Mette Frederiksen, la socialista danesa que cierra filas con Meloni en migración
La primera ministra de Dinamarca se ha convertido en una de las principales impulsoras de las políticas migratorias más duras en la Unión Europea.
Público, , 26-03-2026La Unión Europea actual es la más derechizada de la historia. La derecha y la extrema derecha suman mayoría en el Parlamento Europeo por primera vez, en la Comisión Europea solo hay tres comisarios de la familia socialdemócrata y Pedro Sánchez es el único dirigente del Partido Socialista Europeo (PSE) que lidera una de las grandes economías del bloque comunitario. Por esto, en los pasillos de las instituciones europeas, y sobre todo en la sede socialdemócrata, estaban tan atentos a los resultados de las elecciones danesas celebradas este martes. Una de las pocas jefas de gobierno de la Unión Europea que son socialistas es Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y candidata socialdemócrata.
A pesar de que hace unos meses las encuestas auguraban unos malos resultados para Frederiksen, las amenazas de Donald Trump de invadir Groenlandia –territorio soberano de Dinamarca– y su contundente respuesta le han hecho ganar popularidad. De esta manera, Frederiksen ha conseguido imponerse en los comicios de este martes y todo apunta a que repetirá como jefa del ejecutivo danés, aunque dependerá del apoyo de los Moderados, que tendrán la clave a la hora de formar gobierno.
A pesar de la victoria socialdemócrata, Frederisken se encuentra muy a la derecha, incluso a la extrema derecha, en materia de políticas migratorias. Dentro de la Unión Europea, el Gobierno danés ha sido durante los últimos años uno de los más duros contra las personas migrantes y Frederiksen se ha convertido en este campo en una de las principales aliadas de la primera ministra italiana, la ultra Giorgia Meloni.
Clave en el giro en migración del bloque comunitario
De hecho, incluso cuando el global de la Unión Europea tenía dudas sobre si abrazar y hacer suyas las políticas migratorias de la dirigente italiana, Frederiksen ya las aplaudía. Fue clave en el giro hacia la derecha en materia de migración del bloque comunitario y, por ejemplo, ha defendido a capa y espada la creación de centros en países terceros para deportar a personas migrantes que ya se encuentran en territorio comunitario.
Más adelante, estas tesis fueron aceptadas por el global del bloque europeo y fue la misma Comisión Europea la que propuso en la reforma migratoria en que se da el marco legal para permitir estos centros de personas migrantes fuera de la UE, una iniciativa que anteriormente el mismo Ejecutivo comunitario ponía en duda que respetara los derechos humanos. Justamente en la votación del Consejo de la UE, que es el organismo comunitario que representa a los Estados miembros, de esta medida se constató que Dinamarca se encuentra en el lado opuesto en materia migratoria que el resto de países que están gobernados por líderes socialdemócratas, como España y Eslovenia. De hecho, en la votación para aprobar la legalización de estos campos de personas migrantes fuera de la UE, solo los representantes españoles y eslovenos votaron en contra.
Esta reforma migratoria, que impulsó en gran parte Dinamarca, también abre la puerta a la posibilidad de enviar a los recién llegados que se encuentran en la UE de forma irregular y a los solicitantes de asilo a terceros países con los que no tienen ningún vínculo, ni de origen ni familiar. También se acordó que los estados miembros no se tengan que repartir de manera proporcional las personas migrantes que se encuentran en territorio europeo, que sobre todo llegan a través del sur del continente.
Más allá del tema migratorio, el Gobierno de Frederisken sí que ha destacado por ampliar el escudo social e impulsar medidas ecologistas, sobre todo con lo relacionado a las energías renovables. En este apartado, por ejemplo, sí que suele coincidir más con el bloque de países más progresistas de la Unión Europea, como es el Gobierno de Sánchez.
La alianza entre Frederiksen y Meloni
La primera ministra danesa no solo ha cambiado la posición de su partido y del Gobierno de Dinamarca en materia de migración y la ha acercado a postulados de la extrema derecha, sino también la de la Unión Europea. Y, además, quiere cambiar la legalidad europea para poder tener aún más manga ancha en el endurecimiento de las políticas contra las personas migrantes.
El Gobierno de Frederiksen y el de Meloni están liderando la presión al Consejo de Europa para que reforme la interpretación del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH). Cabe recordar que el Consejo de Europa es el organismo que supervisa esta legislación, mientras que su Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) hace cumplir esos derechos en 46 estados miembros del Consejo de Europa, incluidos los 27 socios de la Unión Europea.
De esta manera, tanto Frederiksen como Meloni —y la gran mayoría de líderes europeos—, quieren tener un marco legal más amplio para poder aplicar medidas en contra de las personas migrantes y solicitantes de asilo, y garantizar que no incumplen el derecho europeo en materia de derechos humanos. Según ellas, y cada vez más voces de la Unión Europea opinan en este sentido, los retos actuales son diferentes a los del pasado y, por lo tanto, “lo que antes era correcto quizás ya no es la respuesta de hoy”, apuntaron en un comunicado conjunto el gobierno danés e italiano.
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