.

En el mismo sentido se pronunció AI, que espera que la resolución «inicie el camino hacia la justicia para los africanos y las personas de ascendencia africana, y marque un avance positivo en un momento en que el derecho internacional está siendo atacado».

«Es un paso trascendental hacia el reconocimiento legal y la reparación para quienes han sufrido los daños persistentes de la esclavitud en todo el mundo», valoró.

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